Secesionismo catalán: Un boicot total, un boicot constante y demoledor

ACTUALIZACIÓN: Tras la declaración de independencia no hay excusas; no podemos seguir siendo clientes de quienes nos insultan y odian de esta manera.

Hay quien dice que indirectamente se perjudica a otras regiones, porque por ejemplo, cierto tomate frito se hace en Extremadura. En ese caso, se puede seguir comprando, porque la mayor parte del valor añadido se queda en Extremadura. Pero hay cosas como el Cava o los pates y embutidos de Tarradellas que se hacen prácticamente en su totalidad con productos comprados a los secesionistas catalanes. En particular, los campesinos catalanes son en su mayor parte secesionistas. Que lo paguen.

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No hay otra salida, porque la aplicación del artículo 155, tardía, parcial y sin ganas no arreglará nada. Hay que hacerles comprobar el coste de la independencia en su cartera. Hay que llevar a la economía secesionista a un callejón sin salida:

El boicot ha de ser total: ¡Hundamos a los separatistas! No compres a quien te odia: a quien se lucra de ti mientras te desprecia y conspira para destruir tu Patria. El separatismo no es sólo un proyecto político, ha sido apoyado por el empresariado catalán, con muy raras y respetadas excepciones.

Pretenden destruir España, con la connivencia de Mariano Rajoy, el Gobierno, el PP y el PSOE, sin dejarnos ni tan siquiera votar y defender nuestra querida Patria, pero todavía no pueden quitarnos la condición soberana de consumidores. ¡Ni una botella de cava ni estas Navidades ni nunca de Codorníu en los hogares españoles, por estricta dignidad! No vamos a dar ni el 1% a los Raventós que se dedicaban a repartir con Unipost las tarjetas censales del sedicioso Carles Puigdemont.

El sistema tiembla, está temblando, ha puesto en marcha, de manera histérica, una campaña para parar un boicot que tiene que ser total; nos jugamos el ser o no ser de nuestra nación; sólo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener Patria. Nosotros no podemos permitirnos ese lujo. Y no nos lo vamos a permitir. En los últimos quince días, los pedidos de productos catalanes, de empresarios separatistas, se han reducido el 40%. Es difícil de entender que no se hayan reducido al 100%. Hay que suponer que es por falta de información. Hay que conseguir ese 100%.

Llegar al 100% es imposible. Un 40% es suficiente para parar la inversión y desencadenar una oleada de cierres, de traslados de empresas y de sustitución de productos secesionistas por productos españoles. Pero no podemos bajar de ese porcentaje; no se puede dar marcha atrás. Por España.

Una lista de productos catalanes y alternativos.

Un 67% de pymes catalanas que participa en un sondeo, a favor del separatismo

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