Cuando lo lei en Cordelia (Racist E.U. Fails To Provide Undocumented Worker With Tall Blond Wife) me pregunté sui sería broma. No no es broma, lo publica el Times:
Esto es lo que tienen en mente los «hermanos» del zambo Josué. Tomemos nota.
Cuando lo lei en Cordelia (Racist E.U. Fails To Provide Undocumented Worker With Tall Blond Wife) me pregunté sui sería broma. No no es broma, lo publica el Times:
Esto es lo que tienen en mente los «hermanos» del zambo Josué. Tomemos nota.
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– Porque veamos, si los mejores, los más civilizados y trabajadores y magníficos, ( como esos ejemplos que nos has puesto) se vienen a Europa, ¿qué se queda en áfrica? –
Joana, no eres la primera que comenta lo de la fuga de cerebros.
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Yo reconozco que no tengo ninguna formula mágica, sólo que hay que buscar un equilibrio entre la solidaridad y el realismo. No podemos dejarles que se hundan en la mierda, porque luego acaban salpicando a todos, pero tampoco que se vuelvan dependientes como un hijo malcriado que no abandona el nido.
* China es uno de los paises más machistas del mundo, con el mayor indice de suicidio femenino. Las parejas que adoptan niñas chinas les hacen un grandisimo favor a estas pequeñas, porque así tienen un futuro mucho mejor. Y sus ragos serán orientales, pero se criaran en la cultura occidental.
* El problema no está en encerrarnos en nuestra burbuja y dejar que el vecino arruine su vida, porque los errores de este acaba perjucidando a todos.
* Creo que estaran más dispuestos a escuchar nuestras criticas si tenemos el suficiente tacto de no quedar como unos racistas.
La gente puede evolucionar… en una familia del campo el hijo más listo consigue una beca, y tras estudiar tiene un título universitario, que le permite un mejor trabajo con mejor sueldo, y con ello mejor nivel de vida para sus hijos. Con el tiempo la gente de las grandes ciudades, especializadas en el sector de servicios, serán más inteligentes que las que viven en el campo.
Hay que poner en vereda a los que no se porten bien, y dar la mano a los que se ganan honradamente la vida.
«Un equilibrio entre la solidaridad y el realismo».
Solidaridad y realismo son dos conceptos totalmente antagónicos. Dejénomos de querer ser los papás de la humanidad. Que cada cual se busque la vida. ¡Pero qué perra con la solidaridad! Hay millones de españoles y de hermanos europeos que necesitan solidaridad. ¿Tenemos que ir a buscar miserias al fin del mundo?
«Las parejas que adoptan nñas chinas le hacen un grandísimo favor a estas pequeñas.»
¡Manda huevos, nos ha jodido mayo con tantas flores! ¿Acaso es nuestra misión en la vida como europeos arreglar los desperfectos del mundo? El hombre blanco está afectado de un complejo de onmipotencia que le hace creer que puede arreglar el mundo y sus infinitas miserias. ¡Cada cual en su casa y Dios en la de todos! No nos metemos en los asuntos íntimos del vecino, ¿nos vamos a poner a salvar a la humanidad? ¿Acaso alguién nos lo pide?
«El problema no está en encerrarnos en nuestra burbuja y dejar que el vecino arruine su vida, porque los errores de este acaba perjudicando a todos.»
Que el vecino se tire desde un quinto piso sólo me importa en la medida en que no me caíga encima o me salpiquen sus visceras al reventarse en el suelo. ¿O también tengo que padecer por eso? ¿Tengo que llevar sobre mis espaldas la cruz del mundo?
«Creo que estaran más dispuestos a escuchar nuestras criticas si tenemos el suficiente tacto de no quedar como unos racistas.» ¡Dios bendito, dáme paciencia!
«La gente puede evolucionar… en una familia del campo el hijo más listo consigue una beca, y tras estudiar tiene un título universitario, que le permite un mejor trabajo con mejor sueldo, y con ello mejor nivel de vida para sus hijos. Con el tiempo la gente de las grandes ciudades, especializadas en el sector de servicios, serán más inteligentes que las que viven en el campo.»
