Capitulaciones para la entrega de Granada a los Reyes Católicos

Las he encontrado en este artículo de El Manifiesto que trata de la Alambra principalmente:

Comencé este escrito hablando de Al-Hamar el Rojo, primer rey de la dinastía nazarí. El último de ellos fue Abu Abd Allah Muhammad Boabdil (el Zogoybí, Desventurado, lo llamaban los cristianos), quien pactó las Capitulaciones para la entrega de la ciudad a los Reyes Católicos en Santa Fe, el 25 de noviembre de 1491, verificándose el traspaso de poder en 2 de enero de 1492. En dichas capitulaciones se establecía, entre otros débitos de obligado cumplimiento, los que se referencian:

-Todos los moros se entregarán libre y espontáneamente, y cumplirán como buenos y leales vasallos con sus reyes y señores naturales. No se les obligará a convertirse y no podrán ser molestados por sus costumbres. No podrán ser enrolados en el ejército contra su voluntad.

-Los moros serán juzgados en sus leyes y causas por su derecho tradicional, con parecer de sus cadís y jueces, que permanecerán en su puesto sin son respetados por el pueblo y leales. El jurado estará compuesto de un cadí y un juez cristiano. No se permitirá, sin embargo, que las culpas y delitos pasen de padres a hijos.

-Se permite a los moros llevar armas, excepto pólvora, que deben entregar a las autoridades.

-Los moros son libres de vender o arrendar sus propiedades y viajar a la Berbería si así lo desean sin que se les confisquen sus bienes, garantizando los cristianos que la travesía sería segura, durante tres años. Pasado este tiempo, deben avisar a las autoridades con cincuenta días de antelación y mediante el pago de un ducado. Este derecho es recíproco para los habitantes de la Berbería.

-Los moros no estaban obligados a llevar marca distintiva alguna, al contrario que los judíos, para siempre.

-Los antiguos habitantes de Granada están exentos de impuestos durante tres años. Los tributos serán los habituales según la ley nazarí. Podrán comerciar en todo el reino sin pagar ningún portazgo especial.

-Todos los funcionarios y empleados de la administración nazarí, desde el rey hasta los siervos, pasando por los alcaides, cadís, meftís, alguaciles y escuderos, serán bien tratados y recibirán un sueldo justo por su trabajo.

-Los cristianos tienen prohibido entrar en las mezquitas, y los judíos no pueden ser recaudadores ni tener bajo su mando ni a cristianos ni a moros. Así mismo, se respetan las limosnas de las mezquitas, que serán administradas por los alfaquíes.

Me parecen muy generosas, increíblemente generosas. Imagino que no se las creyeron ni ellos.  Otra cosa: Boabdil se quedó en Granada varios años viviendo tan ricamente. Tampoco lo sabía:

Este tratado no fue firmando por un progre buenrollista y un demagogo manipulador como Tariq Ramadan (que no sé porqué el nombre de este sujeto me suena a camelo), sino que lleva las rúbricas, muy auténticas, de sus católicas majestades Isabel I la de Castilla y Fernando V el de Aragón. Tras la toma de Granada, ni los moros fueron expulsados de España ni el rey nazarí que había hecho la guerra a los cristianos, Boabdil, sufrió represalia alguna. Más bien fue nombrado Señor de las Alpujarras por los Reyes Católicos, partiendo inmediatamente a regir y administrar su señorío, en Granada, donde permaneció hasta aburrirse. Años más tarde abandonó España. En compañía de su familia y con todos sus bienes muebles se instaló muy acomodado en Berbería, donde falleció en 1527. Los moriscos permanecieron en Granada y otras ciudades españolas 120 años más, hasta que comienzan las primeras expulsiones efectivas en 1611, en aplicación del decreto de expatriación de 1609.

Y advierte contra interpretaciones extemporáneas (y parciales) de la Alambra:

No parece que el propósito de Al-Hamar El Rojo al comenzar la edificación de la Alhambra fuese el de someter a los europeos ni recordarles el “dominio” de una civilización que en 1232 (año en que empieza a construirse la Alhambra) se reducía al actual territorio de provincia y media en el sur de la península ibérica. Ni tampoco parece que la intención de los poderosos Reyes Católicos fuese la de humillar a los antiguos pobladores musulmanes y arrojarlos de España como quien sacude la mugre de las ventanas. Que la Historia haya seguido cautiva de los fanáticos, los codiciosos y los sinvergüenzas, y que vengan ahora, al cabo de los siglos, aprovechados, ilusos y mentecatos en animada confusión para reivindicar necedades, todo ello, digo y no creo equivocarme, no es culpa de Granada -que se llama Granada desde hace mil quinientos años -, ni de la Alhambra. Que no es un kiosco de flores.

La Alhambra de Granada y su significado en el desconcierto de civilizaciones

En todo caso, no es perdáis esta interpretación de la Alhambra como palacio romano de Rodríguez Adrados.

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