Vic como paradigma. Por José María Carrascal

Muy interesante reflexión de Carrascal (Vic como paradigma. Por José María Carrascal):

VIC representa el cuarto fracaso de Zapatero como presidente.

El primero fue su intento de lograr la paz en el País Vasco negociando con ETA.

El segundo, cerrar nuestro ordenamiento territorial dando a los nacionalistas lo que quisieran.

El tercero, resolver la crisis económica negándola de entrada y subsidios de paro después.

El cuarto, el más callado y ambicioso de todos, alterar el equilibro socio-político de España a través de los inmigrantes. Todos ellos basados en el utopismo de la izquierda y en la bondad natural del hombre, supuestos teóricos que tienen poco que ver con la realidad.

Del fracaso de los tres primeros testifica el propio Gobierno, persiguiendo etarras con todas sus armas, dejando al Tribunal Constitucional recortar el nuevo estatuto catalán y llevándonos a la cola de la recuperación económica. Ahora, le estalla en las manos el cuarto, el intento de alterar la realidad sociológica española a través de la demografía. Se trataba de un plan tan simple en objetivos como complejo de realización.

Si en España hay dos bloques aproximadamente iguales de derechas e izquierdas, venía a decir, añadamos un par de millones de votos a la izquierda, y tendremos garantizada su supremacía para siempre. ¿De dónde iban a salir esos nuevos votantes? De la inmigración. De ahí las legalizaciones masivas y los «papeles para todos», junto a los cientos de miles de hijos y nietos de españoles, a los que nuestras embajadas en Hispanoamérica están dando pasaportes por orden de Moratinos. Todos ellos, agradecidos, votarían al PSOE, convirtiéndolo en el partido hegemonónico. Ingeniería demográfica al servicio de la manipulación electoral.

Una vez más, sin embargo, la realidad ha llamado al orden a Zapatero. La irrupción masiva de inmigrantes funciona con una economía en auge, que crea puestos de trabajo y dinero suficiente para atender a todos los gastos sociales: sanidad, escuelas, viviendas. Pero cuando la economía se contrae, el paro crece, las arcas públicas se vacían y empieza la lucha por los escasos recursos, todo este andamiaje teórico se viene abajo. Los primeros en notarlo son los que están más cerca de la calle, los ayuntamientos, y los primeros en sufrirlo, los más débiles, los ilegales.

Vic representa la primera revuelta contra ese plan de política virtual. Su ayuntamiento dice que no puede cumplir lo que se le pide porque aparte de contradictorio -legalizar ilegales- no tiene medios para ello. Seguirán otros, pues no se trata de un problema particular, sino general, al margen de las ideologías e incluso de la tan cacareada pluralidad española. Donde no hay, no puede darse. Ante lo que Zapatero ha hecho lo que suelen hacer los ilusos ignorantes en estos casos: escapar. La presidencia europea le ofrece un refugio dorado. Lástima que sea sólo por seis meses. Pero ya se buscará otro.

José María Carrascal/ABC

1 comentario

  1. Esta bien, pero esto de Eduardo Arroyo es magnifico:

    «Una visión realista de Vic: políticos y periodistas papando moscas»

    http://www.elsemanaldigital.com/blog.asp?idarticulo=104466

    Por ejemplo (un pequeño fragmento):

    «Esta anécdota ilustra perfectamente un hecho que a nuestros dirigentes político mediáticos no gusta encarar y que consiste en que la inmigración solo interesa a las élites dirigentes de izquierda –partidos políticos y sindicatos-, a los medios de comunicación, y a los complejos industriales y financieros. Al pueblo llano no le motiva en absoluto.

    A este respecto, durante la semana se han podido leer algunos ejemplos de hasta qué punto puede llegar la corrupción intelectual de nuestra clase político-mediática. Por ejemplo, en La Razón hemos podido leer el artículo titulado Sin papeles (15/1/2010), a cargo de Ernesto Sáenz de Buruaga. El conocido presentador se despachaba con la siguiente deducción: «Pero ahora que tenemos la sensibilidad a flor de piel, con el terremoto en el paupérrimo Haití y, como seres humanos, ¿cómo debemos, desde la prosperidad de Occidente, desde la opulencia del norte frente al sur, afrontar el hecho de que alguien que se muere de hambre y cuya esperanza de vida en su tierra no llega a cuarenta años, no pueda desplazarse libremente en busca de un futuro? Cuando en esos países, de los que nos llegan, se mueren de hambre mientras que nosotros tenemos como causa de mortalidad un exceso de alimentación y multiplicamos dietas y medicamentos para combatir las enfermedades que originan. Y damos donativos para atenderles cuando están lejos y les miramos de reojo cuando les tenemos en nuestras calles. Complicado problema, compleja solución».

    Es difícil concentrar en pocas líneas tanta demagogia. Al parecer, la catástrofe de Haití en el Caribe justifica –o casi- la quiebra de la ley en nuestro país. Buruaga, por si fuera poco, aduce una de las armas más deletéreas que minan los cimientos mismos de nuestra sociedad –el complejo de culpa-, basada en la ya asumida ideología izquierdista del «tercermundismo», según la cual la «riqueza» cae, al parecer, del cielo y hay unos pocos sinvergüenzas que se adueñan injustificadamente de ella. De acuerdo con los Buruagas de toda laya –por desgracia no solo es él-, la prosperidad crece en los árboles y no tiene nada que ver con muchas generaciones de trabajo inteligente. En consecuencia, una persona que cuida su línea, que sigue una dieta o que generosamente cree que con su pequeña aportación está de verdad ayudando a los demás, debería sentir vergüenza a causa de un hambre o un terremoto que ella no ha provocado y con lo que en realidad no tiene nada que ver. Es difícil encontrar un argumento más moralmente corrompido. Al final las elegantes invectivas, la vergüenza y el oprobio siempre caen sobre el baqueteado y machacado pueblo español que tiene la culpa –directa o indirectamente- del hambre en África central, de los huérfanos de China, del terremoto de Haití o de las enfermedades que asolan América central.
    «

    A ver si ahora Carrascal se acuerda de que fue DON JOSE MARIA AZNAR, junto con RODRIGO RATO, ESPERANCITA AGUIRRE, ALBERTO RUIZ GAYARDON y el resto de la asquerosa tribu derechista los que multiplicaron POR CUATRO el numero de ocupantes extranjeros en sus ocho años en el poder. A ver si le da por recordar quienes fueron los que inventaron la regularizacion masiva. O por que los neojacobinos de Bush, llamados para mas infamia «neocon», llevan veinte años defendiendo la amnistia total de todos los alogenos exactamente en la linea marcada por el editorial del Wall Street Journal, famoso diario comunista. Que casualidad.

    Que nos cuente don Jose Maria que tipo del P$O€ fue el que se invento aquello de «Madrid Suma de Todos». O que partido fue el que dio la Gran Cruz de Isabel la Catolica a Esteban Ibarra. O los editoriales de Pedro J. Venga, a ver si tiene lo que hay que tener para reconocer el asunto. Que se lo cuenten a Sarkozy…

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