Enseñanzas evangélicas sobre los extranjeros: “No está bien quitarle el pan a los hijos para echárselo a los perros”

Estas palabras, que los evangelios ponen en boca de Jesucristo, les suenan a algunos crudelísimas, racistas y ofensivas. Se las dirigió Nuestro Señor a una mujer cananea. Esta es la historia:

Mateo 15, 21-28

21 Jesús se marchó de allí y se retiró al país de Tiro y Sidón. 22 Y hubo una mujer cananea, de aquella región, que salió y se puso a gritarle:

– Señor, Hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija tiene un demonio muy malo.

23 Él no le contestó palabra. Entonces los discípulos se le acercaron a rogarle:

– Atiéndela, que viene detrás gritando.

24 Él les replicó:

– Me han enviado sólo para las ovejas descarriadas de Israel.

25 Ella los alcanzó y se puso a suplicarle:

– ¡Socórreme, Señor!

26 Jesús le contestó:

– No está bien quitarle el pan a los hijos para echárselo a los perros.

27 Pero ella respuso:

– Anda, Señor, que también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.

28 Jesús le dijo:

– ¡Qué grande es tu fe, mujer! Que se cumpla lo que deseas.

En aquel momento quedó curada su hija.

Es probablemente una de las respuestas más fulminantes del Cristo. Aquí («Jesus the reformed racist…») nos cuentan que los anglicanos canadienses han hecho una reflexión sobre ellas en que dejan en mal lugar al Cristo y dicen que la cananea, una persona marginal en la sociedad judía de entonces, puso en cuestión sus prejuicios étnicos.

En todo caso, yo creo que la doctrina del Cristo en este punto es irreprochable: «No es justo quitarle la comida a los hijos y dársela a los perros», pero se les puede y debe dar lo que nos sobre.

Comparar los extranjeros con los perros quizás es excesivo. En todo caso, la enseñanza básica es fácil de entender, y de aplicar a las actuales circunstancias: los españoles primero. En España, claro está. En Ecuador, los ecuatorianos. En el mismo artículo se refieren a esta otra historia:

«Y si no los reciben ni los quieren oír, salgan de la casa o del pueblo y sacúdanse el polvo de los pies, les aseguro que en el día del juicio el castigo para ese pueblo será peor que para la gente de la región de Sodoma y Gomorra»

Es la enseñanza que yo propondría en relación a los musulmanes. Rechazan el evangelio sistemáticamente, así que hay que poner tierra de por medio y dejarse de diálogos.

3 comentarios

  1. Que persona mas ignorante, si Dios es amor, no castigo, el hecho de que en Haití no pienc’n como él no quiere decir que sean malos, el respeto a ser diferentes es fundamental para vivir en paz, creo q’ si fuera un castigo de Dios solo lo no creyentes saldrían afectados, pero todos sin distinción de religión perdieron algo, o sino donde este el( «Dios de justicia´´). Los terremotos y otras catástrofes suceden hace siglos de siglos, así se formo el mundo, creo que solo en una cabeza muy pequeña caben ideas tan tontas y primitivas. Les recuerdo que este «pastor´´ también dijo una vez que al presidente de Venezuela Hugo Chavez había que matarlo, contradiciendo de nuevo la fe y las escrituras que defiende, ojo con la hipocresía. Como van en Haití a cree en un Dios que los trata así, la fe viene por amor no por temor a castigo alguno.

    • ¿Tú no te enteras de nada, verdad?

      A ver, si te enseño un poco, para que al menos reconozcas cuando no sabes nada de nada.

      «Justicia y Juicio son el cimiento de Su Trono».

      Dice La Biblia que los no creyentes serán castigados. ¿Ah que no lo sabías?

      Esto no va de malos o buenos. Los negros de Haití que no sean cristianos, están en condenación eterna. Es lo que hay.

      Bueno. Si eres cristiano dilo y te explico más. Si no lo eres te vas a la mierda directamente, que no tengo que darle explicaciones teológicas a un incrédulo.

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