Schola Veritatis, magníficas homilías

P. Petrus Paulus5Acabo de descubrir este blog católico que expone la doctrina tradicional católica sin las estridencias de nuestros hermanos disidentes de la FSSPX (“los de lefebre”, para decirlo en dos palabras). Escirbe en él el P. Petrus Paulus Mariae Silva, un benedictino.

Como suelo hacer con los textos que me gustan y quiero leer detenidamente, los he impreso para hacerlo cuando las circunstancias lo permitan. Lo han permitido esta Navidad, así que he leído durante las fiestas solemnes, los sermones correspondientes a los domingos de tiempo de Adviento. Dice el refrán que cada cosa a su tiempo y los nabos en Adviento.  Como estos no son nabos, os voy a hacer un repaso a toro pasado.

Del Primer Domingo de Adviento (La secularización vista como progreso, de cara al juicio universal de las naciones)

Con el primer domingo de Adviento comienza un nuevo año litúrgico. La Iglesia reanuda su camino y nos invita a reflexionar más intensamente en el misterio de Cristo, misterio siempre nuevo que el tiempo no puede agotar. Nuevo y verdadero, pues la verdad no pasa nunca de moda, las novedades sí. Dios permanece siempre el mismo, no cambia.Algo digno de ser meditado. Cristo es el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Gracias a Él la historia de la humanidad, por caminos misteriosos, llegará a la plenitud del Reino, que Él mismo inauguró con su Encarnación y su victoria sobre el pecado y la muerte. Plenitud que será precedida por la apostasía de las naciones, tal como lo afirma la Sagrada Escritura y el Catecismo de la Iglesia Católica (CEC 675).

Esto es tremendo, porque viene a decir que el proceso de alejamiento de Dios, lo que el mundo entiende como “progreso”, está escrito y debemos tomarlo alegremente, ya que indica que el final de los tiempos, el triunfo de la verdad católica está cada vez más cerca.

Par mí, esto no es contradictorio, sino paradójico. A estas alturas, no tenemos que intentar cambiar el mundo, sino defendernos de él. Los católicos tenemos que ayudarnos espiritual y materialmente para que no nos lleve la riada que se va a producir.

* * * * *

Una de las pocas cosas que encuentro apropiadas de la “reforma” (dicho con cierta sorna) litúrgica del Concilio Vaticano II es poner la Solemnidad de Cristo rey al final del Año litúrgico, justo antes del Adviento, porque trata precisamente de la Segunda Venida de Cristo, como Rey y Juez. Este es el sermón que el P. Petrus Paulus Mariae Silva nos deja al respecto, muy relacionado con el tema del anterior (La fe en la Parusía lleva a la no acomodación a un mundo que odia a Cristo):

Creer en el retorno de Cristo es negar que el hombre pueda encontrar su plenitud en el seno de la historia en que vivimos. Es precisamente la esperanza cristiana de la Parusía la que nos libra del horizonte inmanente y deshumanizante que genera esta perspectiva, abriéndonos a una superación del tiempo presente por la consumación de la misma historia mediante el advenimiento de Cristo. Si no tuviésemos esta actitud de esperanza, no quedaría otra posibilidad que la resignación frente al triste y a veces monstruoso curso de la historia. Pero la fe en el retorno de Cristo y en la recapitulación de todas las cosas en Él, es la certeza de que el mundo alcanzará la plenitud predicha por los profetas y esperada legítimamente por el pueblo de Israel. En esta certeza se funda la verdadera alegría cristiana.

La herejía modernista, en la cual yo también participé, consiste precisamente en eso, en pensar que el hombre puede por sus propias fuerzas -mediante la Ciencia, escrita con mayúsculas- hacer de este mundo un paraíso, un lugar sin dolor (yo nunca llegué a tanto, aunque sí creía que sería al residual).

Esto os interesará a los más escépticos:

Referente a los signos precursores de la Segunda Venida, si prescindimos de los elementos que pertenecen al género apocalíptico, el Nuevo Testamento habla de tres: — La predicación del Evangelio en todo el mundo. — La conversión de Israel (Rom 11, 25s). — Y la aparición y éxito del Anticristo (2 Tes 2, 3). Respecto a este tercer signo, el Catecismo de la Iglesia Católica dice explícita y claramente: «Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el «Misterio de iniquidad» bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne» (nº 675).

Os llamo la atención sobre el segundo signo, la conversión de Israel. Ya sabéis el revuelo que se armó tras el espaldarazo de Bendicto XVI a la liturgia tradicional (aun calificada de “extraordinaria”, y por tanto de anormal). Una de las acusaciones -flagrantemente falsas- que hacía la Sinagoga de Satanás es que se reponía la oración por la conversión de los “pérfidos judíos”.  ¿Por qué les molestará tanto ese detalle? ¿No es parte irrenunciable del Catolicismo desear que todos los pueblos, incluído el judío, se hagan católicos?

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8 Comments

  1. Dejo esto en un comentario para no estropear la entrada:

    También para los mahometanos consitirá el fin del mundo en la segunda venida del profeta Isa (nuestro Jesucristo, sin el Cristo del final), y que ésta solo tendrá lugar cuando no haya judíos, sea por conversión al Islam, sea porque han sido físicamente eliminados.

    Hadiz 13. 1822 Se transmitió de Abu Huraira, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:

    “No llegará la Hora hasta que los musulmanes no combatan a los judíos. Y los judíos se escondan tras las rocas y los árboles. Pero, las rocas y los árboles dirán:

    ‘¡Oh musulmán, aquí hay un judío tras de mí, ven y mátalo!’ Exceptuando de entre los árboles al ‘garqad’* que es un árbol de los judíos.”

    Lo relataron Al Bujari y Muslim.

  2. Hace unos 10 años leí en un libro de profecías que el mesías esperado (para nosotros Cristo, para otros (hindúes, budistas, musulmanes) tiene distintos nombres en sus escrituras) está ya recorriendo el mundo de incógnito y se dará a conocer en algún momento. No se si esto será cierto, pero podría ser.

  3. La Iglesia Chilena llora, sus hijos lloran, la Virgen María llora porque el nombre de su hijo ha sido mancillado. La iglesia chilena ha abandonado a sus fieles, a sus hijos, abusados por sus guías espirituales. Ellos buscan respuesta en una jerarquía eclesiástica sorda ante su dolor, preocupada sólo por sí misma. Se está creando una “Fundación para la Confianza” fundación que contará con un grupo de profesionalescon el fin de “crear una herramienta concreta de prevención del abuso”. Que DIOS nos ayude.

  4. Que dolor más grande Juan de Dios. Esto debe haber sucedido siempre, sólo que ahora estos pobres cristianos están relatando aquello que en gran medida ha destruído sus vidas, y no debe ser fácil referirse a este tema ya que muchos de ellos tienen hijos y cómo les explicas a ellos todo lo que le sucedió a sus padres. No tiene explicación ni perdón, menos aún que la iglesia los apañe y los mande a terminar su descansada vida a algún lejano monasterio, lejos de los niños.

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