Historia de Bélgica. “A Throne in Brussels”, de Paul Belien. Alberto I. Hacia un régimen corporativista

A Throne in Brussels”, de Paul Belien

Tras la guerra, el rey cambia de forma irregular la ley electoral, que favorecía a propietarios y padres de familia. En las primeras elecciones se rompe la mayoría católica y el rey da el gobierno a una colación de católicos, liberales y socialistas. Es el comienzo de un sistema político corporativista que llega hasta hoy en día:

p. 169: “Es un sistema único en el mundo, en el que el gobierno administra el estado junto con los llamados “Agentes sociales”. Estos “Agentes sociales” son la Federación de Empresas de Bélgica, representante oficial de los empresarios, y los sindicatos (uno cristianodemócrata, otro socialista y otro liberal), que son reconocidos como los únicos representantes oficiales de los trabajadores. (…) La gestión del sistema de prestaciones sociales se ha delegados a los “agentes sociales”.

De hecho, en Bélgica, son los tres sindicatos oficiales, no el estado, quien administra las prestaciones por desempleo”.

Desde luego, los sindicatos están interesados en mantener un alto grado de intervención económica, ya que les reporta beneficios. Incluidos los “sindicatos liberales”. Los sindicatos libres no tienen ningún poder, los otros gestionan aseguradoras, hospitales, farmacias, etc.

p. 171: “… en 1919, el número de afiliados del sindicato socialista pasó de 120 a 720 mil”

p. 171: “En los años 20 y 30 el electorado se mantuvo bastante estable. En las lecciones de 1919 el Partido Católico obtuvo 73 escaños, los Socialistas 70, los Liberales 34 y el Frente [flamencos radicales, frente a los moderados, que votaban a los católicos], cinco”.

En 1920, Francia y Bélgica invadieron Renania, porque los alemanes no habían pagado las compensaciones de guerra. Creían que los renanos aprovecharían para separarse, pero no lo hicieron. Fueron muertas 132 personas desarmadas. Se detuvo la producción de la zona. La hiperinflación siguiente arruinó a la clase media alemana. La ocupación beneficiaba a Valonia, que competía con el Rurh en carbón y acero, pero perjudicaba a Flandes, puerto de salida de sus productos.

p. 178: “A partir del principio de los años 20, aparecen grupos fascistas belgas [valones, francófonos, antisemitas y antiflamencos].”

p. 185: “El socialismo corporativo empezó a dar sus amargos frutos: la esclerosis económica de las minas de carbón y las fábricas de acero de Valonia. El número de empleos industriales se mantuvo anclado en 400.000 entre 1896 y 1937 (…) En Flandes se produjo una explosión económica y el número de empleos industriales pasó de 184.000 a 400.000”

El rey murió escalando un monte a los 59 años.

Be Sociable, Share!

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*