Generación Ni-ni

Generación Ni-ni: ni estudia-ni trabaja.

Según dicen los artículos el 54% de los jóvenes españoles entre los 18 y 34 no tienen proyecto alguno en el que interesarse, y se sienten especialmente desilusionados. Tienen estudios y esta satisfechos con sus vidas pero no hacen nada, se queda en casa con los padres. Son representantes de una generación que han sido educados en la ley del mínimo esfuerzo, se lo han dado todo hecho ni les han negado nada. No pueden pagar hipotecas ni alquileres pero tampoco hacen nada por remediarlo. La sociedad esta creando nuevos inutiles laborales con los que pasa esto:

La directora de personal de una empresa que ofrece horario flexible de entrada de 8 a 10.30 de la mañana recibió la visita de la madre de uno de sus empleados: “Tenga paciencia con mi hijo. Sale por las noches, vuelve tarde y por la mañana le cuesta mucho levantarse…”. El chico llegaba a la empresa entre las 11.30 y las 12 de la mañana. Por supuesto, no le renovaron el contrato. Cada vez con mayor frecuencia vemos ejemplos de este estilo, por irreales que parezcan. Los cambios económicos y sociales de los últimos lustros han provocado la aparición de una nueva juventud que no aporta capital social y es incapaz de construir sociedad, ya que tan sólo consume y reclama derechos.

También lo justifican:

«Me hace gracia lo de ‘ni ni’. No sé, me da igual lo que digan de mi. Tengo mi paga, salgo con mis amigos y no hago daño a nadie», se defiende la joven. A Jonathan no le gusta en absoluto la definición. «Es envidia. Yo trabajaré cuando quiera. Ahora tengo mi cuarto, mi ordenador y mi coche. No quiero más. Mis padres me dan la paliza a veces pero les digo que me voy a ir de casa si se pasan y al final, me dejan en paz».

Se trata de jóvenes que finalizan la enseñanza obligatoria a los 16 años y no se inscriben como demandantes de empleo ni buscan trabajo por su cuenta. Simplemente, dejan pasar los años. La prueba de este fenómeno se encuentra en los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Según estimaciones del tercer trimestre de 2009, 8.414 pacenses de 16 a 29 años no son estudiantes, ni demandantes de empleo, ni tienen una incapacidad ni alegan ninguna razón para no buscar empleo. Ante la situación de contratos temporales deciden quedarse bajo techo de los padres que es mas cómodo.

Parece que además hace gracia, ya están preparando un nuevo reality de esos.

Si esperamos que estos inútiles y lo que traen las pateras nos paguen las pensiones lo llevamos crudo. Ni hablar que sean capaces de hacer frente a un problema complejo y de valores como es la lucha contra el islam si ni siquiera luchan por ellos mismos. Supongo que a la larga son carne de mezquita, ante el primer problema recitarán la sahada para así reclamar más incuestionables derechos y ahorrarse encontronazos multiculturales y políticamente incorrectos.

Fuentes: esta, esta, esta, esta y esta.

17 comentarios

  1. Carne de Mezquita, de nazismo, de esclavismo o de horno crematorio. Llegada la situación, con gente desvalorizada y eternamente niñata, nunca se sabe.

    De todas formas, tenemos los gobernantes que nos merecemos y tambien los hijos que nos merecemos. El rango de edad es indicativo de a que generación pertencieron sus padres. Hijos de la movida, de leyes de educación hechas para obtenerlos, y de padres que el concepto de tolerancia, de respeto y de autoridad ya los tubieron de per se demasiado confusos. Nacer el hijo en un estado de ciertas libertades (muy discutible eso) no significaba que el hijo era rey. Ser iguales no implica ser Dioses intocables, y eso a sus padres les deberían haberlo explicado.

    A mis 14 años mi padre me dijo «Vas al instituto, ya eres un hombre, tus problemas con la gente te los arreglas tú solito y no me busques para ir a sacarte las castañas del fuego ya sea con la Guardia Civil o con profesores que te tomaron ‘mania’, y si no cuajas allí te buscas trabajo o te largas de casa a vivir como los animales, que para zanganos y zanguangos ya tengo gato » ¿Alguien imagina algo así hoy en día? Hoy en día un padre dice eso y si existe madre y está en casa, igual hasta lo reprueba, por facha, por insensible y por que su niño es su niño….hasta que sea un monstruo.

    En definitiva, otro indicador más del hundimiento.

  2. Sí, efectivamente. Los padres de estos inútiles pertenecen a esa generación de la «movida», de lo guay que es no preocuparse por nada, del amor libre y de «las normas son cosas de fascistas». Y bueno, ahora esto es el fruto.

