Solidaridad israelí versus cultura de la muerte del yihadismo.

El 12 de enero de 2010 a las 16:53:09 hora local se registraba un seísmo de magnitud 7.0 cuyo epicentro distaba a 15 km de la capital haitiana, Puerto Príncipe, que se generó a una profundidad de 10 kilómetros. Los efectos causados sobre el país más pobre de América Latina han sido devastadores. Los cuerpos recuperados al 24 de enero superan ya los 120.000, calculándose que el número de muertos podría llegar a los 200.000. También habría producido más de 250.000 heridos y dejado sin hogar a un millón de personas. Se considera una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia.

Israel, modelo de solidaridad humana.

Al cabo de pocas horas de originarse el seísmo y a miles de kilómetros, desde un pequeño, pero gran país, Israel, rodeado de agresivos y sangrientos enemigos que no cesan en fustigarle desde su creación y cuya superficie es menor que la región española de Valencia, se preparaban aviones con personal sanitario y técnicos para ayudar a la población herida y a los seres humanos enterrados en los escombros. Poco después el recién instalado hospital israelí estaba operando a plena capacidad.

Patricia La Mosca, de la agencia israelí Metula News Agency, pudo entrevistarse en París, entre dos aviones, a un logístico israelí, Arik E., capitán de reserva en el ejército al que le preguntó: ¿Cómo es que el hospital israelí está operando a plena capacidad desde el sábado por la mañana?

Arik E., respondió: “En primer lugar, nuestra unidad de ayuda en caso de catástrofes en el extranjero está siempre preparada para partir. Los doctores se conocen, las enfermeras también, del mismo modo que los paramédicos y técnicos. Todos ellos entrenan regularmente y saben exactamente qué es lo que tienen que hacer y dónde ir en caso de catástrofe. Ellos están disponibles en pocas horas con una sola llamada telefónica.

El hardware y el material también están preparados. Se almacena en su totalidad y su validez se comprueba constantemente. Esto ocurre de forma modular, con piezas de equipo diseñadas específicamente para determinados tipos de catástrofes: terremotos, inundaciones, incendios y tragedias de origen humano, etc. Pero básicamente un hospital es un hospital. Son sobretodo los suministros y la composición de los equipos médicos los que se adaptan al tipo de catástrofe, Y la intervención en verano o en invierno en el lugar del siniestro. ”

A la cuestión de las actividades de los especialistas a parte de las intervenciones en catástrofes humanitarias, Arik E. precisó:

“Los 40 médicos que están trabajando duro en Haití trabajan diariamente en los hospitales más grandes de Israel, así como las 45 enfermeras y los restantes 250 miembros de nuestra investigación médica expedicionaria en los escombros. Un tercio del equipo está formado por reservistas del Tzahál –ejército israelí- que se ofrecen voluntariamente para estas misiones. Esta unidad de intervención ya ha demostrado muchas veces que está muy bien preparada.

La única cosa que me sorprende es que el mismo tipo de estructura no existe en otros países desarrollados. De hecho, cuando se hace por anticipado, la organización es bastante simple y sólo cuesta una fracción de los recursos de un Estado moderno. Pero, obviamente, cuando se organiza después de la catástrofe, es prácticamente imposible de establecer. Esto dura semanas y no se puede revertir”.

Filosofía de la vida.

El mayor imperativo en el judaísmo es la preservación de la vida. Las leyes religiosas que emanan de la Torá, como ella misma enseña, son para preservar la vida. El judaísmo exalta la vida del hombre y de la comunidad. Es por eso que en Israel, y aún entre aquellos que no siguen fielmente la Torá, se defiende a los cautivos, como Guilad Shalit, y se está presto a ayudar, e Israel destaca en los avances médico y técnico científicos cuyo objetivo es el mejoramiento de la vida del hombre en el planeta.

