Hablo literalmente. La unificación italiana -obra de liberales y masones- dejó al Papa sin Estados Pontificios, prisionero en su palacio. Musolini llego con él a un acuerdo -en realidad le hizo una concesión- para dotarle de un territorio simbólico en los acuerdos de Letrán, firmados del 11 de febrero de 1929.
Quienes escupen sobre «el fascismo» a destiempo para conjurar su terror a que les llamen ultraderechistas deberían leer un poco más de historia. Allá ellos, mientras en Italia una derecha «de amplio espectro» integradora y desacomplejada gobierna, en España se tiene que limitar a gobernar a ratos, con precaución y haciendo política de izquierdas.
También: El Papa presenta la Ciudad del Vaticano como garantía para la Iglesia y aquí nos cuentan la historia completa.

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