    Estos hombres no son más que unos inútiles, alimentados y mimados por padres ineptos y por los «medios de manipulación». Si el otro día escuché en un telediario que decían «el joven de 34 años». ¡Por Dios! Con 34 años hace mucho tiempo que eres un hombre. Un hombre.
    Hace un tiempo aquí se publicó un trabajo sobre la feminización de la sociedad.
    Pero creo que no es toda la realidad. Deberíamos hablar de la infantilización de la sociedad.

    Infantilización que empieza desde que el niño empieza a andar. Ya es cotidiano ver niños de cinco y seis años llevados en carritos como si fueran bebés. Por ahí se empieza. Luego los llevan en coche al cole, les preparan los trabajos, se enfadan si a su niño otro niño les empuja (pero jamás preguntan qué hizo el tuyo para merecer el empujón). Si sacan malas notas la culpa es del profesor, no se te ocurre pensar que tu hijo tiene que estudiar más.
    Y luego llega el instituto.
    Jejeje…… tengo los míos en el instituto, y las cosas que dicen las madres en las reuniones son dignas de un catálogo de fracasos.
    «Y como le digo que estudie?», «No le gusta levantarse temprano», «No sé cómo decirle que traiga los libros», «Mi hija y yo somos colegas y no me obedece nunca».
    Y cosas por el estilo.
    Pero la palma se la lleva una que escuché el año pasado. Una madre pedía la cabeza del profesor de educación física porque…..¿maltrataba a los alumnos?¿abusaba de su autoridad? Según esa madre sí. Y el argumento era que «hacía correr a la niña y ella se cansaba y se le corría el maquilaje».
    Eso lo escuché con mis incrédulos oídos.

    Otra cosa: ¿qué es eso de la paga? Nada de paga, a mis hijos no les doy ninguna paga de nada. No se paga por estudiar, ni por portarse bien, ni por tener responsabilidad, ni por ayudarme en la cocina ni por sacar la basura ni por tener la habitación ordenada ni por colocar la compra en las estanterías. Eso es tan natural como respirar o comer.
    Les compramos lo que necesitan y algún regalo según nuestras posibilidades, que tampoco es que sean muchas. Pues eso es lo que hay.

    Ya a estas altunas no les tengo que exigir que se esfuercen, porque eso es lo que han hecho desde que nacieron, siempre les he exigido esfuerzo y responsabilidad acorde a la edad que han ido teniendo.
    Mis hijos han ido a entrenar enfermos, con heridas vendadas, con dedos dislocados, atravesando la nieve bajo la ventisca. Se levantan a las 6:45am para ir al instituto, y se levantan aunque el día anterior hayan llegado de Madrid casi de madrugada luego de participar en un campeonato de karate.
    Es lo que se hace.

  3. Y sí, esta generación de inútiles es carne de mezquita. Porque su solución a todo es el facilismo y no preocuparse por nada. No tienen valores ni tampoco valor.

    Porque a ver, no es ni siquiera que vivan con los padres, sino bajo que status lo hacen.
    Bajo el status de niños eternos, de mantenidos sin obligaciones. Y eso no es plan.

    Yo particularmente quiero que mis hijos salgan casados de mi casa. Creo que una familia unida es una familia fuerte. Pero claro, ahí todos tenemos un papel que jugar, y mis hijos tienen sus obligaciones y responsabilidades, entre ellas están procurarse una buena educación para encontrar un trabajo que les guste y esté bien remunerado, y mientras tanto, cooperar en la economía doméstica en la medida de sus posiblidades.
    Ahora y desde pequeños cooperan cuidando sus cosas (porque si algo dura más se compra menos y se ahorra dinero), participando en el trabajo doméstico y solucionando pequeños problemas (arreglar una plancha por ejemplo). Dentro de poco quieren buscar trabajos en tiempo de vacaciones escolares para traer dinero a casa y aprender a administrarlo con rigor y sentido común.

    ¿Paga? Nada de paga. ¿Móviles? Nada de móviles. ¿Salidas nocturnas? Nada de salidas nocturnas que son menores de edad. ¿Ropa de marca? Nada de ropa de marca, simplemente ropa.
    Y eso no provoca ningún conflicto en casa, así los hemos educado y ellos están de nuestra parte.

    Por cierto, vieron el anuncio de la cosa esta de generación ni-ni, y les dió asco ver a todos esos desechos. No podían creer que hubiera gente tan inútil y estúpida…..

    Saludos!!

