Lo cuentan aquí. Se refieren a cantarlo, pero imagino que oírlo también tendrá un efecto positivo al respecto.
Y como es mayo, una Salve:
Por si os interesan, o por si tenéis que hacer un regalo a algún chupacirios o a alguna beata, dicho sea con todo el cariño del mundo, por supuesto. Aquí está el catálogo.
Por ejemplo, este es muy oportuno para las primeras comuniones:

La Piedad de Miguel Ángel, por supuesto. En el pps se ve mucho mejor que en San Pedro, tras el cristal. Algunas de las fotos, desde puntos de vista insospechados, son inimaginables para los que solo la vemos de frente. Por ejemplo:
Y para leer, el Stabat Mater.
Me enteré de su existencia y del éxito que tiene en Norteamérica el Christian Rock en este artículo, escrito por un colaborador sueco de GoV, al que le gustaría que las emisoras pusieran esta música, como en Norteamérica.
Dice que expondría a los niños y a los inmigrantes a una música pegadiza con mensajes cristianos. Los islamistas no tendrían manera de evitarla. Además no podrían competir con ella, las recitaciones coránicas no son competencia, dan dolor de cabeza.
Es una buena oportunidad de negocio para radios como la COPE y para las discográficas… Antes de buscar en Internet, ¿sabéis algo más sobre el “rock cristiano” en España?
Así dice el credo niceno (en latín). Es además mi misterio favorito, el que me separa del ateísmo, y el que, en mi opinión, debería celebrar la Iglesia, con más pompa. Repasando recientemente el Cuaderno de Letra Pequeña de Jiménez Lozano, del que hemos hablado aquí, he encontrado esta misma idea:
“El hecho fundante del cristianismo es la Encarnación, y por lo tanto, ex carne salus, y, por lo tanto, también brota esa salud o salvación de la alegría del vivir, y de la gloria de este mundo”.
Advierte el ateo G. Bueno que los tres mayores misterios de la Católica (Encarnación, Transubstanciación y Resurrección) se relacionan con asuntos carnales, con la corporalidad del hombre. Y de esta corporalidad hace derivar su ética materialista. Si a esto añadimos que, para los cristianos, ese cuerpo lleva un alma fundida que se considera creada directamente por Dios, no es de extrañar que los derechos humanos (del individuo, de cada individuo) y las garantías jurídicas hayan aparecido en la Cristiandad, y no en las otras civilizaciones.
En cualquier caso, Et homo factus est… Felicidades a las Natis y Belenes.

PS: Esto lo pongo todos los 24 de diciembre.
Lo cuenta Crispal (Iglesias en Qatar). Atención: No le dejan poner campanario (no digamos tocas campanas) ni cruces en el exterior…
Y sin embargo, esta misma gente considera “islamófobo” que no les permitan tener minaretes a las mezquitas en Occidente.
Vi hace solo un par de años la película, en vídeo. Me gustó mucho por los valores conservadores que promueve: familia, marcialidad, religiosidad… que coinciden con los dos grandes valores éticos: la firmeza y la generosidad. Por si os sorprende que los valores morales conservadores coincidan con los grandes valores éticos, sabed que la cacareada “ética de izquierdas”, es un concepto confuso y problemático.
Sus padres no lo bautizaron, para que decidiera de mayor. Pero se casó “por la iglesia” (o mejor dicho “por la capilla”, porque lo hizo en la de su rancho) y ha bautizado a su primer hijo, así que ha decidido hacerlo él también tras el segundo. Dice:
“Je crois qu’il y a des choses plus importantes que ce qu’il y a dans la tête d’un homme. Il y a quelque chose de bien plus grand qui nous guide tous. Je suis prêt à accomplir cet acte de foi”.
Esa es la esencia de la religiosidad el sentirse conectados con un orden que nos supera (y que no siempre es Dios , el Dios personal de la tradición cristiana). Esa conexión es la que hace que tengamos sentimientos de culpa cuando causamos un daño a ese orden, aunque nadie sepa de nuestra acción y aunque tengamos asegurada la impunidad. Ese es el único fundamento posible de la moral (Kolakowsky).
