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Historia de Bélgica. “A Throne in Brussels”, de Paul Belien. Balduino. El federalismo asímétrico

Cuando los flamencos pasaron a ser más poderosos demográfica y económicamente, Bélgica se trasformó poniendo en práctica un curioso “federalismo asimétrico” que neutralizó a los flamencos: una mayoría valona puede impedir los planes políticos de una mayoría flamenca, incluso de una mayoría belga en general. En una Bélgica unitaria, los valones tendrían el 40% de los representantes, en la federalista tienen el 50%.

p. 281: “No se permite a Flandes dominar la política belga porque eso haría que el país explotara. La construcción federal ha sido diseñada precisamente para evitar que esto suceda”. Palabras de Wilfried Martens.

Por entonces la Iglesia perdió su capacidad para influir en los flamencos. La Iglesia católica había sido pro belga desde el principio y había sujetado a los flamencos. El asunto que puso de manifiesto su pérdida de influencia fue la lengua de la Universidad Católica de Lovaina. A pesar de estar en zona flamenca, cuando se abandona el latín, se pasan a dar las clases en francés, por decisión de los obispos. En 1930 empiezan a introducirse cursos en flamenco. En 1966 los estudiantes piden que la lengua oficial de la universidad sea el holandés. Los obispos redactan una carta pastoral que exige que se mantenga el francés. Los estudiantes fueron a la huelga con apoyo popular. Los obispos perdieron influencia.

En 1970 se redacta una nueva constitución, que aplica la paridad flamenca-valona en el gobierno y en la administración. Para los flamencos podría parecer un triunfo, porque hasta entonces, los valones acaparaban “la mayoría de los altos cargos, pero de hecho recibían menos poder del que les correspondía proporcionalmente.

La influencia decreciente de la Iglesia fue reemplazada por la inmigración francófona norteafricana y por la instalación en Bruselas de las instituciones de la Comunidad Europea.

p.286 “En sus doce años como Primar ministro Martens multiplicó por cuatro la deuda pública, de 2 a 8 billones de francos

Aunque en Bélgica los gobiernos se suceden rápidamente, no se puede hablar de inestabilidad política. Caen por asuntos menores y se recomponen con los mismos individuos. Es normal que alguien esté en 5 y 8 años de ministro, y ha habido alguno que ha sido ministro 24 años. También hay familias con ministros en dos generaciones, incluso tres.

En esta situación la corrupción es endémica. La prensa está a la altura de las circunstancias:

p. 286: “La imagen popular de la prensa es las de una red de clubes privados dominados por los partidos políticos. Lo que los políticos no quieren que aparezca, no aparece”.

A apropósito de las “balanzas fiscales”:

p. 290: “La cifra oficial de las “trasferencias sociales” de Flandes a Valonia -6,6 mil millones de euros, el 4,3% del OPIB de Flandes en 2003. Se considera generalmente como deliberadamente estimada a la baja”.

Los secesionistas estiman que es del 7,2%.

El Rey de Bélgica no gobierna, pero elige al Primer Ministro, no como tal, sino como “formador” del gobierno. Además, no necesite tener en cuanta para ello los resultados de las elecciones, porque dada la división del electorado en valones y flamencos, el parlamento está tan fragmentado que se gobierna siempre en coalición, prácticamente la misma coalición.

Tras perder el Congo, la atención de Balduino se centró en Ruanda. Apadrinaron al presidente Habyarimana, con el que rezaban juntos Fabiola y Balduino. Tras el asesinato de Habyarimana (hutu) se desencadena el genocidio, en el que su mujer y cuñados tuvieron un papel protagonista. Bélgica dejó a los tutsies con el culo al aire, literalmente. También la ONU, en particular Kofi Annan. De la Wikipedia:

En ese mismo día, Bélgica y Francia, sacan del país a todos sus nacionales, sin preocuparse de los ruandeses, ni siquiera de los que trabajaban en sus empresas. El día 11 de abril, un comunicado de la Cruz Roja Internacional estima que decenas de miles de ruandeses han sido asesinados en tan solo unos días. Mientras tanto, la misión de pacificación de Naciones Unidas UNAMIR, no hacía nada. El 14 de abril, el contingente belga se retira. Aun así el general Dallaire, al mando, podría haber protegido a la población civil, al menos en Kigali, pero de nuevo, se vio frenado por órdenes directas del Cuartel General de la ONU. Su superior, el entonces Coordinador de las Operaciones de las Fuerzas de Paz de la ONU Kofi Annan, le ordenó mantenerse al margen a través del siguiente comunicado:

[…] a cooperar con los oficiales franceses y belgas para facilitar la evacuación de sus nacionales y otros extranjeros que soliciten ser evacuados. Usted puede comunicarse con los oficiales para alcanzar este propósito. Deberá hacer todo el esfuerzo posible para no comprometer su imparcialidad o actuar más allá de su mandato pero puede valerse de su competencia si es esencial para la evacuación de los extranjeros. Esto no debe llevarle a participar en un posible combate, excepto en legítima defensa.

