Los voceros de la “derecha sin complejos” deben marcharse para despejar el camino a la sociedad civil

Os recomiendo este artículo (Los voceros de la «derecha sin complejos» deben marcharse para despejar el camino a la sociedad civil), y también que os apuntéis a este movimiento. Se trata de que nos dejen vivir a los que sostenemos todo este tinglado con nuestros impuestos. Un tinglado del que estamos hasta el mismísimo gorro.

Entero:

Los presuntamente más combativos y valientes de todos cuantos se han bautizado a sí mismos como «creadores de opinión», Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos, se quedaron afónicos este pasado sábado 14 de febrero. Tras años de arrogarse el título de defensores de la derecha sin complejos y del liberalismo de pura cepa, ellos que nunca se callan, los voceros del reino, han devenido en periodistas silenciosos y sospechosamente apocados cuando tocaba tirar de convicción y demostrar entereza para dar fe de un gesto de soberanía popular. Pero, ¡oh, sorpresa!, han resultado ser tan convenientemente ciegos y sordos como sus más denostados rivales periodísticos.

Es hora ya de decirle a Federico que sus diatribas, disfrazadas de dignidad y valentía, no son más que torpes movimientos tácticos, a ratos histéricos, que hieden a oportunismo o a pánico, según proceda. Y que en su frenesí por fabricar munición al mismo ritmo que la malgasta, hace de la imprescindible estrategia un bien inalcanzable. Cuando uno mueve pieza en función de la oportunidad, del interés del momento o la simple compulsión, convierte la partida en una sucesión de jugadas absurdas, cuyo resultado final no puede ser otro que el desastre. Y en ese desastre estamos y, para colmo de males, divididos. Y, entre tanto, por el camino van quedado abandonados todos los incondicionales, esos mismos ciudadanos a los que se inyectó un persistente estimulante cuya más dolorosa secuela es la incapacidad crónica para razonar por sí mismos.

Hay que poner negro sobre blanco y empezar a abrir los ojos, aunque a muchos les resulte particularmente doloroso. La gravísima situación en la que nos encontramos así lo demanda y no hay tiempo ya para más confusión. Hay que aclararse. Federico ha tenido los medios y la oportunidad para liderar a una buena parte de la sociedad civil española en pos de legítimos objetivos. Pero lejos de unir a los ciudadanos de bien, ha generado entre ellos enormes fracturas e irreconciliables antagonismos, al tiempo que ha contribuido como pocos a que los debates fundamentales se redujeran a un «quítate tú que me pongo yo», sin demostrar voluntad alguna para cuestionar a la casta parasitaria en sí, sino, muy al contrario, convirtiéndose él mismo junto con Pedro J. Ramírez en agentes del sistema, al servicio de una parte muy concreta y en beneficio de sí mismos.

Desde hace ya tiempo, Federico Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez, tanto monta, monta tanto, han sido cooperadores necesarios en una suerte de alianza a medio camino entre «Sociedad Limitada» y «Unión Temporal de Empresas», con el fin de promover y sacar rendimiento a todas y cada una de las causas susceptibles de ser manipuladas y vendidas como productos aptos para el consumo de masas. Una alianza indigna, jactanciosa y ensoberbecida que se ha atribuido el poder de poner y quitar rey con el fin de ganar imperios mediáticos para mayor beneficio de ambos. Lo cual, y en última instancia, podría ser hasta lícito si no fuera porque para tal fin han usado como argamasa los restos en descomposición de las más nobles causas y han tenido a bien adjudicar a los ciudadanos el papel de peones sacrificables.

Llegados a este punto, sólo resta pedirles que se marchen y despejen el camino. No podemos permitirnos el lujo de seguir perdiendo el tiempo en reyertas entre facciones, intereses particulares y prebendas. España avanza imparable en dirección al abismo, y si España cae con ella caeremos todos.

Amén.

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4 Comments

  1. No habia leido en mucho tiempo semejante cantidad de majaderías y sandeces. Que PedroJ es veleta y vela por sus intereses es cierto, pero no es menos cierto que de su mano han venido muchos de los mejores momentos del periodismo de investigación.

    Y de FJL que decir, que ha tenido que recibir de todos los lados, pero es que de todos!!!, y el ha seguido fiel a si mismo; que lo ha sido pese al tiro que le metieron en la pierna; y ahora tener que leer que es «histérico», que tiene «pánico», etc.