Pues eso, me alegra que se haga cristiano.
La semana pasada murió el piloto que dejó caer la primera bamba atómica sobre Hiroshima. En su día declaró esto:
“I viewed my mission as one to save lives. I didn’t bomb Pearl Harbor. I didn’t start the war. But I was going to finish it.”
Le doy la razón. Sin embargo, el Embajador en el Infierno nos cuenta que la segunda bomba, la que arrasó Nagasaki acabó con dos tercios de los católicos japoneses:
“Podemos bien suponer que las bombas atómicas no hayan sido tiradas al azar. La pregunta es por lo tanto inevitable: ¿cómo así se escogió para la segunda hecatombe, entre todas, precisamente la ciudad de Japón donde el catolicismo, aparte de tener la historia más gloriosa, estaba más difundido y afirmado?
—-
En efecto, entre las víctimas de la bomba atómica de Nagasaki desaparecieron en un día dos tercios de la pequeña pero vivaz comunidad católica japonesa. Una comunidad casi desaparecida dos veces en tres siglos.
Me enteré de este hecho al leer los Tiempos Modernos de Johnson. El muy inglés y católico Sr. Johnson hace una mención de pasada: “by cruel irony, was the Christian city of Nagasaky”. Cruel ironía dice, sin más ¿no estaría mejor examinar la documentación sobre la toma de la decisión?
No sé qué pensáis, para mí esto estaría muy en línea con la política histórica de la Protesta.
El libro del Papa está teniendo el éxito que se esperaba. Yo me lo compraré en navidad. Traigo aquí dos trozos de un artículo de un obispo sobre este libro:
La premisa o advertencia preliminar nos señala la intención de la obra. El Papa quiere acercarnos al verdadero y auténtico Jesús de Nazaret. El común de fieles no se plantea el problema de la historicidad de Jesús. Cree y acepta lo que la Iglesia ha creído y enseñado por siglos, y ella es la garante de la fe de los iletrados. La Iglesia responde por la fe de sus hijos pobres y sencillos. Ése es su deber, ahora más apremiante en cuanto que, durante el último medio siglo, se ha abierto una brecha cada vez más grande entre lo que llaman el Jesús histórico y el Cristo de la fe, distinción que introdujo en los ámbitos católicos la exégesis histórico-crítica protestante. Una cosa sería Jesús, el hijo de María, y otra, muy diversa, Cristo, el Señor glorioso predicado por la Iglesia. Éste sería creación de la comunidad creyente, mientras que aquél, el histórico, prácticamente habría desaparecido.
El abismo entre ambos llegó a crecer tanto que ya no hay coincidencia posible. Pero al exegeta protestante esto poco le importa, pues en su teología lo que salva es la fe, sin carne ni historia. Es la teoría de la «sola fides», la sola fe, llevada hasta el extremo.
En efecto, aunque por aquí nos venden que la reforma trajo la modernidad, la ciencia y el racionalismo, en realidad fue al contrario: trajo la esquizofrenia del fideísmo irracional. Otra:
Jesús también se distancia de todo poder humano, desde el inicio de su misión. Es el sentido profundo del relato de las llamadas «tentaciones» o pruebas de Jesús. Se deslinda de manera contundente del poder político: Cuando una religión se arrima al poder, termina sirviéndolo. Sólo éste [Dios] es confiable. «Si hoy tuviéramos que elegir entre Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios e Hijo de María, y Barrabás (que según una tradición también se llamaba Jesús y significa «hijo del padre»), ¿tendría Jesús alguna posibilidad?» (Pg. 64). El libro nos invita cordialmente a no repetir el error.
Se refiere a la narración sobre la elección del pueblo judío entre Barrabás y Jesús, a la que sigue la famosa frase: “Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. En mi opinión las relaciones entre la iglesia y el poder político son un tema muy delicado que se resuelve es ese párrafo de forma muy simplista.En todo caso, considero que esa reflexión es muy interesante. Deberían habérsela hecho quienes a los largo de la historia han acusado a los judíos de “deicidio”.