Hemos indicado en otros sitios porqué “no semos ‘uropeos”. En particular, no nos gusta esta Unión Europea por ser el proyecto imperial de Francia, el último tren imperial de esa nación históricamente incapaz de constituirse en imperio. Queramos reconocerlo o no, estamos en él de comparsas. Hasta el momento, nos ha servido financieramente rentable, aunque no gratis. En el futuro nos llevará al desastre.
Repasemos los repetidos fracasos imperiales de Francia:
En el siglo XVI Francia fue desplazada de Italia por España y cercada por su norte mediante los Países Bajos, también españoles (en poder de la Monarquía Hispánica). Ya entonces, fue aliada de los turcos contra el occidente cristiano, cuyo imperio principal era la España de los Habsburgo.
En el siglo XVII se da una situación de equilibrio muy disputado que acaba en la paz de Münster. También Francia entonces se alía con la Protesta frente al imperio español. Tras la paz de Münster, Francia pasa a ser el país más poderoso de Europa e intenta la expansión territorial. La guerra de Holanda tuvo como fin anexionarse las Provincias Unidas para eliminar la competencia industrial, y la de Secesión española tuvo como fin apropiarse del imperio español. Perdió ambas guerras.
En el siglo XVIII la guerra de los Siete Años, en la que Francia se une a Austria contra Prusia, le hará perder las colonias ultramarinas: Canadá, la India y Africa Occidental en favor de Inglaterra. Francia perdería aquí la posibilidad de un imperio comercial marítimo.
En el siglo XIX el imperio napoleónico se extiende por toda la Europa continental, pero resultará efímero y no llegaría a alcanzar el grado de pacificación necesario para establecerse. En la segunda mitad del siglo Francia conseguirá áreas coloniales en Africa e Indochina.
En el siglo XX, tras la segunda guerra mundial, a pesar de tener una participación simbólica, Francia intentará anexionarse los territorios alemanes situados al suroeste del Rin, y no cederá el Sarre hasta 1959. Asimismo, los procesos de descolonización de las posesiones francesas (Vietnam, Argelia) estarán entre los más sangrientos.
En la segunda mitad del siglo XX el imperialismo francés mudaría de estrategia. Ya en 1945 Kojeve proponía que Francia debería construir un Imperio Latino mediante la «unión imperial de estados relacionados».

Este interesante artículo de fuckfrance muestra un escepticismo demoledor sobre el buen término de la Unión. Concluye así:
After sixty years of retreat from its colonial heyday, Europe is an idea whose back is to the wall. What it needs now is a new vision and leadership, which with some American help, may address the core of its weakness: suicidal demographics; cultural self-loathing; its oppressive socialist economies. The hour is late and the ship captained by fools but hope still remains.
Entre los sucesos más desconcertantes del año pasado estuvo comprobar el desdén que los franceses mostraron hacia esa creación suya al rechazar el tratado constitucional europeo. Solo hubo otro comparable: la alegría suicida con que los españoles se embarcaron en primer lugar. Tanto tiempo renegando del fructífero pasado imperial español (a pesar de que la Hispanidad tiene asegurado un lugar en la historia) y ahora nos apuntamos alocadamente a este proyecto imperial francés, principal valedor de la estrategia Eurabia.
Tags: Francia, Política, Reflexiones, Unión Europea por AMDG
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