¡Si señor, está es la solución! El cuento de la lechera con final feliz. Esto me hace acordar a un personaje de unas memorias de un escritor que cuenta que un buen día llega a su casa un amigo en estado de gran excitación. Después de recobrar el resuello le expone a su intrigado interlocutor el motivo de su nerviosismo. Europa está en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, y nuestro personaje, después de una noche en vela ha dado con la solución para evitar la catastrófe en ciernes. Su planteamiento es el siguiente: El problema de la humanidad es la escasez, cuando no la falta de alimentos, lo que lleva a las naciones a enfrentarse entre ellas y masacrarse en la lucha para sobrevivir. Este es el origen de todos los conflictos que afligen a la humanidad desde la noche de los tiempos.
Pero él tiene la solución. Saca de su bolsillo una patata llena de brotes. Todos sabemos que trozeando la patata de manera de que cada trozo tenga un brote, y luego plantando en tierra cada trozo, este dará una planta de patatas, digamos 20 patatas. Un sólo trozo de patata produce 20 patatas, y cada patata puede ser troceada en uno 10 trozos. Unas simples operaciones aritméticas nos asegura que en unas pocas multiplicaciones de esta fabulosa operación la humanidad rebosará de patatas. Patatas por un caño. Habrá patatas para todo el mundo, el hambre acabará para siempre y no habrá más guerras. La humanidad se liberará por fin de este flagelo.
El milagro de la multiplicación de las patatas salvará al mundo. La patata filosofal es la panacea universal.
¿No está mal pensado, qué les parece? Teníamos la solución al alcance de la mano, y no nos dabamos cuenta. Hay genios así.
Nuestras raices son cristianas, y estas nos enseñan que debemos solidarizarnos con los más necesitados. Claro que una cosa es dar un pez al hambriento, y otra darle una caña de pescar para que coma todos los días.
“Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
“estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mateo 25:34–36).
A veces lo que necesitan es sabiduria para administrar los recursos que tienen, y no elegir como gobernantes a un populista incompetente.
– ¿Acaso es nuestra misión en la vida como europeos arreglar los desperfectos del mundo? –
Un verdadero cristiano no se haría esa pregunta.
* El occidental ha cometido muchos errores y muchos logros, por lo que por naturaleza somos muy exigentes con nosotros mismos, y por eso hemos progresado. Por desgracia hemos abusado en una excesiva autocrítica y caido en el autodesprecio.
* Lo que ocurre a nuestro alrededor tambien a la larga nos acaba afectando a nosotros, luego no podemos quedarnos encerrados en nuestro cascaron, y creernos que estamos a salvo.
– Que el vecino se tire desde un quinto piso sólo me importa en la medida en que no me caíga encima o me salpiquen sus visceras al reventarse en el suelo. –
¿Y no has pensado que quizas la casa de tu vecino puede sufrir un incendio por cortocircuito o una explosión por escape de gas que afecte a todo el edificio?
¿Y si un dictador tercermundista financia sin que lo sepamos a grupos terroristas que actuan en Europa o América? O peor todavía, que desarrolle tecnologia militar que puede usar contra nuestras ciudades.
Yo no puedo hacer milagros como multiplicar patatas, pero al menos intentar hacer algo es mejor que quedarme sentado en el sofa viendo gran hermano.
Luis Carlos May 23rd, 2009 at 09:58 EDT
Nuestras raíces son cristianas. Y no nos enseñan que debemos solidarizarnos con los más necesitados. Nos enseñan que debemos proteger a los nuestros.
Luis Carlos May 23rd, 2009 at 09:58 EDT
Te equivocas en tus consideraciones, amigo. Ser cristiano no significa ser cretino. Eso me lo enseñó un pastor bautista anciano, que sufrió cárcel por su fe, hambre y vicisitudes.
Tú dices: «»»Yo reconozco que no tengo ninguna formula mágica, sólo que hay que buscar un equilibrio entre la solidaridad y el realismo. No podemos dejarles que se hundan en la mierda, porque luego acaban salpicando a todos, pero tampoco que se vuelvan dependientes como un hijo malcriado que no abandona el nido»»»
Pues no. No hay que buscar ningún equilibrio. La solidaridad es una palabra, sólo eso. El equilibrio llegará solo. Si las negras tienen veinte hijos, pues se morirán de hambre 17. Eso es equilibrio. Que los blancos se los mantengamos no es equilibrio ni solidaridad. Es locura y destrucción futura.
Y tanto que podemos dejarles que se hundan en la mierda. Si nos salpica, pues limpiamos. Si no los dejamos que se hundan, nos hundirán a nosotros. Amigo, no son responsabilidad nuestra. No lo son, de ninguna manera.
No es nuestra obligación. Ni siquiera como cristianos. Ni Jesucristo hacía eso. ¿Somos más que Él? Yo diría que no.