    • Que dura eres Joana, je, je, je

      dales algun dinero, que por otra parte esta bien que vayan aprendiendo a manejarlo

      tienes razon, a los 34 años ya hace tiempo que se es un hombre pero muchos no se enteran ni quieren enterarse, hay un infantilismo en la sociedad cada vez mayor

      • Si a veces les he dado algún dinero, pero siempre de forma esporádica y por supuesto en ninguna forma parecido a una «paga». Eso es absurdo y demencial, darle paga a los hijos. ¿Paga por qué?¿Por hacer lo correcto? Yo no tengo que darle dinero a mis hijos, en el sentido de obligatoriedad. Una cosa como esa paga semanal mis hijos no la tienen. A veces les he dado algun dinero pero en realidad ha sido de forma excepcional. Y siempre sabiendo en qué lo gastarán.
        Y se manejan muy bien porque les he enseñado. Con decirte que una vez camino del instituto se encontraron 20 euros. Y en lugar de gastárselo en la cafetería del cole, supieron esperar al final de las clases y fueron al mercado. Me trajeron un paquete de arroz y se compraron botellas de refresco, maíz para palomitas y otras cosas de comer, pan para bocadillos, jamón de york y no me acuerdo que más.
        Según ellos no lo gastaron en la cafetería porque no tiene sentido pagar el triple por un refresco ahí cuando esperando un poco lo pueden comprar más barato.

        Saludos!

  4. De acuerdo en todo. Seguimos mismos patrones de educación. También soy de los que a los 22 ya me sentía un hombre hecho y derecho y por supuesto, dispuesto a asumir mis penas y errores. La diferencia está en el arte marcial que practican. :))

    Hay una buena hornada de niños pequeños, de ahora, que van a repudiar a los ni-nis. Estoy empezando a tener cierta esperanza en esto, porque los padres de mi generación que vamos al parque y hablamos, y todas esas cosas que solemos hacer cuando tenemos infantes muy pequeños, nos estamos sorprendiendo de lo acuerdo que estamos todos. Va a venir una buena hornada porque nosotros fuimos los últimos niños del franquismo, no nos raspó siquiera la movida salvo lo de «la bola de cristal», y aunque tuvimos unos 90 de muchisimo putiferio, es curioso como estoy viendo plantearse eso de ser padres a los que aún fuimos niños habiendo 2 canales y vivimos una escuela donde aunque el profesor ya no te podía pegar, cuando te malmiraba, directamente, te cagabas en los pantalones de pana.

    Hay esperanza, porque gracias a Dios, aún tenemos ojos para ver lo llena que hemos dejado la basura generacional. Si cada rango de 10 años es un container donde almacenamos la hez de una generación entre un rango de edad, llevamos varios containers más llenos de lo normal.

    Como siempre digo: Ora et labora. Vayamos a lo nuestro y no perdamos el norte. El futuro será negro pero los nuestros deben saber identificarse, para poderse juntar en las edades oscuras y de allí irradiar una recuperación de nuestra civilización, que no es otra que la quiera de Roma y Atenas. Que nuestros hijos la lleven impresa en el hipotálamo, que ellos se juntarán.

    • Me alegro de eso que dices, unodepasada.
      En realidad enseñar a los hijos a ser responsables de sus propias equivocaciones y a asumir las consecuencias, es algo que no está para nada de moda. Y es fundamental para la vida, sin eso no se vive, se vegeta como una zanahoria o una col.
      Así que practicas un arte marcial, eso es muy bueno. Forma el cuerpo y la mente. Mis hijos practican en realidad tres estilos de karate: el estilo Shotokan, el Shima ha shorin ryu y el Yamanni chinen-ryu kobujutsu. Aunque en realidad al que más tiempo le dedican es al shotokan, los otros sólo pueden practicarlo cuando hay vacaciones escolares, días festivos o algún día en que haya alguna excursión del cole no obligatoria, por el tema del horario. Pero les viene bien y a ellos les gusta.

      Y yo creo que sí, que hay una hornada más joven que repudiará a esos ni-nis. De hecho a mis hijos le dan asco y no comprenden como pueden ser tan estúpidos y mal agradecidos. Dicho por mis hijos, no por mí.
      Los nuestros sabrán identificarse, agruparse y ayudarse entre ellos, en los tiempos negros que nos esperan.
      Tengamos esperanza. Ora et labora. Muy cierto, muy bien dicho.
      Saludos.

    • Yo tambien me quedé en estado de shock, pero lo que mas me dejo perplejo fue el que la madre fuera a justificar al hijo a la empresa.

