“La contaminación ideológica de la Historia” de Estanislao Cantero

Recuerdo la sana envidia que uno experimentaba cuando comprobaba cómo aparecían en otros países de nuestro entorno libros valientes que desmontaban los tópicos históricos al uso, falsedades aceptadas por casi todo el mundo a fuerza de introducirlas en los libros de texto y convertirlas en la versión respetable (políticamente correcta) de nuestro pasado. Pienso en, por ejemplo, un Jean Sevillia en Francia o en un Messori en Italia. Mientras nos deleitábamos con las traducciones de estos autores al español, todo un soplo de aire fresco en el viciado ambiente peninsular, me preguntaba cuándo íbamos a tener su equivalente en España. Pues bien, el libro de Estanislao Cantero recientemente publicado, La contaminación ideológica de la Historia, es la muestra de que también desde aquí se pueden hacer libros en defensa de la veracidad y en contra de la manipulación ideológica.

El libro se estructura en una serie de capítulos, no conexos entre sí más que por el común rechazo a la falsedad y a la negación u ocultamiento de la realidad, que abarcan los puntos más cruciales y, por ello, que más han sufrido a manos de quienes desde la ideología han querido escribir una historia a su gusto y legitimación, de la historia contemporánea. Los tres grandes escenarios por los que Estanislao Cantero nos acompaña son España, y más en concreto, el periodo convulso desde la proclamación de la Segunda República hasta el final de la Guerra Civil española, Francia, marcada por la Revolución Francesa y su pesada herencia, y el menos conocido de la Italia contrarrevolucionaria. Los capítulos interesarán más o menos según los gustos y querencias del lector, pero todos ellos están escritos con un rigor a prueba de bomba y vienen acompañados de una impresionante bibliografía que demuestra, por si hubiera alguna duda, que estamos ante un autor que se ha sumergido a fondo en las épocas y ambientes de los que trata.

En mi opinión el libro tiene, al menos, dos destinatarios claros. Por una parte pienso en los alumnos de Bachillerato o universitarios, sometidos a años de plomiza adoctrinación políticamente correcta. Los capítulos dedicados a la otra lectura de la Guerra Civil española, a la visión deformada de la Revolución Francesa o a la Contrarrevolución en Italia serán leídos por estas inocentes víctimas de la Logse (o de la Loe, que para el caso es más de lo mismo) con gran provecho y verán cuestionados muchos de los conceptos que, contra toda evidencia histórica y en medio del silencio cómplice de tantos, les han repetido hasta la saciedad. Esperamos que la abundante bibliografía antes comentada sirva de acicate para que estos jóvenes sigan indagando sobre lo que realmente ocurrió.

El segundo grupo de lectores de este libro será, pienso yo, el de las personas con inquietudes intelectuales, especialmente si están interesadas en el mundo de las ideas, y más en concreto, ese mundo en la Francia del XIX. Aquí nuestro autor brilla con especial intensidad y se mueve entre los Taine, Renan y Michelet con un conocimiento y erudición sin parangón en nuestro país. Los capítulos dedicados a la Acción Española y sus hombres destacan también, como no podía ser de otra manera, por su precisión y profundo conocimiento de la materia abordada, en una muestra de lo que debería ser el rigor histórico, nunca neutral pero tampoco arrastrado por el ímpetu pasional. Todo lo contrario a la actitud que, como nos recuerda Estanislao Cantero, fue guía del idolatrado Jules Michelet cuando encargaba, ya anciano, la revisión de sus primeras obras para purgarlas de toda expresión no negativa dedicada a la Iglesia y a la religión.

Sólo nos queda confiar en que el autor prosiga en su tarea de desmontar las manipulaciones históricas; por desgracia (o fortuna para sus lectores), en la España de la Memoria histórica, trabajo no le va a faltar.

Fuente: Fundación Burke.

Anexo: Otro análisis del libro.

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3 Comments

  1. Ojo a esto que advierte la agencia FARO, de los carlistas:

    En su último libro, La contaminación ideológica de la historia, recién editado por LibrosLibres en colaboración con la Fundación Speiro, examina la manipulación de los hechos históricos, en buena parte merced al concurso de historiadores influyentes, a la que opone a través de un trabajo erudito y riguroso la recuperación de la verdad. De entre todos los temas tratados en las trescientas páginas, de la Revolución francesa a la unificación italiana y a la Guerra de España, quisiéramos destacar las páginas que dedica a la que titula “la extraña adhesión de los católicos [españoles] a la II República”, donde analiza el “ralliement” que pretendió parte de la jerarquía eclesiástica y sobre todo Ángel Herrera Oria y sus empresas. Sobre éste recuerda Cantero un texto del mártir don Víctor Pradera, en 1936, que resume mejor que cualquier otra consideración su papel demoledor, gracias a Dios desmentido por los hechos, entre ellos las decenas de miles de voluntarios carlistas que se alzaron contra esa República que el abogado del Estado que luego sería cardenal quiso infructuosamente apuntalar: “El mal de hoy […] se engendró ya en otro tiempo y lo engendraron tal doctrina, tal hecho y tal hombre […], la doctrina, causa de nuestros males, es la del bien posible; el hecho, la separación de las fuerzas de derecha provocada por la CEDA para participar en el Gobierno como auténtico partido republicano, y el hombre, don Ángel Herrera” (pág. 33).

    Cada vez estoy más convencido, los católicos solo debemos aceptar un estado confesional, y no debemos colaborar con el resto de los regímenes políticos, aunque haya que tolerarlos cunado no es posible cambiarlos.

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