Saludos.
Luis Carlos, tú dices:
«»»»* China es uno de los paises más machistas del mundo, con el mayor indice de suicidio femenino. Las parejas que adoptan niñas chinas les hacen un grandisimo favor a estas pequeñas, porque así tienen un futuro mucho mejor. Y sus ragos serán orientales, pero se criaran en la cultura occidental.»»»»»»
¿Sabes la cantidad de chinos que hay? ¿De verdad crees que estamos obligados a ir por el mundo salvando a todos (menos a los nuestros)?
Si los chinos son machistas (que lo son) pues les tocó bailar con la más fea a las chinas. Que lo resuelvan ellos solitos.
¿Por qué salvar a las chinitas, y no parir niñas blancas? ¿Por qué una cosa es «ética, solidaria y cristiana», y la otra ni se considera?
La cultura occidental, Antiwahab, es nuestra. La crearon tus antepasados y los míos (posiblemente los tuyos en mayor medida). Esos pueblos tienen la ventaja de que no tienen que inventar nada, sólo tienen que copiarnos. Si no son capaces de hacer ni eso, ¿tenemos nosotros que salvarlos, mantenerlos y criarle a los hijos que desprecian? ¿Para qué? ¿Y en detrimento de nuestra raza?.
El futuro de las chinitas, dices. ¿Y el futuro de mis nietos? ¿De ése quién se preocupa? ¿Cuando de aquí a cien años o ciento cincuenta mis descendientes sean minoría étnica, gracias a discursos paternalistas como el tuyo, quién me garantiza de que los negros o los chinos esos de los que tanto te preocupas, tendrán la menor consideración con ellos?
Nadie me lo garantiza, de hecho el día en que los blancos lleguen a ser una minoría, rodeados de razas que no conocen ningún valor moral de esos que tú predicas (y no los quieren tener), ya verás lo mucho que dura nuestra estirpe.
Luis Carlos:
«»»»»»»»»»* El problema no está en encerrarnos en nuestra burbuja y dejar que el vecino arruine su vida, porque los errores de este acaba perjucidando a todos.
* Creo que estaran más dispuestos a escuchar nuestras criticas si tenemos el suficiente tacto de no quedar como unos racistas.
La gente puede evolucionar… en una familia del campo el hijo más listo consigue una beca, y tras estudiar tiene un título universitario, que le permite un mejor trabajo con mejor sueldo, y con ello mejor nivel de vida para sus hijos. Con el tiempo la gente de las grandes ciudades, especializadas en el sector de servicios, serán más inteligentes que las que viven en el campo.
Hay que poner en vereda a los que no se porten bien, y dar la mano a los que se ganan honradamente la vida.»»»»»»»»»»
No somos Dios, sólo somos hombres. Y si el vecino, cómo tú dices, desea arruinar su vida, es libre para hacerlo. Hasta La Escritura te enseña eso, amigo.
Y si los errores del vecino me perjudican, todavía más me perjudicará salvar a quien no lo merece.
¿Escuchar nuestras críticas si nosotros tenemos «tacto de no quedar como racistas»?
Fatal. Somos como somos y si a los negros no les gusta, es problema de ellos. ¿Tenemos que complacer a todos?¿Tenemos que tener «tacto»?¿Tenemos que ir con miedo de no parecer racistas? La palabra mágica, que bien que saben usar los no blancos para chantajearnos. Siento que tú cedas tan fácilmente al chantaje emocional.
¿La gente puede evolucionar? Pues sí…. ¿pero qué te hace pensar que esa evolución es para mejorar, o para lo que tú consideras mejorar?
Esas especulaciones, que basas en lo que tú consideras bueno, o en lo que tú harías si pudieras, no tienen ninguna base sólida.
Dices que con el tiempo la gente de la ciudad será más inteligente que la del campo. Pues eso no tiene ningún sentido. Podría ponerte miles de ejemplos que lo desmienten, pero no es necesario. Me recuerdas a la historia esa del científico y el barquero, en que el primero le reprochaba al otro su falta de conocimientos. Pero cuando la barca se hundía…. el científico no sabía nadar y el barquero sí. A ver quién llegó vivo a la orilla.
Quizás tú quieras, Antiwahab, ser recordado como un dechado de moral y de compasión. Pues vale. Pero mis objetivos son diferentes. Yo tengo una reponsabilidad con los hijos que he parido. No quiero que me recuerden como una santa, quiero que mis descendientes sobrevivan.
