Yo tenía un camarada. El antifranquismo falangista (2)

Sigo lo que empecé aquí, publicando las cosas más sorprendentes que he leído en el libro “Yo tenía un camarada”, de César Alonso de los Ríos.

p. 33: “[Laín Entralgo] comulgó con el nazismo, veneró a Karl Schmitt, paseó con aire marcial por la Dachauerstrasse de Munich, mientras al final fe la calle eran asesinados en masa miles de judíos, rusos y gitanos”

“De todos los compañeros, Laín es el que cita con mayor frecuencia a Hitler.”

p. 65. “Jaime Vicens i Vives realizó una serie de artículos en Destino entre 1930 y 1940, con el seudónimo de Lorenzo Guillén, en los que ponía de manifiesto su predilección por la victoria nazi en Europa”

p. 71 “Las citas a Hitler eran constantes en las páginas de Destino”.

p. 70: “… [Aranguren] vivió la guerra con tal intensidad espiritual, que, más que una Cruzada, fue para el una transportación mística en muchos momentos”

p. 88: “Aranguren ha querido dejar limitada su vinculación política al Movimiento a la publicación de tres artículos entre 1936 y 1945. El segundo, que no cita, fue el aparecido en la revista oficial de Falange, Vértice (…)

A Aranguren le ponía muy nervioso hablar de estas cosas. En una ocasión le dije que había leído su texto d Vértice y no disimuló su contrariedad. ¿Qué hacía yo husmeando en las hemerotecas? Se quedó más tranquilo cuñado le dije que no hacía sino confirmar su permanente heterodoxia (…)

Por cierto, recientemente volví a la Hemeroteca Municipal de Madrid para leer Vértice y me encontré con que el artículo del Profesor había sido velado. Las páginas eran una gran mancha de tinta-. Se mantenía en el sumario de la publicación la referencia del artículo y del autor””

p. 94: “En 1952 publicó la obra que le dio más fama: Catolicismo y protestantismo como formas de existencia (revista de Occidente). En su introducción desarrolló la ‘teoría del talante’. (…) El talante, esto es, la elevación de la actitud personal como una forma de estar ante la vida era cosa muy propia del falangismo. Era un modo de escamotear problemas de mayor entidad política o religiosa. Por esta razón resulta absurdo que Zapatero haya querido rescatar el término en tiempos de normalidad democrática”.

p. 112: “Todavía tiempo después, ya terminada la guerra, Dionisio Ridruejo seguiría temiendo que no hubiera suficientes ‘contracuerpos resistentes a la infección conservadora’ y que los elementos populares no llegasen a compensar con su energía a los falangistas de aluvión”

p. 117: “Frente al reblandecimiento del régimen, Ridruejo responde con mayores compromisos, al menos testimoniales. Se va a luchar contra el comunismo en los campos de Rusia”

p. 134: “me atrevo a decir que quizá de los tres amigos íntimos (Laín, Ridruejo y él) Tovar fue el más convencido hitleriano

p. 135: “Nosotros hubiéramos querido un revolución más radical, sin pactos ni compromisos”

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Dos artículos para completar esta «recuperación de la memoria histórica»:

¿Laín liberal?

Aranguren con el Alzamiento, Aranguren sin el Alzamiento

La disidencia falangista y el «grupo de Burgos»

Falangistas contra Franco: los azules fusilados en 1942

Como veis, todas de El Catoblepas, uno de los pocos sitios españoles donde se analiza el franquismo -y en general la historia de España- sin escupir cada vez que pronuncian la palabra.

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