Del embarazo como actividad contrarevolucionaria

040807NatalidadMortalidadMurciaGenial (Actividad contrarrevolucionaria):

La homosexualidad ejerce un magnetismo indudable sobre nuestros legisladores y sobre el imaginario cultural de los últimos tiempos. Me consta que a algunos homosexuales les incomoda tanto protagonismo y tanto interés político, por no hablar del alipori que les produce el Día del Orgullo Gay. Quizá lo que de un modo oscuro les atrae de la homosexualidad, entre otras cosas, a los adalides de lo políticamente correcto es su condición de método anticonceptivo infalible, como la masturbación, que promocionan sin descanso. A poco que nos fijemos, el común denominador de bastantes pulsiones progresistas es el rechazo de la vida nueva.

Tiene su lógica. ¿Han visto ustedes algo más reaccionario que un embarazo? Nada de igualdad de sexos. Desde el inicio hasta el final, hay un reparto de papeles radicalmente diferenciado. Además, con frecuencia, la mujer, que suele ser muy ejecutiva y eficaz en su trabajo, sufre cierta merma en sus capacidades profesionales y a veces no le queda más remedio que darse de baja. El hombre, en cambio, recibe una descarga de responsabilidad y otra, muy curiosa, de caballerosidad. Por muy igualitarista que fuera, se encuentra de pronto llevando todas las bolsas y abriendo y cerrando las puertas al paso de su señora, como un gentilhombre del siglo XVIII.

No hay mejor campaña antiaborto que un embarazo. Desde el instante en que el test da positivo, los padres se pasman ante la trascendencia de lo acontecido y no hablan sino de su bebé y se alarman ante cualquier pequeño riesgo y cuentan las semanas una y otra vez y se meten en Internet a intentar leer todas las páginas web sobre la gestación. Mucho antes de haber alcanzado los plazos que la ley permite para abortar, los padres ya han visto varias ecografías, y tienen fotos, y vídeos que ponen a familiares y amigos heroicos. ¿Quién es capaz de explicarles ahora que su hijo no es un ser humano con un valor absoluto, eh?

Los padres olvidan sus derechos adquiridos y esperan, alborozados, los nuevos deberes. Si eso no fuera suficientemente antimoderno, el embarazo es, en sí, un epítome de la tradición. La vida, que los padres recibieron de sus padres, se transmite al hijo, y con ella una cultura y unas -las que sean- creencias. El embarazo es el centro (ombligo) de la institución familiar.

Y luego está el sexo. Lo políticamente correcto es el género como creación artificial, que depende de nuestra voluntad. Pero el embarazo, tan recalcitrante, opina lo contrario. El momento de conocer el sexo de la criatura es esencial. Entonces su persona se hace presente de una forma mucho más nítida y adquiere su perfil en las conversaciones familiares y, sobre todo, su nombre. Es la apoteosis del sexo como elemento constitutivo natural del individuo.

A nuestros ingenieros sociales los embarazos les producen mareos, náuseas, ciáticas. Normal: son una actividad contrarrevolucionaria.

Felicitamos a las Concepciones, Conchas, Conchitas, en general, a todas las madres de España.

3 Comentarios

  1. Toda mujer blanca embarazada de un hombre blanco es una fascista. Si está embarazada de un negro, entonces vale, está bien.

    Me extraña que todavía no se imponga en los centros escolares un programa educativo especial para que las niñas sean educadas en la obligación de casarse, cuando lleguen a mayores, con negros y otras razas no blancas. Se les enseñaría que eso es lo normal, que juntarse con gentes de su raza es algo criminal, una aberración. Una joven blanca que quisiera casarse con un hombre blanco deberia primero hacer la petición y justificar su elección. Mientras tanto se le sometería a una terapia especial para curarla de su desviación.

    Falta poco para ese escenario.

    • Faltará poco, desgraciadamente. Pero por ese aro mis hijos no pasarán. Antes que eso, la guerra y la muerte.
      Porque aunque estos decadentes ejemplares humanos que nos rodean no lo puedan entender, la muerte no es lo peor que nos puede pasar.

      Saludos!

  2. Porque aunque estos decadentes ejemplares humanos que nos rodean no lo puedan entender, la muerte no es lo peor que nos puede pasar.

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    La muerte no es lo peor , de hecho las guerras se han librado a través de la História para defender un modo de vida y un território , ahora estos imbéciles dicen que no hay fronteras (será porque sólo los europeos las han quitado pero no el Islam), pero aunque no haya fronteras aún queda la barrera infranqueable de la cosmovisión y de una forma de vida que será anulada por el islamismo cada vez más presente.

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