Wilders, segundo en las elecciones europeas

Espero que acabe de animar a otros votantes europeos a decir basta a los partidos tradicionales. Lo contamos ayer aquí: Blogueando en vivo (y en directo) los resultados oficiosos de las elecciones europeas en Holanda.

Y ahora tenemos una crónica más acabada de la hija de PedroJota, incapaz de dar la noticia sin echar espumarajos: La ultraderecha, gran beneficiada en las elecciones en Holanda. Y lo que te rondaré morena. Cuánta bilis vas a tener que tragar.

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4 Comments

  1. Es una magnifica noticia que este partido haya obtenido unos buenos resultados electorales, ademas con un poco de suerte arrastre a otros partidos en las elecciones europeas.

    Por desgracia el «establishment» sigue su marcha, la desinformacion campa por sus anchas, he visto las noticias de la Cuatro y Antena 3, no solo tachaban al PVV de partido de ultradercha sino que justificaban su ascenso por la mala situacion de los partidos tradicionales: los escandalos de Berlusconi y las dimisiones en el gabinete de Brown. Del problema que representa el Islam, el verdadero motivo por el cual el pueblo ha votado a este partido, nada de nada.

    AMDG, te propongo un accion Sita, escribir una carta denunciando la verdadera razon por la que los holandeses han votado al PVV, y que cada uno envie un copia al periodico mas importante de la localidad y/o comunidad autonoma en la que resida.

  2. Sí, cruzado, en la neolengua del Sistema los llaman «ultraderecha» por defender cosas que todo el espectro político daba por sentadas hace treinta años. Como el PP es «derecha extrema» por actuaciones idénticas a las del PSOE de los ochenta.

    Es lo que pasa cuando el centro de lo político se desplaza ininterrumpidamente a la izquierda durante doscientos años (desde el mismo nacimiento de estos conceptos).

    Pero hay algo más importante aún. ¿Que te tachan de «ultraderecha»? ¿Y qué? Ya sé que «ultraderecha» es la abreviatura de «encarnación del Mal Absoluto», «demonio sediento de sangre», y «subhumano degenerado que debe ser liberado de la miseria que supone su vida». Ya lo sé. Y me quedo corto. Culturalmente la «extrema derecha», real o inventada, desempeña la misma labor que los íncubos y sucubos en el siglo XVII. Exactamente la misma.

    Pero hay que pasar por encima de todo ello. Toda la educación, la cultura y la política llevan trufadas de extrema izquierda desde hace cincuenta años (incluida España todavía con Franco en el poder). Por poner un ejemplo concreto: trufadas de comunistas de todos los pelajes. Llamazares, Esteban Ibarra, los clanes de la ceja, el catedrático de Historia de aquí y el de Antropología de allá, el padre de la patria Carrillo, este periodista y el otro y ése que está al fondo. ¿Cuánta extrema izquierda llevamos encima como pústulas de un apestado? ¿Y por cuánto tiempo? Y no pasa nada. «Extrema izquierda» no pesa como «extrema derecha» entre otras cosas porque cuando a un comunista se le llama por su nombre él contesta: «¡a mucha honra!», o algo parecido. ¿Extrema derecha? «Sí, ¿y qué pasa?»

    Por ejemplo. Esta es la juventud de un señor ministro de todo un gobierno alemán. Un analfabeto funcional sin título académico alguno ni trabajo conocido en toda su vida. Un tipo reconvertido de terrorista comunista a antirracista ecológico, lo mismo que hizo el 90% de la casta (verbigracia, Estebanito Ibarra):

    «In 1967 he became active in the German student movement and left-wing movement (post-) 1968 (the so-called Spontis), first in Stuttgart and after 1968 in Frankfurt am Main. Later Fischer had several unskilled worker jobs, among others in a left-wing bookstore in Frankfurt. During this period he began attending leftist university events as a guest, such as the lectures, de rigueur for revolutionary students, of Theodor W. Adorno, Jürgen Habermas and Oskar Negt. He studied the works of Marx, Mao and Hegel and became a member of the militant group Revolutionärer Kampf (Revolutionary Struggle). Fischer was a leader in several street battles fought by the radical Putzgruppe (literally «cleaning squad», with the first syllable being interpreted as an acronym for Proletarische Union für Terror und Zerstörung, «Proletarian Union for Terror and Destruction») which physically attacked a number of police officers. Photos of one such battle in March 1973, which were later to haunt him, show him clubbing policeman Rainer Marx[2], to whom he later publicly apologized.

    His close friendship with Daniel Cohn-Bendit dates from this time. In 1971 he began working for the car manufacturer Opel and tried to organise his fellow workers for a coming communist revolution. (This was not organising on behalf of an ordinary labour union: the vast majority of Opel’s workers had already been organised by IG Metall, the German metalworkers’ union, decades earlier.) Six months later he was fired because of these political activities. He then made a living with unskilled work while continuing his activism. He worked as a taxi driver from 1976 to 1981 and later in a bookstore in Frankfurt.

    In the Deutscher Herbst (German autumn) of 1977, Germany was confronted with a series of left-wing terrorist attacks by the Red Army Faction (RAF) and Revolutionary Cells (RZ). According to Fischer’s own account, witnessing these events, particularly the kidnapping and murder of Hanns-Martin Schleyer and the Entebbe hijacking [3], made him renounce violence as a means of political change. Instead, he became involved in the new social movements and later in the newly-founded German Green Party, mainly in the state of Hessen.

    In May 1981 the Hessian Secretary of Commerce Heinz-Herbert Karry was murdered with a firearm that in 1973 had been transported, among other weapons stolen from an American army base, in Fischer’s car.[4] Fischer maintained he had given the car to the later terrorist Hans-Joachim Klein only for the purpose of having him install a new engine. Only later had he learned that the car had been used to transport stolen weapons.

    As Foreign Minister, Fischer apologised for the violence of his Putzgruppe days, without disassociating himself from the radical movement. Some critics continue to charge Fischer with being the leading figure in a 1976 discussion, when participants decided to use Molotov cocktails in an upcoming demonstration in support of RAF member Ulrike Meinhof who had committed suicide. Fischer was arrested on May 14 of that year as a suspect in Molotov cocktail attacks on police, but was released after two days. Fischer has stated that he never used Molotov cocktails against the police. The firebombing of policeman Jürgen Weber’s police car left Weber with burns over 60% of his body.[2]

    Fischer has also been criticised for attending a 1969 conference of the Palestine Liberation Organization, where Yasser Arafat called for an all-out war on Israel «until the end».»

    Con dos cojones.

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