Isabel la Católica, de Manuel Fernández Álvarez (2)

Continúo el repaso al libro Isabel la Católica de Manuel Fernández Álvarez Iniciado aquí (Isabel la Católica, de Manuel Fernández Álvarez (1)).

p. 151: “fanatismo; que no de otro modo se puede entender su inflexible actuación, implantando con la ayuda del rey, en todo el reino, el Tribunal de la Inquisición”

Y van… (y los que quedan).

p. 155: “Y sobre ellos un lema, el propio de las monarquías autoritarias, que señalase cómo eran Reyes por la gracias divina”

¿Autoritaria? Era la doctrina oficial católica de la monarquía, autoritaria -absoluta, en sentido estricto- se volvió cuando la doctrina del poder político dejó de ser católica, y pasó a ser simplemente civil, como debe saber cualquier historiador que entienda la doctrina de Hobbes.

p. 157: … la guerra con Portugal y contra los partidario de la princesa Juana es ya inevitable”

Contradice a la anterior calificación de la guerra como civil.

p. 162: Fernando hace testamento cuando la guerra civil contra Portugal es inevitable. En le pide a la reina que se cuide de sus dos hijos extramatrimoniales que había tenido antes de casarse con ella y de sus madres. Además, se refiere a la hija de ambos, garantía de la unión de reinos. Pide a su padre que se derogue la ley que en Aragón prohibía reinar a las mujeres, para que los reinos no pasen al futuro marido de la princesa, que sería un extranjero:

“… unidos -los reinos de Aragón- con estos de Castilla y de León… que sea un Príncipe y rey y señor y gobernador de todos ellos. Y porque este bien es cierto y notorio…

Dice Fernández:

“Era un plan grandioso. Era cambiar aquella España medieval, tan fraccionada y dividida, por otra moderna, capaz de integrarse en la Europa renacentista que estaba surgiendo”

Como que aquella Europa no fuera tan medieval y estuviera tan fragmentada como la propia España. ¡Que barbaridad! Qué europanfilismo.

p. 174: “… con la ayuda del apóstol Santiago, patrón y cabdillo de las Españas, delibré de dar la batalla”

Habla el aragonés Fernando y se refiere a la lucha contra el invasor portugués.

p. 182: “por atender a los que ocurría en el País Vasco, con la defensa de Fueterrabía frente a ala acometida francesa”

¿País Vasco? Mayúscula pifia (está escrito además con mayúsculas). Ya puestos tendríamos que escribir también Hondarribia.

p. 254 “Allí anidaba la conciencia del afán de reconquista del suelo patrio, frente a la morisma musulmana,…”

Creo que como historiador no procede escribir así, aunque a mi me gusta la expresión. En todo caso, no era la morisma a la que se combatía, sino al reino moro de Granada.

p. 275: Cuentan de la misa celebrada el la Alambra tras entrar por la noche el destacamento acordado con Boabdil para la entrega sin sobresaltos de Granada

“… con las mayores lágrimas y devoción que nunca se vio, así por el clérigo que la decía como por  los que allí estábamos”

¿Se dirá alguna vez misa en misma La Meca? Fantaseo, por supuesto

p. 276: Se trascribe el precioso romance Abenámar y el rey don Juan, que es Juan II, padre de Isabel, que vio Granada desde lo lejos. Leedlo, yo me fijo en esto:

La versión que os enlazo no incluye esto:

desque los tuvo labrados,
el rey le quitó la vida
porque no labre otros tales
al rey de Andalucía.

¿Cómo puede contraponer el romance Granada y Andalucía? No se entiende desde la implantación del “estado de las autonomías” pero así era antes.

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