
Continúo esto.
A diferencia de las anteriores, estas virtudes se relacionan directamente con los hábitos de quienes las practican (las anteriores son mas intelectuales, estas son más morales).
La fortitudo es la síntesis estoico-escolástica de andreia (virilidad, valentía) y megalopsikhia (grandeza de espíritu). La primera tiene un carácter defensivo (aguantar); la segunda, ofensivo (emprender).
La andreia pasó de un significado simplemente militar a un significado ético con el estoicismo: conformidad con toda suerte de sucesos adversos. Esta virtud tiene como presupuesto la existencia del mal, la vulnerabilidad y fragilidad humana.
La megalopsikhia, grandeza del alma, se relaciona con la magnanimidad: juzgarse digno de grandes empresas. Es una virtud netamente aristocrática en Aristóteles. Por eso, y como tal, fracasó con el helenismo, cuando la reacción estoica sustituye al entusiasmo con la resignación: soportar el mal que no podemos cambiar.
Para Sto. Tomas la magnanimidad equivale a la grandeza interior del hombre, como criatura especial. Consiste en esperar aquellos bienes de cuya consecución nos sentimos capaces, y se relaciona con la fiducia o confianza (muestra de fortaleza) y con la securitas (que se opone a la desesperación).
Es la gran virtud -la única- del neoestoicismo espinosista.
+ + + + +
Es la sofrosyne griega y temperantia romana. Se trata de la virtud que modera los apetitos. En el pensamiento clásico griego la sophrosyne se asociaba a la belleza.
Para Platón es la virtud característica del alma concupiscible. Para Aristóteles preserva la prudencia y también la fortaleza. Los estoicos y cristianos la asociarán posteriormente con la áccesis. Sto. Tomás vuelve a recoger matices de la época clásica al afirmar que permite contemplar la belleza de forma desinteresada. Se trataría de embridar los instintos del bajo y medio vientre, para ser capaz de disfrutar de la belleza plástica en sí misma.
Entre las subvirtudes de la templanza se pueden citar:
– Abstinencia, sobriedad y castidad: Relacionadas con los apetitos sensitivos.
– Continencia, clemencia, mansedumbre y modestia: Relacionados con los apetitos del alma irascible.
Dejar una contestacion