Lords of finance. Los banqueros que hicieron quebrar al mundo (2): El patrón oro

vreneli_0020_suiza_0020_swiss_0020_gold_0020_oroContinúo lo empezado aquí: Lords of finance. Los banqueros que hicieron quebrar al mundo

Las finanzas internacionales de la posguerra quedaron alteradas por la concentración del oro en los EE. UU. y por las reparaciones guerra a pagar por Alemania. Es un asunto muy discutido si Alemania hubiera podido pagarlas. Hay quien argumenta que eran excesivas, sin embargo, también hay quien asegura que hubieran sido pagables, pero que no hubo voluntad, porque los alemanes las vieron como una injusticia. Considero que la cláusula del tratado de Versalles en la que Alemania asumía toda la culpa de la guerra fue una infamia. Alemania tuvo que aceptarla porque el bloqueo aliado estaba provocando una auténtica hambruna en la población civil. Fue un insulto a Alemania (y a la inteligencia) moral y políticamente inasumible. Una revancha francesa.

El otro tema esencial de las finanzas internacionales fue la vuelta al patrón oro, que se había abandonado durante la guerra. El abandono quiere decir que las monedas dejaron de ser convertibles en el precioso metal, que no vil. La política monetaria de los años 20 fue una continua discusión sobre el patrón oro. Para mí, tan importante como la “vuelta al patrón” es el patrón en si mismo. Gran Bretaña quiso volver a la paridad anterior, sin tener las correspondientes reservas de oro. Ese fue el gran problema, no el patrón-oro, sino el tipo de cambio.

La clave de la cuestión está que se trata de decidir quién paga las deudas. Ajustarse al patrón oro anterior (deflación), equivale a hacérselas pagar a los deudores y a quienes necesitan crédito (empresarios y asalariados). Devaluar la moneda en relación con el patrón oro anterior beneficia, por el contrario, a los deudores, e implica hacérsela pagar a los ahorradores.

Tenemos actualmente la misma situación. La gente se ha endeudado hasta las cejas. Si se mantiene el valor del dinero tendrán que sudar para pagarlo. Hay otra posibilidad, crear inflación, diluyendo el valor del dinero. De esta forma les resultará más fácil pagar las deudas, porque las devuelven con una moneda devaluada. En este caso, son los ahorradores los que pierden. Especialmente los que tienen renta fija, es decir, las clases con poca cultura financiera.

El autor tiene otro punto de vista (167):

El patrón oro había funcionado a finales del siglo s. XIX solo porque las minas descubiertas había mantenido, por casualidad, el mismo ritmo que el crecimiento económico. No había ninguna garantía de que este accidente histórico continuara.

Me parece lamentable que el autor deje negro sobre blanco que no entiende lo que es el patrón oro. Sigue:

Más aún, mientras el razonamiento original a favor del patrón oro –el compromiso de convertir los billetes de papel en algo tangible- pudo haber sido necesario para instilar confianza en algún momento de la historia, no era ya el caso. La disposición  hacia el papel moneda había evolucionado y ya no era necesario que la oferta de metales preciosos regulara la creación de dinero en una economía moderna compleja. Los bancos centrales eran perfectamente capaces de gestionar los asuntos monetarios de sus países racional y responsablemente, decía él [Keynes], sin la necesidad de encadenarse a esa “bárbara reliquia”.

No queda claro hasta qué punto el autor hace suyas las palabras de Keynes en su Tratado sobre la Reforma Monetaria –de hecho no queda claro en todo el libro la postura del autor-, pero es obvio que el asunto que se ventila es la conducción de una política monetaria discrecional, constructivista, frente a una política monetaria. Más aún, visto lo que estamos experimentando en este momento: creación de dinero sin límites para ahogar los problemas que la anterior expansión monetaria creó. Dicho en plata: tomarse copas para quitar la resaca. La fiesta solo puede acabar en desastre.

En las páginas siguientes se indica que Keynes vio que la inflación es algo más que la subida de los precios: un mecanismo para transferencia de riqueza de los ahorradores, acreedores y asalariados hacia el gobierno, los deudores y los empresarios. Es decir, un robo, porque se usa la coacción estatal.

Norman ve claramente el auténtico significado del patrón oro (p. 169):

“Pensaba en términos más sustanciales. [El patrón oro] era uno de los pilares de una sociedad libre, como los derechos de propiedad o el habeas corpus, que habían surgido en las sociedades del mundo occidental para limitar el poder del gobierno; en este caso, su poder para devaluar el dinero.

Negro sobre blanco.

1 comentario

  1. Es difícil estar más de acuerdo. La devaluación de la moneda no es, ni más ni menos, que un robo a los ahorradores -dejando de lado las repercusiones en la economía-, un robo descarado. Así una devaluación del 10% de la moneda significa que un ahorrador que tenga 1 millón de unidades habrá perdido 100.000 de golpe y porrazo por obra y desgracia del Gobierno.
    El patrón oro tenía como principal virtud hacer más difícil -que no imposible- esa devaluación. Su fin y el inicio del sistema bancario de reserva fraccionaria son los que, en definitiva marcan el principio de la primacía del Estado y de la muerte de la libertad.

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