Y cosas irónicas de la vida, si alguien te recordase, sería gracias a mí y a los que son como yo. Porque si tus tesis triunfan, nos extinguimos y ya verás si los negros centroafricanos van a tener el menor respeto por tus opiniones. No, es muy probable que se burlen del «tonto que nos puso su vida en bandeja».
Ah, que no es bonito, no. Pero la realidad es independiente de mis deseos. Te adaptas y sobrevives, o no lo haces y no sobrevives.
Saludos.
Luis Carlos:
¡¡¡Preocúpate por ésto!!!
http://ecodiario.eleconomista.es/sociedad/noticias/1270175/05/09/Espana-es-el-pais-de-la-ue-que-mas-reduce-la-poblacion-juvenil.html
Ya es una espantosa realidad. NO son especulaciones buenistas sobre la virtud. Esto ya está pasando. Y su consecuencia es la extinción.
– Ser cristiano no significa ser cretino –
Por eso dice lo de no echar perlas a los cerdos.
San Mateo 5
40 Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto;
41 y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
42 Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.
* ¿Entonces no crees que hay que educarles? Con sensatez no hará falta ni decirles que es mejor tener menos hijos pero más dineros con los que pagar unos estudios superiores, y con ellos un mejor trabajo con mayor sueldo.
Tambien he dicho que ayudarles no significa que dependan de nosotros, como denunciaba a economista zambiana Dambisa Moyo en su libro «dead aid».
Tambien hay otro motivo, y es que si los dejamos abandonados a su suerte llegará un chalado marxista que les lave el cerebro diciendoles que la culpa de su pobreza son los malvados capitalistas y bla, bla, bla..
– ¿De verdad crees que estamos obligados a ir por el mundo salvando a todos (menos a los nuestros)? –
Ser generoso no significa ser estúpido. Consideralo como una inversión a largo plazo. Si son pobres trabajaran por menos sueldo, y las empresas se iran allí a construir sus fábricas. Aunque desagradecidos, al final nos sale más rentable preocuparnos por lo que pase allí.
Si queremos que evolucionen y progresen debemos ofrecerles una escala de valores donde los más fuertes no se aprovechen de los débiles ni de los honrados, pero claro, tambien debemos ser coherentes con lo que predicamos.
* Los chinos son un serio problema (al contrario que taiwaneses, japoneses o surcoreanos). Ahora el gobierno chino no tiene tantos sueños de propagar el maoismo, pero puede darnos serios disgutos (por ejemplo apoyando a los regimenes populistas de Africa e Hispanoamérica).
* Nosotros tenemos algo que ofrecer, los valores cristianos, que defienden la dignidad humana. Pero debemos ser coherentes con estos.
La Fé cristiana es nuestra última esperanza frente al islam y los progres que quieren controlar nuesta forma de pensar.
* Hay un momento para hablar con delicadeza y diplomacia, y otro para decir la verdad aunque duela.
* No tenemos que complacer a todos, simplemente ahorrar energias con enfrentamientos improductivos, y saber reconocer entre los de otras tierras el hermano que se ponga de nuestra parte frente a amenazas comunes.
* Los blancos no se extinguiran. La modelo Valeria Mazza, la cantante Cristina Aguilera o la actriz Cameron Diaz…¿son blancas o hispanoamericanas? La salvación de nuestra civilización no está en el odio a los de fuera, sino en recuperar la fidelidad a nuestras raices cristianas. Hace siglos los bárbaros eran la amenaza, pero se acabaron cristianizando y occidentalizando.
Para acabar con la amenaza, hay que desmontar los prejuicios anticristianos que culpabilizan a Occidente de los problemas del mundo. Cuando se den cuente que el problema está los valores cristianos son los que nos han hecho más prosperos y empiecen a hacer autocrítica y dudar de sus arrogantes prejuicios.. ya no les será tan facil hacernos daño.
* Desde luego esto malditos progres tiene la culpa del invierno demográfico en Espeña, con tanto aborto y amor libre, ya que han conseguido apartar a muchos de los valores familiares para reemplazar los valores por ideologias más convenientes a sus intereses (hedonismo e inmadurez psicológica).
Desde luego está claro que hasta que no haya un gran sufrimiento como los años del hambre que sufrió el hijo pródigo, muchos no maduran y se dan cuenta de lo que es correcto.
