España, pluralidad de destino en lo musulmán
Leo una Tronera reciente de Gala, “Lo hispano-árabe”. Una contradicción en los términos, porque lo árabe nunca se integró en España, ni siquiera en Alándalus. Todavía en el siglo XII tenía que insistir Averroes en que el andalusí (el converso autóctono) no tenía nada que envidiar al “árabe de raza”, y llevaban así más de cuatro siglos.
Empieza el sermón con una mezcla de paradoja y excusatio non petita: ”He escrito demasiado sobre esto como para no volver al hacerlo”. Sigue: “Alándalus fue tan luminosa y tan ejemplar, que su añoranza llena el mundo árabe islámico. Tal actitud y deseo de recuperación está presente…”. Bueno, ya han recuperado Gaza y dicen que van por Cisjordania y después por Jerusalén; quizás a don Antonio le haga ilusión que pongan a España en la lista. A mí no.
“Si España es hoy una realidad intercultural, de fronteras abiertas, también lo es el mundo árabe islámico, al que por lo general acusamos de cerrado y hostil”. Hombre, debería usted saber qué fue de Bizancio y de Persia, y qué hubiera pasado si los británicos no hubieran acabado a tiempo con el imperio mongol de la India. Y ya me explicará usted la apertura de Arabia Saudita. “Con tal actitud no hacemos sino fomentar la enemistad y la muerte”. Pues, por el momento, los muertos son nuestros y los matarifes ellos. Los del 11-M eran casi todos de la “Andalucía del sur”, precisamente.
Remata Gala: “Y quizá sea precisamente España – su Alándalus- la que deba iniciar el acercamiento”. ¿Qué habría de hacer en concreto?, ¿Permitir la inmigración sin límites?, ¿Devolverles Andalucía? ¿Pagarles alguna “deuda histórica”?. Y remata: “Si no lo hace, traicionará su destino histórico” Muy grave me parece esto. Así que España vuelve a tener “destino histórico”, como en tiempos recientes. Pero en vez de tenerlo en lo universal (que no está nada mal), el destino ahora es islamizarse, volver a la Edad Media.
No me hace nada de gracia que alguien sin hijos quiera disponer el destino de los míos.




