Golpeaba a su hija de 6 años por no aprender los rezos musulmanes

Y la amenazó con cortarle el botón:

Cuatro años de cárcel pide el fiscal para un hombre acusado de golpear a su hija, de seis años, por no aprender los rezos musulmanes. Desde la Junta y la Asociación Islámica Al- Andalus se rechaza este tipo de comportamientos para enseñar el Corán a los menores.

La Asociación Islámica Al- Andalus asegura que es el nivel educativo y la cultura de cada ciudadano lo que  determina su interpretación del Corán y su aplicación y nunca la religión del Islam. Dicen que estos comportamientos perjudican a todos los musulmanes y por esos son rechazados.
Según el fiscal del caso, el hombre separado de su esposa, aprovechaba el régimen de visitas para, a través de golpes en las manos y pecho, y pellizcos en las orejas, obligar a las niñas a aprender los rezos. Incluso, según la acusación, la amenazaba con practicarle la ablación del clítoris. Musulmanes y Administración rechazan estos comportamientos.
También está acusado de maltratar a su ex mujer desde que se separó en 2006.

Nótese que no han podido por menos de preguntar a una asociación de mahometanos, que por supuesto han negado que esto tenga nada que ver con el Islam. Se habla de rechazo, no de condena. Y se coulta que se trata de un nigeriano, por supuesto.

5 comentarios

  1. Sí claro, amor y paz y tolerancia. Los malos somos los occidentales. Claro que sí.
    Y todos esos mahometanos que nos quieren vender como «tolerantes» no hacen más que buscarle excusas a la barbarie. Que al fin y al cabo, maltratar a una niña de seis años no es tan grave. Al fin y al cabo las mujeres están para eso.
    Eso dice su religión de «paz».

  2. Montcalm, puedes jurarlo.

    Una mora de verdad (no una conversa, quiero decir, o una tonta del culo española que se le ha calentado el higo por un moro) no se divorcia del verraco de su marido. Le puede costar la vida. En cambio una española (ex-española) siempre tiene el apoyo de su parentela cristiana, y tal vez algún resto de dignidad que le impide someterse definitivamente al animal de su cónyugue.

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