La piratería islámica en el Mediterraneo

Este artículo (MOROS EN LA COSTA, hacia la mitad de la página) expone el fenómeno de la piratería berberisca en los siglos XVI y XVII:

Durante casi cincuenta años más los turcos fueron dueños y señores de las aguas mediterráneas. Su primer revés de importancia fue el ataque a Malta en 1565 en el que el Solimán II empleó el grueso de sus fuerzas, doscientas naves, cinco mil hombres y su cuerpo de elite: los jenízaros. La solidez de sus fortificaciones, en especial el castillo de San Telmo, y la heroicidad y astucia de unos cientos de caballeros de la Orden de Malta, al mando del genial anciano La Valette, impidió la caída de este punto estratégico en medio del Mediterráneo.

Tras el respiro que supuso para los otomanos la toma de Chipre en agosto de 1571, vendría su peor derrota apenas un par de meses después, en la batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1571. Más de 500 galeras se enfrentaron duramente, utilizando su escasa artillería y acudiendo, sobre todo, a los abordajes y la lucha cuerpo a cuerpo. En pocas horas la victoria se inclinó del lado de la Santa Liga que formaban españoles, venecianos y la Santa Sede.

Animado por la victoria, Felipe II creyó que era el momento de acabar definitivamente con el dominio turco y árabe en las costas occidentales del Mediterráneo y animó a su hermanastro Juan de Austria, héroe de Lepanto, a reconquistar Túnez. Justo dos años después de la victoria en Lepanto, el 7 de octubre de 1573, Juan de Austria tomaba el fuerte de La Goleta sin apenas resistencia y poco después la ciudad de Túnez, reponiendo en su trono al monarca legítimo, Muley Hamet.

La alegría duró poco ya que al año siguiente se perdieron ambas conquistas y la intranquilidad de las costas españolas creció de nuevo.

Muy interesnate. Lo que no sabía yo es que el fenómeno se prolongó hasta hasta el s. XVIII. Lo leí en este artículo de Libertad Digital, que hace mención de un libro sobre el tema:

En el libro «Victoria en Trípoli», Joshua London escribe acerca de los piratas musulmanes de Berbería. Atacaban navíos americanos en el siglo XVIII, asaltando los barcos y esclavizando a la tripulación. Thomas Jefferson, entonces embajador americano en Francia, y John Adams, entonces embajador en Gran Bretaña, visitaron al embajador residente de Trípoli (la Libia de hoy en día) para negociar un tratado encaminado a proteger a los barcos americanos de los piratas de Berbería. ¿Por qué, le preguntaron Adams y Jefferson, es su gobierno tan hostil a los incipientes Estados Unidos de América? Después de todo, no tenemos conflicto con ustedes, ni ustedes con nosotros.

El embajador de Trípoli les dijo, tal y como se informó al Congreso Continental, que esa hostilidad «se basa en las Leyes de su Profeta, escritas en el Corán, que dicen que todas las naciones que no reconocen su autoridad son pecadoras, que declarar la guerra contra ellos dondequiera que se los encuentren es su derecho y su deber como también lo es hacer esclavos a todos los que puedan tomar como prisioneros, y que todo musulmán que sea herido en batalla es seguro que va a al Paraíso».

La explicación es muy ilustrativa, sin embargo insisten en llamarle la-religión-de-la paz.

2 comentarios

  1. «Lo que no sabía yo es que el fenómeno se prolongó hasta el s. XVIII.»

    Se extendió hasta el XIX en caso de España. El último ataque de piratería berberisca del que he tenido conocimiento tuvo lugar alrededor de 1840 (no recuerdo el año exacto). Un barco de pasajeros que cubría la ruta entre la peninsula y las Canarias (creo) fue atacado por dos pequeños barcos piratas berberiscos y fue salvado por la oportuna intervención de una fragata de la Armada, que capturó las embarcaciones piratas. Estamos hablando de ayer por la mañana, como aquel que dice.

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