Isabel la Católica, de Manuel Fernández Álvarez (1)

Ya os conté aquí que después de leer el libro de Luis Suárez, sobre los RR. CC., sobre todo la parte sobre la reina, leí el de Manuel Fernández Álvarez. Comenté que es mucho más fácil de leer, pero que presenta muchos asuntos de forma insuficiente, por lo que uno se pregunta ¿y eso por qué sucedió así? Además, me ha hecho pensar muchas veces “¡¿pero de qué vas, Nicolás?!”.

Demasiadas. Por eso voy a hacer una lista de esos asuntos que e han llamado la atención:

Página 13. Se refiere a “algo tan terrible como la Inquisición” y, en la 101, a “aquella terrible purga de los conversos acusados de judaizar; en suma, todo lo que está detrás de la tremenda palabra que es la Inquisición”. En la 103 a “dura y terrible acción inquisitorial contra lo conversos acusados de judaizar”.

Como historiador debería saber que el número de personas mandadas ajusticia de la Inquisición es una anécdota comparada, por ejemplo, con las guerras de religión del s, XVI y XVII de Europa, o con las brujas ajusticiadas. El procedimiento judicial era más garantista que los procesos penales de la época. Insiste mucho en ello, sin embargo.

Página 68: “asegurando la sucesión, cosa tan importante a las monarquías autoritarias“.

La calificación de autoritarias está fuera de lugar desde el punto de vista histórico; pero, además, autoritarias o constitucionales, la sucesión es esencial ala monarquía, salvo en el caso de las escasísimas monarquías electivas que en el mundo ha sido.

p. 73: Enrique IV tenía una guardia mora, para escándalo de algunos.

Osea, que no fue Franco el primero.

p. 77: Y todavía añadió más, como adelantándose a nuestros tiempos, en los que a buen seguro que sus razones serían más celebradas que en los suyos:

Bien parece que nos son vuestros hijos los que han de entrar en pelea, ni os costaron mucho de criar

¿No parece que estamos oyendo a cualquier admirable pacifista de nuestros días?… Uno no sabe si admirarse o si apiadarse, porque aquella no era fruta para esos tiempo. Aquella sociedad pedía hombres duros, violentos, enérgicos.

El rey Enrique IV responde así a la instancia de un obispo que le pide que se enfrente a la liga de nobles que se le enfrenta, y que de hecho pondría en escena una farsa de destronamiento del rey. El razonamiento de Fernández y su elogio del pacifismo son lamentables. Los tiempos no han cambiado y el que renuncia a defenderse es eliminado del juego de la historia. ¿Será un guiño incluido en un libro divulgativo o será el tenor de este autor?

p. 146: Me ha hecho gracia algún fantaseo del autor, como este: “Quedaría al final, como tercer acto de esta comedia palaciega”.

p. 150: Empieza un epígrafe titulado La Guerra Civil “ese mal endémico que sacude, siglo tras siglo, al pueblo español”.

Fernández enumera la guerra civil encabezada por Portugal, a la que se enfrenta Isabel (s. XV), Las Comunidades (XVI), la sublevación de Cataluña (XVII), la de Secesión (XVIII), las carlistas (XIX) y la que siguió al Alzamiento contra la Republica, asuntos que no tienen ninguna -insisto, ninguna- conexión histórica.

Nótese también que dice que la guerra civil “sacude al pueblo español”, como que solo fuera víctima, no participante de un drama; como si fuera plaga que echan sobre él reyes, obispos y generales.

En fin, guiños de talante a un público educado “en la ciudadanía” o en el complejo ante la propia historia.

Continuará.

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3 Comments

  1. “La ligereza a la hora de abordar ensayísticamente las cuestiones relacionadas con el Santo Oficio hispano es seguramente más reprochable cuando proviene de autores españoles cualificados que podrían, con sólo un poco de voluntad, ofrecer al gran público un retrato más ecuánime de los periodos “negros” de nuestra historia. El catedrático emérito de Historia Moderna y divulgador de éxito don Manuel FERNÁNDEZ ÁLVAREZ no se ha distinguido —siempre a nuestro juicio— en sus obras recientes, aclamadas por crítica y público, por conjugar sencillez con hondura a la hora de presentar estos difíciles momentos. Verbigracia: en su obra de 2003 ‘Isabel la Católica’ (Espasa Calpe, Madrid), el prof. Fernández Álvarez emplea como única referencia bibliográfica para conocer los procesos de Ciudad Real la obra de Bernardino Llorca ‘La Inquisición en España’ (Editorial Labor, Barcelona), que no es monográfica y cuya redacción se remonta a los años de la posguerra, obviando los estudios de Haim Beinart. Así tenemos que, en la página 292 de su libro, escribe el catedrático de Salamanca: «Sabemos que las diferencias con nuestro mundo eran muy grandes; pero, aun así, que por comerse una gallina en cuaresma fuera quemada viva la pobre Pampana, no deja de estremecer». Mas todo lector atento sabe por Beinart que María González (llamada “La Panpana” por estar casada con Juan González Panpán, como bien aclara Fernández Álvarez) estaba inmersa en un contexto plenamente judaizante al menos desde su boda con Panpán, y que sus prácticas criptojudías iban mucho más allá que comer gallina en cuaresma como bien se echa de ver por su proceso. Explica Beinart: «Aunque ella eligiese como método de defensa culpar a su marido, que estaba ausente de Ciudad Real (el tribunal sospechó de hecho que ésa era su intención), esto no califica a Juan González Panpán como hombre violento; muestra, más bien, que quería mantener en su hogar una forma de vida judía» (‘Los conversos ante…’, pág. 236). «Ella dijo que él la pegó. Aunque quizás esto fuese sólo una excusa para justificar su práctica de las ‘miswot’, no puede desecharse la posibilidad de coacción» (pág. 289, nota 123). «Aunque Juan González Panpán insufló en los corazones de sus hijos la fe en la ley de Moisés, la declaración de su esposa al respecto no minimiza en modo alguno su contribución personal a la instrucción de sus hijos en los preceptos judíos, tradición milenaria entre las mujeres judías» (pág. 290). Triste fue, sin duda, el sino impuesto a María González, pero no se le hace más justicia dejando de hacer honor a la verdad; pretendiendo que la quemaron por comerse una gallina y despachando así, sin mucho más, el epígrafe dedicado a la Inquisición anterior a 1492”.
    GARCÍA OLMO, Miguel Ángel, “Las razones de la Inquisición española. Una respuesta a la Leyenda Negra” (Almuzara, 2009)

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