Oxímoron (1): La convivencia de culturas, de “las tres culturas”.

En esta entrada explícábamos el significado y origen de esta palabra griega. Hubo algún comentario acertado sobre el tufillo progre de alguno de los oxímoron de cierta lista. Por ejemplo, se proponía que “democracia norteamericana” era un oxímoron, sin advertir que la contradicción ha de estar fundada en los propios términos, no en los hechos. Aún así no sería el caso, se trata del país con más larga tradición democrática.

Hoy vamos a proponer que “convivencia de culturas” es un oxímoron, por más que haya casos como el de la Fundación Tres Culturas que la hayan institucionalizado. Una fundación asentada sobre tan dudosos cimientos no puede ser de mucho alcance, nos tememos.

En relación con la convivencia de personas de distintas “culturas” proponemos que: o realmente no conviven, o no son distintas culturas o se produce pronto un mestizaje que da lugar a una cultura nueva.

1- O realmente no conviven. Un grupo social convive cuando sus individuos trabajan juntos, comen juntos, festejan juntos y sobre todo, sus hijos e hijas se casan entre ellos.

La ley islámica prohibe al musulmán estar a las órdenes del no musulmán. Luego la organización del trabajo se ve seriamente perjudicada. Los tabús alimenticios (animales impuros y vino) impiden compartir comidas entre musulmanes y cristianos. Recordemos la visita del “moderado” Jatami, en la que no pudo celebrarse comida oficial porque el buen señor no puede comer en mesa donde se sirva vino. Los festejos tampoco pueden celebrarse en común, siendo en su mayor parte de carácter religioso. El otro día indicábamos que los cristianos pisaron fiestas a los judíos. Tampoco eso ayuda, porque lo que trata es precisamente de cambiarle en significado a la fiesta. Por eso rechazan actualmente los cristianos el consumismo navideño.

Pero entonces, con estas trabas para trabajar, comer y festejar juntos, ¿puede llamarse el resultado convivencia?.

2. O no son culturas realmente distintas: La “convivencia” sólo va a ser posible si individuos de distintas culturas se guardan esas diferencias para colaborar (trabajar juntos) sin tener en cuenta su religión, y eliminan sus tabús alimenticios (o al menos no los imponen), y separan en los festejos la parte religiosa de la civil, o dejan a los otros participar en ellos de algún modo.

Más o menos es lo que tenemos en nuestras “sociedades abiertas” actualmente.

3. O desaparecen por mestizaje: Además de lo anterior, si hubiera convivencia, las culturas se fundirían. Porque la auténtica convivencia, el vínculo social definitivo, es el que se da entre aquellos que, al menos potencialmente, pueden verse emparentados “políticamente” a consecuencia del matrimonio de sus hijos. El tabú del incesto tiene precisamente como fin el abrir las familias unas a otras, y es para algunos antropólogos condición necesaria para el surgimiento del grupo social.

En resumen, “las tres culturas” no pudieron “convivir”; si hubieran podido convivir, no hubieran sido realmente tres culturas distintas, y si no hubieran sido distintas y hubieran realmente convivido, hubieran creado una nueva cultura de síntesis. No fue el caso, así que no hubo convivencia .

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