«»»»»»La salvación de nuestra civilización no está en el odio a los de fuera, sino en recuperar la fidelidad a nuestras raices cristianas. Hace siglos los bárbaros eran la amenaza, pero se acabaron cristianizando y occidentalizando. «»»»»»»
Sólo una cosa, Luis Carlos: No odiamos a los de afuera. No es eso. Sencillamente los de afuera van detrás, primero los nuestros.
Eso se llama supervivencia.
Luego te contesto más cosas, pero es que tengo unos hijos de los que ocuparme, amigo. Que hablar es muy bonito pero no sirve de nada, hay que actuar.
Saludos.
«»»»»»»»»»»»»»* ¿Entonces no crees que hay que educarles? Con sensatez no hará falta ni decirles que es mejor tener menos hijos pero más dineros con los que pagar unos estudios superiores, y con ellos un mejor trabajo con mayor sueldo»»»»»»»»»»»»»»
No es cuestión de un mayor sueldo. Las riquezas no las genera el papel moneda, ni tampoco la inteligencia se compra con papeles con números.
Y mi respuesta es no. No hace falta educarles, en realidad es un error. Hace años yo también pensaba que la educación lo resuelve todo, pero estaba equivocada. Educar a esos negros es como llevar a un niño delante de un escaparate y decirle: «mira cuántos juguetes maravillosos, cuántas golosinas de todas clases, cuánta ropa, cuántos viedeojuegos… cuántas cosas buenas. Pero eso JAMÁS será tuyo. No podrás tenerlo, no lo tendrás por mucho que te esfuerces».
Ellos no necesitan educación, necesitan evolución, y eso sólo lo pueden lograr por si mismos.
Porque un negrito listo no podría vivir en Ruanda como vivo yo en Andorra ( y un negro listo es la excepción). Su única opción es montarse en una patera o en un avión o en un tronco de árbol y venir a Europa. Y cuando eso lo desean millones y millones, la situación es insostenible.
Y la raza negra no es una raza trabajadora. No es capaz de sacrificarse hoy para obtener mañana. No puede planear estrategias a largo plazo y no tiene la voluntad de seguirlas. Ellos quieren lo que tienen los europeos, y lo quieren ahora y aquí, sin cambiar su idiosincracia, con un nivel de razonamiento de niño de guardería, que no es capaz de comprender que sus padres no pueden comprarle todo lo que quiere.
Millones creen que Europa es rica por designio divino. NO saben ni quieren saber que los pueblos europeos han tardado muchas generaciones en desarrollar toda la tecnología, servicios y relaciones sociales que hoy tenemos.
Esos millones de negros ansían tomar lo que tenemos, pero a su vez son incapaces de ofrecer nada a cambio.
Al ser menos inteligentes no tienen aspiraciones de futuro. Son más primitivos y eso es lo que tienen que resolver, con sus propios medios y en sus países.
No necesitan al hombre blanco paternalista que les enseñe a leer y a escribir. Necesitan evolucionar, que los hombres negros dejen de mirar el trabajo como algo indigno de ellos. Y que dejen de afilar las lanzas mientras las negras cultivan cuatro hierbas comestibles. Si no hacen eso, la educación del magnánimo hombre blanco no les sirve para nada.
No están a la altura. Es como intentar enseñarle gramática a un loro. El loro no la necesita.
Y si evolucionan…. magnífico. Pero si no lo hacen… no es mi problema, ni mi responsabilidad. No estoy obligada con ellos. No son mis hijos ni mi raza.
Joana, nunca he discutido o cuestionado lo de «la caridad bien entendida empieza por uno mismo».
* Pues yo pienso que si un negro es capaz de esforzarse y salir adelante puede llegar muy lejos, por ejemplo…¿presidente de Estados Unidos? ¿Te he dicho que en libertaddigital hay articulos muy interesantes de Larry Elder y Tomas Showell, ambos de color?
Pues por eso quiero decirle a ese niño «si estudias para sacarte una buena carrera, y no despercias el dinero en tunear el coche, en alcohol ni en mujerzuelas, si trabajas duro y eres responsable, tú, o tus hijos o tus nietos, podrán conseguir una buena vida, sin pasar hambre»
¿Sabes quién es Christopher Paul Gardner? Su historia fué adaptada al cine en «la busqueda de la felicidad», protagonizada por Will Smith.
– Que hablar es muy bonito pero no sirve de nada, hay que actuar. –
La batalla de las ideas tambien es un frente que hay que combatir. La propaganda puede ser más efectiva que un regimiento de soldados.
