6 responses to “Centenario de la expulsión de los moriscos (2): «La culminación de la Reconquista es uno de los grandes momentos de la historia universal»”

  1. pablo

    Que gran momento,debería ser fiesta nacional.

  2. Montcalm

    A mi no me resulta especialmente edificante ni me quita mal sabor de boca (más bien me lo pone) un artículo que:

    1) Trata de la expulsión de los moriscos sin mencionar ni una sola vez la guerra sangrienta mantenida con ellos y el resto de conatos de rebelión. Hace falta mucho arte para olvidar esos pequeños datos.

    2) Menciona por encima los ataques a las costas españolas cuando lo cierto es que cientos de kilómetros de costas españolas e italianas estaban abandonados y llenos de torres de vigía. Hubo pueblos enteros de cientos de personas que fueron secuestrados, por ejemplo en Mallorca, pero también en Inglaterra, las Canarias o incluso Finlandia. Un millón y cuarto de personas capturadas sólo en el Mediterráneo entre el siglo XVI y el XVIII.

    3) Habla en términos de “posibilidad” de las conexiones de los moriscos con berberiscos y turcos. Hablar en esos términos es indignante. La colaboración y los acuerdos, e incluso los intentos de tratados solemnes son historia bien conocida salvo para los hispanistas acongojados de que les puedan tildar de esto o lo otro. En la guerra, de hecho, los moriscos recibieron dinero y armas de los argelinos, algo perfectamente comprobado. Quizás el origen francés del tipo tenga algo que ver, ya que Francia estuvo haciendo de mediadora en alguna ocasión. Por eso no menciona por qué algunos moriscos fueron inicialmente aceptados en Francia. Es decir, menciona el hecho pero no el porqué (que no fue por filantropía).

    4) Ante las preguntas del entrevistador se concede implícitamente que la expulsión fue una “limpieza étnica” (sic). Y digo que se concede porque cuando el término sale a relucir lo que hace el historiador es el famoso enroque de “no podemos juzgar con nuestra mentalidad actual” (será la suya). Lo que significa que la persecución y exilio de los colaboraconistas de 1945 fue una limpieza étnica.

    Bien, étnicamente los moriscos eran abrumadoramente autóctonos, como muchos musulmanes eslavos. El problema era esencialmente religioso y político (de lealtad u odio a España). De hecho, cuando un barco pirata era capturado en el Mediterráneo los moriscos y los renegados de otras partes de Europa eran identificados ipso facto por su aspecto, lo que solía terminar con su ejecución. Era a los únicos que no se les capturaba para servir en galeras o por rescate (en el caso de los capitostes berberiscos). A lo largo de los siglos “medios” los “contra-conversos” que regresaron a la fe de sus antepasados (tipo Omar Ben Hafsun) y se españolizaron de nuevo no tuvieron demasiados problemas.

    El problema lo tuvieron los moriscos que eran un quiste social, una población radicalmente ajena, antiespañola, anticristiana, levantisca, traidora, sanguinaria en la rebelión, aliada de esclavistas, piratas y turcos. Pero eso sí: muy buenos pagadores de tributos de la alta nobleza, su protectora. La alta nobleza que se encargaba de que se publicaran los bienintencionados opúsculos que hablaban de su laboriosidad y de los impuestos que obtenía el rey con su presencia. Una curiosa repetición del esquema “élite adinerada vs. pueblo que paga las consecuencias”. ¿De qué me suena?

    5) Y en todo caso encarecer el camino de “tolerancia” (léase auto-flagelación) empezado en la Ilustración (por mejor nombre, Iletración) siempre resulta patético. Pero más cuando se habla de invasores, ocupaciones, agresiones islámicas y de la “Europa” que nos ha legado semejante enfermedad mental. Sólo hay que salir a la calle y ver en lo que nos hemos convertido para querer estar muerto.

    6) Qué decir de los exageradísimos costes económicos de la expulsión. Que nunca son puestos en la balanza con los ahorros en seguridad, en estabilidad política (y por tanto económica), en gastos militares y con las más que probables guerras e incluso invasiones turcas de las que nos libramos.

