El par de huevos del Dr. Hammer o la desfachatez de las reparaciones de guerra y demás «deudas históricas»

Estoy leyendo últimamente el blog d’Anne Kling, La France LICRAtisée, dedicado a denunciar la desfachatez judía. Sí, habéis oído bien. Lo que leemos en el blog no son maldiciones de energúmenos, que no digo que no las haya entre los judeófobos (advierto que no es delito serlo, tampoco judeófilo), sino hechos protagonizados por personas con nombre y apellido.

Por ejemplo, en LES BEAUX ŒUFS DU BON Dr HAMMER (El par de huevos del Dr. Hammer) cuenta que una familia austriaca pide la restitución de un cuadro que se habrían visto obligados a vender en 1940 para salvar de la muerte a su familia política, judía. El caso ya había sido rechazado antes, pero siguen intentándolo.

Nos comparan el caso con el del expolio bolchevique (a cargo en muchos casos de judíos). En particular, los bienes de la familia Fabergé son confiscados, después son vendidos a un amigo personal de Lenin, Armand Hammer, empresario del petróleo e hijo fundador del Partido Comunista en los EE. UU., Juliusz Hammer, judío ruso que emigró a Norteamérica:

Donc, voici : Nous sommes en 1918. Les Romanov massacrés, la fameuse maison Fabergé est mise à sac et pillée par les bolcheviks. Les œufs précieux ainsi que le trésor impérial prennent le chemin du Kremlin où ils vont rester un bon bout de temps. Seulement, les révolutionnaires vont avoir besoin de l’argent des occcidentaux et devront vendre les trésors du Kremlin. Pas à n’importe qui, naturellement. Le principal intermédiaire et souvent bénéficiaire de ces « achats » va être un ami personnel de Lénine, président de l’Occidental Petroleum, fils du fondateur du parti communiste aux Etats-Unis : Armand Hammer. Son père, Julius, un émigré juif russe, avait rencontré Lénine dès 1907 à Berlin, à une conférence socialiste et avait accepté « de faire partie de l’élite clandestine nécessaire à Lénine pour changer le monde ».  On a vu ce qu’ils ont réussi à changer.

Adquiere diez de los famosos huevos de Fabergé (foto), pagándoles en suministros de su empresa. Pasa a usar este nombre comercial para una marca de cosméticos que crea con su socio, Samuel Rubin, de la misma etnia. La familia les denuncia, pero se ve obligada a llegar a un acuerdo comercial por 25.000. En 1964, Rubin vende la marca por 26 millones de dólares.

Antes de entrar en tratos con cierta gente hay que tentarse la ropa. Varias veces.

Be Sociable, Share!

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*