La gente que se sacrifica para que la sociedad no se venga abajo por la miseria y la corrupción aceptan penalidades que el dinero honrado no puede pagar porque han tenido unas personas que le han hecho mamar unos valores por el que dan prioridad a sus propios intereses.
Educar y concienciar tambien ayuda a hacer un cambio.
(Por supuesto que no es suficiente, ningún libro te enseñará a tener fuerza de voluntad y capacidad de sacrificio cuando te enfrentes a las adversidades).
* A la larga nos sale rentable que un negro listo consiga un buen trabajo, y luego tenga hijos listos que con una adecuada educación se convierta en emprendedores de nuevos negocios que crean puestos de trabajo y así combatir la pobreza. Pero por prudencia hay que tratar con respeto por si un día tenemos la suerte de encontrar un negro listo con el que nos podamos ayudar mutuamente, o al menos hacer negocios beneficiosos para ambos.
* Ya lo he dicho, tiene que haber unas reglas y un orden con el tema de la inmigración. No puede haber puertas abiertas a gente desconocida que quizas participara en el genocidio de Rawnda, por ejemplo.
* La raza negra fué traida a Norteamerica justamente porque rendía más que los esclavos blancos y nativos.
«»»»»»»»»»»»»* Pues yo pienso que si un negro es capaz de esforzarse y salir adelante puede llegar muy lejos, por ejemplo…¿presidente de Estados Unidos? ¿Te he dicho que en libertaddigital hay articulos muy interesantes de Larry Elder y Tomas Showell, ambos de color? «»»»»»»»»»»»»
Que sí, que sí, es cierto. Un negro listo en una sociedad creada por los blancos puede llegar muy lejos. Los artículos de Elder y ¨Showell son muy buenos, yo también los leo. Pero no se trata de unos pocos negros en el mundo occidental. Se trata de millones y millones de ellos en Africa. (sin hablar de que todos los ejemplos que pones, son excepciones, también hay blancos completamente estúpidos, pero eso no cambia la realidad global)
Es ahí donde tienen que evolucionar, Occidente no puede responsabilizarse de todo.
Los negros más inteligentes deberían quedarse en el país en el que nacieron y ocuparse de levantarlos y hacerlos prósperos.
No son responsabilidad nuestra.
«»»»»»»»»»»»» La raza negra fué traida a Norteamerica justamente porque rendía más que los esclavos blancos y nativos.
«»»»»»»»»»»»»»»
Son más fuertes físicamente en general, pero no trabajan si no se les obliga. Mira África y dime si no es cierto.
sureño confederado de dixieland May 21st, 2009 at 12:50 EDT
«»»»»»»»»»»joana tienes razon, en Cuba eso lo sabemos bien y estos de aqui se piensan de que los Criollos somos como los españoles que van Cuba soñando llevarse una mulata o una negra cabeza de clavo. Las negras no le gustan a los negros, ellos quieren blancas y rubias para como decian: adelantar la raza. Conozco a un negro que siempre llevaba gafas oscuras y decia que eran para a las blancas verlas mulatas, a las mulatas verlas negras y a las negras ni verlas. Ademas de aquello de mejor ir al entierro de una blanca que a la fiesta de una negra»»»»»»»»»»»»»
No había visto tu mensaje, pero tienes razón. Yo también viví en Cuba y todo lo que dices es cierto. Ahora me acuerdo del famoso chiste que mencionas…. «siempre llevaba gafas oscuras y decia que eran para a las blancas verlas mulatas, a las mulatas verlas negras y a las negras ni verlas»
Hombre sí, muchos negros escuché yo diciendo eso, y se reían.
Los españolitos ingenuos que van a Cuba a buscar negras, no saben lo que hacen. Si hubieran vivido allí unos añitos, ni se les acercaran.
Luego van y te dicen que tienes prejuicios, ¿verdad? Pues no. No son prejuicios, son juicios hechos con conocimiento de causa.
Hablando en términos generales, tratándose de un trabajo eminentemente físico, un negro es capaz de rendir en 3 horas tanto como un blanco en 10. Su mayor fuerza física (fuerza «explosiva», violenta, pero breve, de corto alcance) le permite acometer un trabajo pesado con menos desgaste y fatigas que un blanco. (Estoy simplificando mucho, obviamente).
La diferencia estriba en que el blanco trabajará 10 horas hoy, 10 horas mañana, 10 horas pasado mañana, y así sucesivamente durante el tiempo que sea necesario, generalmente toda su vida de hombre, muchas veces desde su infancia hasta el umbral de su vejez. En cambio, después de esas 3 horas, el negro no se sentirá impelido a seguir esforzándose, pues una vez sus inmediatos apetitos satisfechos (con el fruto de esas escasas horas de trabajo), se tumbará debajo de un árbol a dormir una cantidad de horas para las que no tiene límite fijo.
