España me ha dado asco
Entraba en España este lunes oyendo la radio; se comentaba el congreso del PSOE. Las propuestas y la gente elegida son malas para España; la reacción de Rajoy aún peor. Me explico.
Las propuestas del PSOE son malas, pero no son nada nuevo. El aborto es libre en la práctica, porque no hay límite de tiempo en los casos en que hay daños graves para la salud psíquica de la madre (¡qué socorrido, hay tantas débiles mentales!). La eutanasia está en la práctica despenalizada, como muestra el caso del Dr. Montes. El voto de los immigrantes es adelantar unos años un derecho que van a adquirir a través de la nacionalización; en dos años los hispanoamericanos, en diez los demás, incluidos los enemigos declarados de España.
No, ese no es el problema. El problema es la derecha que niega que esas sean preocupaciones de los españoles porque no se atreve a enfrentarse a esos retos. El problema es que nunca intentará frenarlos o darles la vuelta una vez que estén aprobados. La derecha ha perdido todo impulso político, y dejará hacer al PSOE, y administrará después esas leyes. Por eso Rajoy insiste en que se hable solo del tema económico.
Desde luego, la crisis económica es un asunto que va a más, y que hará saltar por los aires a este gobierno en un par de años. Será, sin duda la crisis económica más dramática jamás sufrida por los actuales españoles. Será especialmente dramática porque no hay forma de salir de ella: la política monetaria está en manos del BCE, y el tipo de cambio ha sido ya fijado en el euro.
Pero el problema va más allá. Es un problema político, social y cultural. La derecha no puede arreglarlo, porque su política económica NO es esencialmente distinta de la del actual PSOE. Rajoy ha repudiado pública y groseramente el conservadurismo y el liberalismo. Nadie en el partido le ha parado, y solo Esperanza Aguirre ha protestado. Tampoco ofrece esta ninguna garantía. No le importa gastar el dinero comprando clientes electorales. Los mismos que la izquierda: inmigrantes y homosexuales. Solo la ceguera ideológica de algunos Caballeritos de Azcoitia puede hacer pensar que esta representa algo parecido al liberalismo.
Acabo de ver un anuncio de la Comunidad de Madrid en que se precian de que un recien nacido ha visto la luz en un hospital público, estudiará en una escuela pública y usará en transporte público. Sí, todo muy liberal.
No veo cómo pueda España superar esta crisis. Los excesos consumistas de los últimos seis años (de los que la clase política solo es indirectamente responsable), no se podrán equilibrar en menos cuatro años, tras un dolorosísimo ajuste. Para entonces, la generación del baby boom entrará sin ahorros y sin hijos -o con un hijo no más “tonto y travieso”, como dijo el poeta- en la recta final de su vida laboral, y se dará cuenta de que -contra lo que le habían prometido e insistido- no habrá dinero para que pueda disfrutar de una pensión durante la que le vendieron como “edad de merecido descanso”.
Prefiero no aventurar cuál sea la reacción del pueblo soberano cuando se de cuenta de que se ha dejado estafar por charlatanes, pero puedo hacer una triple recomendación al que tenga aun posibilidades: trabaja, ahorra, ten hijos.