      Lo que tenia que haber hecho era sacarlo a escobazos de casa para ir a trabajar, en vez de mendigar paciencia.

      Repugnante.

  5. Joana

    ¡Tu casa es un cuartel de la Waffen SS!

    Bromas aparte, asistimos a un doble fenómeno: feminización e infantilización de la sociedad. Es el suicidio colectivo de una sociedad.

    Yo también he vivido como tú otras realidades, desde a pié, en otros territorios tantos geográficos como culturales y morales. Confrontado a una realidad cruda y aspera en ocasiones, cuando el azar me ponía a veces ante unas imagénes de la televisión española y las realidades de un país dejado atrás (años 80 y principios de los 90, la «movida», España en Europa, el crecimiento, Felipe González, la Expo de Sevilla, los Juegos Olímpicos de Barcelona, etc..) sentía una mezcla de vergüenza e irritación. Me hacía pequeño para que nadie me preguntara si yo tenía algo que ver con esa patética humanidad que aparecía en la pantalla. Habituado a otra cosa en el día a día, me caía de culo al ver mis compatriotas tan imbéciles y huecos, viviendo en un mundo de la Señorita Pepis, recitando su catecismo progre e insípido, estúpidos y satisfechos (según la fórmula de Maquiavelo).

    Desde entonces no hemos mejorado, hemos seguido cayendo en picado hasta el estado de absoluta mediocridad en la que vegeta una sociedad entera, sin esperanzas visibles de salvación.

    Aquí todavía no tenemos ni idea de lo que es sufrir.

    • Jeje…. Arjun, casi un cuartel, casi. Pero no sabríamos vivir de otra forma. Yo detesto la superficialidad, el egoísmo y la irresponsabilidad. Y mis hijos han sido educados por mí, y piensan igual.
      Por cierto, una de las cosas que me enorgullece es que ellos saben obedecer órdenes, sin preguntar, sin rechistar y sin demora alguna.
      Y eso, contra lo que algún lector incauto puede suponer, no significa que yo me pase la vida dándo órdenes. Al contrario, eso se reserva para momentos críticos en los que no hay tiempo para explicaciones ni para vacilaciones.
      Hoy (por ejemplo) mis hijos estuvieron un par de horas haciendo recados. Yo no les tengo que dar una orden para eso, sólo les digo «hoy hay que hacer tal cosa». Y ellos lo hacen, con naturalidad y sin pensar que me hacen un favor. No esperan recompensa, son parte del equipo y como tal se comportan.
      Ahora la niña está entrenando, y los varones están esperando que les toque su turno de clase. Luego a casa. Siempre sé dónde están y a dónde irán, siempre me dan cuenta de sus movimientos.
      Es una medida elemental de seguridad, mi marido y yo también les decimos a dónde iremos y cuánto tiempo aproximado creemos que nos demoraremos.
      En fin, que estoy orgullosa de ellos, son fuertes e inteligentes.
      Pero las cosas como son, he empleado muchas horas en educarlos y prepararlos. En realidad he empleado toda mi vida en eso desde que nació el primero.

      Saludos!!

  6. Joana

    Por lo que cuentas, se me han puesto los pelos de punta. ¡Qué clase de monstruos estás criando? Me imagino que ni siquiera les permites fumar porros. ¿Por Dios, te crees que eso es manera de criar hijos? Si sigues así no te extrañes que venga un día una asistenta social a retirarte los hijos. En este país la Justicia no es manca Joana, quedas advertida. Te lo estás buscando. Necesitas ayuda, y tus hijos, unos telefonitos de última generación, y zapatillas de 150 euros (el par). ¿No ves que los vas a frustrar y cuando sean mayores serán malos?

  7. Mi experiencia personal es que haber podido estudiar y llegar a tener una educacion ha sido un previlegio. Y se lo debo a muchas personas de mi familia y a los profesores que me han ayudado y estimulado mi iniciativa. Todavia lo sigo haciendo, de hecho, este año termino mi master oficial de postgrado y me produce indignación escuchar que se tiene que recompensar a los chavales más jóvenes para estudiar.

    Puedo decir por experiencia que las universidades se estan quedando cada vez más vacias e, incluso, la gente más joven no alcanzan ni los ciclos superiores de grado superior, quedándose en ciclos de grado medio en el mejor de los casos. Creo que todos sabemos que significa ésto: un país sin personas cualificadas no tiene ningun futuro, y si a ésto añadimos que hay un flujo de gente cualificada que acaba trabajando fuera de España, tenemos un cóctel explosivo.

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