El negro está incapacitado por sus características genéticas a aguantar la tensión física y mental que exige la actividad prolongada de un trabajo diario, constante y ordenado. No le falta masa muscular, carece totalmente de disciplina, de afán de progreso, de previsión a mediano y largo plazo. Vive el momento, no piensa en el futuro más allá de unos cuantos días, es incapaz de planificar su existencia sobre periodos largos.
El juicio más riguroso quizás que haya podido formularse sobre el hombre africano emana de Benjamín Franklin, unos de los patriarcas de la doctrina igualitaria (la igualdad de las razas). He aquí cómo definía al negro. Según este filántropo: «El negro es un animal que come lo más posible y trabaja lo menos posible».
No lo digo yo. Las reclamaciones, al maestro armero.
Arjun May 23rd, 2009 at 23:39 EDT
Cierto, palabra por palabra.
Joana, espera un par de minutos que localice un texto antológico sobre los negros.
Después mándenme fruta fresca a la cárcel. Mañana salimos en los telediarios.
Joder, y eso lo dice ¡Una rusa!
Si hay una gente cerril son los rusos, y de raíces cristianas nada, que la mayor persecución contra el cristianismo fué en la Unión Soviética, la única «razón» que entienden es la fuerza bruta.
Precisamente ellos que son medio tártaros y vienen de las estepas, y cuya cultura es 0% latina, y si asiática, ¿¿o no es cierto que llegaron hasta el siglo VI??
Por cierto como no te hayas criado en Cuba, o algún país-satélite similar no sé dónde narices has visto «muchos negros» (textual de la comentarista), porque lo que es en Rusia «cernie» somos todos menos ellos… no te jode.
Encima se creen descendientes de vikingos, ¡no si por pedir (fantasear) que no quede!
Se trata de un texto de Charles Richet, premio Nobel de Medicina 1913, al que no me resistí, en otro momento, a salpimentarlo con unas pinceladas de mi propio repertorio. Como no tengo el texto primitivo al alcance de la mano para entregarlo en versión original, lo dejo tal como va. (Lo mío no alcanza el 5% del total).
LOS NEGROS
(EL HOMO SAPIENS, EL HOMO STULTUS Y EL ORNITORRINCO)
Lineo, el gran naturalista sueco, tratando de clasificar en buen orden las variadas formas que pueblan nuestro planeta, llamó al hombre, que constituye evidentemente una especie animal distinta a todas las demás: Homo Sapiens, el hombre sabio.
Pero un elogio tal es manifiestamente injustificado. El hombre acumula tan abundantes ejemplos de extraordinaria necedad, que convendría, para conformarse a la realidad de las cosas, denominarlo de otra manera y decir: Homo Stultus, el hombre estúpido. Cuando nos decidamos a emplear una clasificación zoológica seria y adecuada a las verdadera naturaleza de los componentes del reino aninal, habrá que emplear este término.
Sin embargo todavía hay peor. Dentro de la especie humana existen categorías particularmente degradas para las cuales el epíteto que les corresponde debe ser expresado en superlativo: Homo Stultissimus, el hombre estupidísimo. Por ejemplo, y en primer lugar, los negros.
Desde hace 30.000 años hay negros en África, y durante esos 30.000 años estos no han llegado a nada que los eleve por encima de los monos. Incluso podemos afirmar que la organización social y el éxito en la adaptación a su medio ambiente es superior en algunas especies de simios. E incluso de lemures.
Por lo menos, nosotros los blancos tenemos algunos monumentos, algunos esbozos de ciencia y arte, tratados de geometría analítica y de moral, diccionarios, dramas, catedrales, sinfonías, exposiciones universales, laboratorios de física, observatorios astronómicos y algunas chucherías más.