    Las clases medias al parecer se están columpiando de manos de el que ha escrito esa mierda, esa basura que parece sacada de la zahúrda de Pepe Blanco y que se otorga una sobrerepresentatividad autootorgada.

    Pero no se de que me extraño; así ha sido la derecha en este país en toda su historia: cainita y mentecata hasta extremos inversosímiles.

  2. Ogro, yo también estoy por la colaboración de toda la derecha desde la extrema derecha al centro, como en Italia. Desde ese punto de vista, estos dos individuos son parte del problema, en mi opinión.

    Ese grupo, que no tiene etiqueta ideológica es muy interesante para sacar al PP de la modorra.

  3. «~Revolution from the Middle~ is essentially an anthology of op-ed articles compiled by conservative journalist Samuel Francis from Chronicles Magazine. Francis is perceptive even if it misses the mark. He makes the contention that Middle America must become self-conscious or be crushed in a gigantic pincer movement by the Left Coasters, the Neoconservatives in orbit around the Beltway and the Limousine Liberals of the Northeastern Establishment. Internationalism coupled with runaway immigration from the Third World, cosmopolitan urbanization, decadent entertainment, vanity and crass materialism are the seeds of discontent sowed by the elites. If the crisis goes unabated, Middle America will be assimilated into a cultural and spiritual void. Francis hopes to thwart the dawning of America as a new Tower of Babel seething in a moat of cosmopolitan decadence and one-worldism. The book is thought-provoking and should not be ignored by conservatives.

    Samuel Francis breaks with conservative luminaries like Russell Kirk and Erik Von Kuehnelt-Leddihin who for principled reasons rightly refuse to conflate conservatism to being an ideology or deem ideology as desirable. Samuel Francis on the other hand reasons that there is little left to conserve. For this reason, conervatives need to take a cue from communist theoretician Gramsci and adopt an insurgent ideology, albeit one of a restorationist, traditionalist and counterrevolutionary nature. This conservative counterinsurgency should strive to displace the hegemonic ideology of the transnational elites. Cognizance of the modus operandi of the Left, apparently has led Samuel Francis to believe that we must emulate their tactics to effectively fight and win a culture and political war. Gramsci, of course, proposed «a long march through the institutions,» which would lead to the creation of a veritable state within a state. The Leftist ideology would topple the «bourgeoisie superstructure» from within, graft itself onto the existing state and gradually throw residual elements of the old order off.

    It seems, however, that the cultural overlords have already accomplished their Fabian goal of gradual change when conservatives break from traditional conservatism to become in Francis words Middle American Radicals (MARS). I reckon traditional Old Right conservatives can find fault with him for conflating conservatism to some kind of ideology. Neoconservatism is after all an ideology, and not representative of an authentic American conservatism, but rather retooled New Deal liberalism designed to pacify America’s nominally conservative elements as a ersatz opposition to the alternative of modern statist liberalism. Nonetheless, Francis’ pessimism is not tainted with the resignation that so many other avowed conservatives have. Francis obvious thinks Middle America shouldn’t go out with just a mere whimper, but fight to the end.

    In analyzing some of the finer points of Francis’ conservative counterrevolution, which may be familiar to Buchananites of the Old Right, he itinerates an America First platform of opposition to globalization as well as opposition to runaway immigration, which is displacing the distinctively European-Western culture upon which the U.S. was founded. Though, he feels that Middle America’s interests lie in preservation of the social insurance schemes wrought out in the New Deal and basically empowering the Welfare State for Middle America. I cannot concur with this point nor I can I fully assent to all of Francis’ contentions and positions. It was the Welfare State that paved the way for egalitarian leveling and dependence-breeding, which has debilitated Middle America’s power. However, his essential point is that Middle America needs to be forceful in asserting itself. It must assert Middle America’s interests while concurrently upholding, fortifying and restoring our Western culture and traditions. If Middle America fails to respond accordingly, Middle America will face certain extinction. It will become detached from its cultural and traditional roots. Middle America will then be submerged into an amalgam underclass numbed by mass-media and material fodder from the transnational elites.

    Perhaps, true blue American conservatism has already died. And if so residual elements of the old order in the South, Midwest, and the Western U.S. are having a hard time coming to grips with this reality. In this case, these musings are just a sad obituary by a reactionary on the Right. Or perhaps this prophetic book is a foreshadowing of deepening conflict between an increasingly self-conscious Middle America and its cultural tormentors: the liberal, cosmopolitan, transnational elites…»

    Se lee en tres tardes y se adquiere por unos seis o siete euros. Sin coña.

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