3 responses to “Yo tenía un camarada. El antifranquismo falangista (y 3)”

  1. Seneka

    “Los dos tópicos del final desgracian la frase: primero, dar el protagonismo exclusivo a Castilla, lo que no es cierto, y, segundo, el sol hiriente de esta. Solo es hiriente en dos meses y en las horas del mediodía, al menos en Castilla la Vieja, la de verdad. Mucho más hiriente es el sol en todo el Mediterráneo español”

    No seas tan literalista. En esa referencia el interpelado sólo hace mención al poema del Cid autoría de M. Machado (“Castilla”):

    “El ciego sol, la sed y la fatiga. Por la terrible estepa castellana. al destierro, con doce de los suyos,. polvo, sudor y hierro, el Cid cabalga”

    Buen artículo. Un saludete.

  2. “Yo tenía un camarada” (Más) | La Yijad en Eurabia

    [...] del libro aquí: Yo tenía un camarada. El antifranquismo falangista (y 3). Esto (“Yo tenía un camarada”) es un añadido interesante: Sin duda, la adhesión de [...]

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