Fíate de la “legalidad internacional” y no corras.

El rey muere en 1993.

El Islam ¿la religión de la paz?

Se trata de otro artículo más del Nacional Post, y, como los anteriores, excepcional. Lo firma Gordon Nickel, quien muestra que las fuentes tradicionales islámicas (Corán, Hadices y jurisprudencia) predican la conquista y las matanzas de infieles sin tapujos, negro sobre blanco. En realidad, este experto en la historia antigua del Corán que da clases en Canadá no se expresa de forma tan cruda, dice que “interpretar las escrituras mahometanas como si no presentaran obstáculo alguno para la coexistencia pacífica con los infieles parece un gran reto”. Pero el significado de esta perífrasis con un understatement tan fino y diplomático es el que os decía. Mi traducción-reseña se toma esas libertades de estilo.

Vayamos al discurso principal:

Los musulmanes suelen citar uno o dos pasajes contemporizadores cuando se les pregunta por la violencia en el Corán [En este post indicábamos que además suelen decir medias verdades: Quien mata a una persona es como si hubiera matado a toda la humanidad]. Sin embargo, el Corán exhorta a matar infieles cinco veces y otras doce veces a luchar (“tratar de matar”, literalmente”).

Estos versos criminales están concentrados en las azoras segunda, cuarta y novena. Los versos que más llama la atención al respecto son “el verso de la espada” (9,5) y “el verso del tributo” (9.29). Este último se aplica a “la gente del libro” (judíos y cristianos) con los que hay que luchar “hasta que paguen tributo (la jizya) y se sometan de grado” [Es decir, hasta verlos reducidos a la condición de dimís].

Por su parte, el “verso de la espada” manda “matar a los asociadotes (politeístas) donde quiera que estén”. [Esta es la razón por la que los hindúes han sufrido una agresión mucha más violenta que los cristianos y judíos.] Hay que advertir que cuando se habla de lucha en esos versos, no se usa la palabra yijad [que a veces se interpreta como lucha interior], sino qatala, que significa matar o intentar matar luchando.

Esos son los mandamientos criminales del Corán, pero es importante también ver cómo se han interpretado. Pues bien, desde los comienzos de la jurisprudencia islámica hasta nuestros días, los sabios musulmanes apoyan la interpretación belicista literal. Uno de los principios básicos de la interpretación coránica es el de la derogación, según la cual en caso de contradicción las azoras últimas tienen precedencia sobre las anteriores.

Además es posible vincular las azoras con al vida del Profeta, de lo que resulta que el mandato de luchar y matar se hace más implacable a lo largo del desarrollo del Corán: este comenzó dando permiso para luchar, continuó dando instrucciones sobre la guerra defensiva, después indicó en qué circunstancias era lícita iniciar la guerra y acabó dando carta blanca a casi toda guerra de conquista, incluso a exigirla.

Además, esto sucedía a medida que iba pasando de estar perseguido y de verse forzado a huir a asentar su poder en toda Arabia [Considero esto suficiente pata calificar al Islam de credo guerrero, por encima de credo religiosos, y por supuesto, por encima de código ético, que niega –no lo olvidemos nunca, la validez universal de su regla básica, la Regla de Oro].

Ibn Salama († 1020, la cruz está puesta con intención) propuso que el verso de la espada deroga cualquier otro que propusiera algo distinto de la guerra son cuartel contra el infiel. Esta tradición ha sido la dominante hasta nuestros días. Bin Laden en su “declaración de guerra” de 1996 usa muchas citas coránicas cobre el deber de luchar y matar infieles. En particular, el fundador de los Hermanos Musulmanes, Sayyid Qutb, escribió que interpretar que el Corán solo prescribe la guerra defensiva es un error en que caen quienes son “derrotados por la presión de las circunstancias desfavorables y la propaganda traicionera de los orientalistas” [Tengo que decir que la refutación de los delirios de nuestros orientalistas me ha hecho mucha gracia].

Con todo, se alega que el mandamiento de la guerra contra el infiel ya no se aplicaría en la actualidad o que fue el producto de las tensiones políticas del período. Esto queda refutado por el hecho de que la doctrina de Mojamé se hizo más belicosa y agresiva cuanto mas asentado estaba el Islam en Arabia. Además, la propia historia del Islam pone de manifiesto que su expansión se debió a la espada y que cuando esta se detuvo, entro en decadencia.

De ahí la conclusión de Nickel. La repito, porque es un placer leer la dureza de su mensaje envuelta en el guante de seda del understatement:

Interpreting the words of Muslim scripture so that they pose no threat to peaceful coexistence with non-believers thus seems a large challenge.

El artículo acaba con una recopilación de los versos coránicos en los que un Alá energúmeno manda matar infieles a degüello. La pondremos próximamente.

Islam: A religion of peace?

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¡Qué peligro!

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