Francia y otros países europeos, con muchos más recursos que Israel, han mantenido polémicas con los EEUU sobre “el riesgo de ocupación” de Haití y han resultado poco eficaces en relación a sus capacidades. EEUU también dejó mucho que desear en su capacidad organizativa y logística en el episodio del huracán Katrina cuando azotó Nueva Orleáns.

Penosa es la actuación de los países latinoamericanos, e insultantes, delirantes y paranoicas las declaraciones del Gorila Rojo venezolano Hugo Chavéz en las que culpa a los EEUU de haber provocado el terremoto. Hugo Chávez, amigo del presidente del gobierno socialista español Zapatero, y admirado por sus “camaradas” Joan Saura y sus fans huérfanos de Stalin y nostálgicos del Gulag, en el gobierno autonómico español de Cataluña, sólo tiene recursos para financiar a las organizaciones islamoterroristas que operan en su país con la ayuda de Irán.

La cultura nihilista y la exaltación de la muerte de los yihadistas.

El nihilismo y el enaltecimiento de la muerte que impregna la vida de los islamistas, y el desprecio a la vida en el planeta y la esperanza de ir rápidamente al paraíso de Alá para poder disfrutar sexualmente de las 72 huríes de ojazos negros, al que creen poder acceder cometiendo atentados islamikazes, les hace estar totalmente ausentes en el socorro a las víctimas de los desastres naturales, y más cuando consideran que estos [los desastres naturales] son castigos de Alá. Este nihilismo y culto a la muerte les hace estar muy presente en los atentados, explosiones y otros conflictos sangrientos que sacuden al mundo.

Los países árabes y/o musulmanes brillan por su ausencia en la ayuda y solidaridad para las víctimas de catástrofes. En el reciente terremoto de Haití no han brindado ningún socorro ni dinero. Sólo tienen dinero para financiar a los yihadistas. Los fieles más devotos y creyentes más fervientes del Islam están cada vez más presentes en la escena internacional en el frente bélico:

En Afganistán los islamistas asesinan a sus correligionarios. En Bosnia se producen conflictos entre musulmanes y cristianos, en Costa de Marfil los musulmanes atacan a los cristianos, en Chipre hay conflicto entre musulmanes y cristianos, así como en Timor Oriental, en Indonesia, en Cachemira hay conflicto entre musulmanes e hindúes, en Kosovo entre musulmanes y cristianos, en Kurdistán los musulmanes atacan a los cristianos, en Macedonia los musulmanes atacan a los cristianos, en Israel los musulmanes atacan a los judíos y a los cristianos, en Líbano los musulmanes atacan a los cristianos, en Nigeria hay conflictos entre musulmanes y cristianos, en Pakistán se asesinan entre musulmanes chiítas y sunnitas, en Filipinas los musulmanes atacan a los cristianos, en Chechenia los musulmanes atacan a los cristianos, en Serbia hay conflicto entre cristianos y musulmanes, en Tailandia hay un conflicto permanente entre musulmanes y budistas, en Bangla Desh también hay conflicto entre musulmanes y budistas, en la India también hay conflicto permanente entre musulmanes e hindúes, en Somalia hay una guerra sin cuartel entre correligionarios musulmanes, en Yemen hay un conflicto entre musulmanes sunnitas y chiítas, en Egipto los musulmanes atacan a los cristianos coptos.

Los innumerables petrodólares proporcionados por la extracción del líquido oro en el subsuelo del mundo árabe y/o musulmán sólo se destinan a financiar madrassas, -los centros religiosos yihadistas en que se inculca a sus jóvenes el odio a los que los islamistas califican como infieles-, a sufragar las organizaciones islamoterroristas y al derroche en edificar pistas de esquí en el desierto o los mayores rascacielos del planeta y a la hedionda ostentación de sus dirigentes. Pero ni un dólar, ni un Euro para la solidaridad con los humanos caídos en desgracia, y aún menos con los no-musulmanes, y tampoco se destinan recursos para erradicar el analfabetismo mayoritario en el mundo árabe y/o musulmán.

Fuente: Totalitarismo y terrorismo islámico.

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