No mucho, después de 30 siglos, pero algo al fin, lo suficiente para dar a la humanidad blanca una apariencia de vida, si no muy razonable, cuanto menos intelectual y sofisticada. Los negros no tienen nada parecido. Siguen, incluso entre los blancos, viviendo una existencia vegetativa, sin producir otra cosa que ácido carbónico y urea. Las tortugas, las ardillas y los monos no tienen tam-tams cuyo ruido invoca una lluvia bienhechora, ni amuletos ante los cuales hay que prosternarse bajo pena de muerte, ni brujos repugnantes que se divierten con sacrificios humanos. Las tortugas, las ardillas y los monos no consentirían nunca agujerearse las narices con grandes pedazos de madera o huesos diversos, ni quemarse el caparazón o el pelaje para poder enseñar con ostentación las cicatrices de indelebles tatuajes que proclaman en carácteres grotescoss el estigma de la incurable inepcia de esta subespecie de tiznados que avergüenza al género humano. Las tortugas, las ardillas y los monos tampoco mutilan en horribles carnicerías, y por vaya a saber que aberrantes motivos, el sexo de sus hembras. Estos animales están, pues, muy por encima de los negros en la jerarquía de las inteligencias.
Jean-Jacques Rousseau, uno de los espíritus más falsos y poderosos de todos los tiempos, ha emitido acerca de los salvajes -y todos los negros son unos salvajes- una ideas muy singulares. Ha pretendido que el hombre, en estado natural es más sabio y más virtuoso que el hombre corrompido por la vida en común. A medida que las sociedades se han desarrollado, estas habrían deteriorado la naturaleza humana, la cual es primitivamente siempre sana, de manera que toda nuestra civilización, según Rousseau, no es más que el florecimiento de una gradual corrupción, que se prolonga y se intensifica. El hombre era antaño un ser bueno: la sociedad lo ha vuelto un ser malo.
No profeso una ciega admiración por nuestra pretendidad civilización. Aun así, me veo en la obligación de reconocer que si nuestro estado social es informe, el estado salvaje es más informe todavía. Los negros de África, sin atenuar su barbarie, así como tratamos de hacerlo a menudo desde Occidente, por puro papanatismo seudointelectual, mediante tenebrosas ciencias y aventuradas estéticas, son mucho más absurdos que las más cerriles especies animales. Los negros se aglomeran en tribus insignificantes que se saquean y se matan unas a otras desde la noche de los tiempos. A veces es por comerse entre si (y son los menos ineptos), la mayor parte del tiempo es por la disputa de un campo de mijo o un trozo de selva. A menos que sea por motivos tan bajos, enclenques y estravagantes, que nadie, incluso entre los contendientes, los conoce.
¿Hasta dónde se parecen a los monos, sus medio hermanos? Miremos a esos ágiles animales en una selva: se divierten dando alegres brincos, saltando de rama en rama con una habilidad sorprendente, gritando sin cesar para llamarse, o para indicar a sus compañeros algún peligro. Sus muecas y sus contorsiones son inofensivas. Son sus juegos, unos juegos ingenuos, inocentes, que hacen un extraño contraste con los juegos bárbaros a los que se entregan los negros. Crédulos, obscenos, frívolos, perezosos, mentirosos, estos ejemplares deshonran la especie humana y nos hacen dudar de la obra divina. ¿No humilla la conciencia de la humanidad la bestial condición de este enérgumeno? Su salvaje comportamiento, sus andares simiescos, su grosera gestualidad, sus repulsivos rasgos, su cacofónico parloteo, su intrinseca vulgaridad, su nulidad intelectual, su indigencia moral, su vacio espiritual, proclaman a voces su inferioridad sin remedio.
Si Rousseau hubiese sabido ir al final de su pensamiento, hubiera dicho que el hombre debe volver, no al estado salvaje, sino al estado animal. En efecto, nunca los animales son seres degradados, llevan una vida grave y serena. Cazan o pacen, según sean carnívoros o herbívoros. Cuando llega la noche, el macho y la hembra entran en su guarida, sin preocupación por el mañana, sólo atentos a no caer bajo los golpes de algún enemigo. Aquellos que viven en rebaños, como los bisontes o los antílopes, tienen un vago estado social que consiste esencialmente en agruparse para mejor escapar a las fieras y encontrar más ricos pastos. Los negros también viven en manadas, pero a su estado natural han añadido costumbres, a veces crueles, a veces ridículas, casi siempre crueles y ridículas al mismo tiempo, y tanto menos perdonables que su cerebro es algo más complicado que el de los monos, los bisontes o las ardillas, y que es capaz, al menos aparentemente, de algunos razonamientos rudimentarios.
La observación rigurosa de los hechos de la tiránica realidad nos permite afirmar, que en la jerarquía de las especies vivas, entre el hombre blanco y le negro, se ubica sin dudar el ornitorrinco.
Añado que es una traducción personal desde el francés, pues esto es algo inencontrable en otros idiomas.