Tribunal Superior de Justicia de Andalucía: La infiltración del ejército por los islamistas es perfectamente legal

No lo dicen así, pero se entiende. Atención también a la forma de titular de El País:

Soldado + musulmán = sospechoso. El Ejército expulsa sin presentar pruebas a supuestos islamistasLos tribunales critican la indefensión de algunos afectados. “Para no renovarles hablan de informes secretos, pero no los enseñan nunca”

Fouad no esperaba que rechazaran su petición de seguir en el Ejército donde lleva ocho años. Sus calificaciones eran buenas; alcanzó una nota de 7,8 en 2006; sus jefes señalaron entonces que destacaba por “su competencia y conocimiento de los puestos tácticos”, pero en el expediente de ese mismo año la junta de evaluación lo declaró no idóneo “por la pérdida total de confianza de sus mandos ante la actitud negativa y falta de lealtad demostrada”. Y un informe de su unidad remató la decisión con el siguiente latiguillo: “Teniendo conocimiento de informes reservados, se aconseja la no ampliación del compromiso de larga duración”.

El soldado acudió al despacho de un abogado ceutí, presentó un recurso contencioso administrativo y ha ganado la batalla. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha anulado el procedimiento “por ser contrario al orden jurídico” y asegura que el soldado reúne las condiciones exigidas para la renovación del compromiso de larga duración que solicitaba. En las próximas semanas volverá a su Regimiento de Caballería Acorazada Montesa número 3 de Ceuta. “Ha sido una verdadera sorpresa. No recuerdo haber hablado nunca de esos temas en el cuartel. Allí charlamos de fútbol, pero no de asuntos políticos”, asegura el soldado.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJA señala que Defensa “ocultó las verdaderas razones de su no idoneidad, lo cual nos coloca ante una resolución puramente voluntarista y como tal arbitraria“. Sobre los informes reservados, el tribunal asegura que con ellos se pretende “poco menos que hacer imposible el control judicial sobre la decisión discreccional tomada”. Y la sentencia lo explica así: “La sanción impuesta con posterioridad (por ausentarse el soldado varias veces de Ceuta a Marruecos) y la pérdida sobrevenida de confianza en realidad constituyen una mera pantalla dirigida a ocultar las verdaderas razones de la declaración de no idoneidad que se encierran en los informes reservados a los que de continuo se hace referencia, pero de los que no hay constancia en el expediente”.

El 30% de los 8.000 soldados destacados en Ceuta y Melilla son musulmanes. En los últimos años, el Servicio de Información del Ejército de Tierra y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) vigilan a algunos soldados que muestran simpatía, manifiestan ideas radicales o mantienen relaciones con islamistas. El control sobre estas personas provoca la no renovación de sus contratos o la invitación a marcharse del Ejército con el argumento de informes reservados que nunca se presentan al interesado. En los dos últimos años al menos se han producido una docena de casos, según fuentes próximas a los afectados.

¿Solo una docena de casos de un 30%? Atención a esto que nos cuentan al final:

“¿Se puede servir a un Ejército infiel?”, preguntó por teléfono un espectador a un ulema (sabio en materia teológica-jurídica) de la televisión árabe Al Yazira, con sede en Qatar. El comunicante llamaba desde España y era un militar musulmán. El CNI grabó la llamada. El soldado y otros dos militares de confesión musulmana fueron invitados a abandonar el Ejército por sus ideas radicales. Todos servían en Ceuta y Melilla. En 2006, EL PAÍS informó de las primeras expulsiones de soldados musulmanes por sus supuestas conexiones con la ideología yihadista, con episodios como el relatado. Desde el año 2001, los informes reservados de las dos comandancias generales recogen entre sus objetivos el “especial seguimiento a los militares musulmanes y el control del integrismo en los cuarteles”. Desde el atentado del 11-M en 2004, el control sobre los musulmanes en el Ejército ha aumentado y todos los aspirantes a entrar son objeto de una minuciosa investigación que continua durante su estancia en filas, según reconocen varios agentes de inteligencia consultados. Cualquier contacto de un militar con otros jóvenes vinculados al islamismo o la exposición de ideas radicales dentro o fuera de los cuarteles concluyen en informes reservados desfavorables.

Los más vigilados son los soldados vinculados al Tabligh, una corriente estricta que predica la paz y ayuda a los necesitados, pero de la que han surgido terroristas como Mohamed Atta, jefe del 11-S.

¿Es este el ejército que nos defendería? ¿Y esta judicatura? Y aun dicen que esto se arregla aplicando la ley. A quienes esto piensan les van a aplicar la ley -la ley islámica-antes de lo que se esperan.

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