    7) Para acabar, meter en el mismo saco a los moricos con las comunidades de comerciantes y diplomáticos musulmanes es la típica cortina de humo que no se sabe muy bien qué efecto busca. ¿Difundir una idea de “normalidad”, o de “continuidad” ante los millones y millones de musulmanes que nos sustituyen? En el caso de España y por mucha mezquita que se quemara en tiempos de Carlos II, la verdad es que la Unidad Católica existió legal y demográficamente hasta 1868, cuando la revolución masónica de “La Gloriosa” terminó con ella. Lo demás es aprovechar la ignorancia del personal para confundir. Al igual que en el estado confesionalmente católico de Franco había musulmanes, protestantes, judíos y logias masónicas yanquis.

    El último párrafo:

    “Me pregunto si fue un error la expulsión. Desde luego le peligro del turco y el corso era ecidente, pero una política de “tolerancia muslmana” (impuestos, prohibiciones, opresión y represalias frecuentes) hubiera dado sus efectos.”

    ..lo interpreto como una ironía. En lugar de expulsarlos, machacarlos como fueron machacados los mozárabes bajo el islam y como lo son hoy en día todos los cristianos. No: en tal caso seguiríamos siendo unos malvados discriminadores (nosotros, ellos nunca). Tenemos que entender que da igual lo que hagamos: blanco, hombre y occidental es siempre el retrato del malo de la película. Siempre. Haga lo que haga y sufra lo que sufra. Por tanto hay que pasar por encima y seguir adelante.

    “-¡Racista, machista, homófobo, fascista!
    -Todo lo que tú quieras, pequeño progre. ¿Qué vas a hacer al respecto, progresista tolerante, xenomaníaco, buena persona? ¿Eh? ¿Qué vas a hacer?”

    Reírte de ellos en su maldita cara. Y que muestren su verdadera faz.

  3. Montcalm

    En todo este asunto es mejor ser claro e ir al auténtico meollo de la cuestión. ¿Cuál es la verdadera importancia metapolítica de este tema de los moriscos para nosotros que vivimos en el 2009 y para los que vivirán por aquí en el 2029 y el 2049? Decidir si existe el derecho a expulsar poblaciones o no. Si existe y en ocasiones es inevitable hacerlo o si sólo pensar en ello te convierte en la versión secular de Satanás, de nombre Adolf (nunca Josif).

    La respuesta progre a esa pregunta es un “!no, de ninguna manera!… si eres europeo. Si no eres de origen europeo entonces tú mismo serás expulsado con nuestro aplauso” (Sudáfrica, Bolivia, Vietnam, EE.UU…). La “guerra de liberación” es siempre únicamente contra el “imperialismo occidental”.

    Lo que se pretende con toda la manipulación sobre este asunto y otros similares es blindar culturalmente el proyecto suicida del inmigracionismo multiculturalista y mestizo, a mayor gloria del gobierno mundial, el imperio eurócrata como uno de sus pasos, y los beneficios económicos del turbocapitalismo. Es un ejemplo concreto de campaña de ingeniería social para manipular psicológicamente a la población europea y a su “diáspora” por el mundo. Que se interiorice bien hondo que no se tiene derecho a expusar a nadie haga lo que haga o sea cual sea la situación, especialmente a los musulmanes. Lo cual tiene un curioso corolario: toda oposición a este proceso es inútil.

    Es eso lo que se dilucida. Lo que se pretende es adoctrinar a la población occidental de la irreversibilidad de su destrucción así como de la inmoralidad absoluta de pretender revertir el proceso. También a un nivel sanchopancista: por eso no falta nunca el adendo sobre los supuestos estragos económicos de las expulsiones. Y por eso también el repiqueteo constante con moriscos y esclavos africanos y el olvido más absoluto para los cristianos o para las decenas de millones de personas expulsadas y desplazadas de aquí para allá tras las dos guerras mundiales.

    Cuando todos éstos hablan de “moriscos” o de “esclavos en América” lo que tienen en mente no son estos grupos. Lo que tienen en mente en todo momento son los banlieus, El Ejido, los senegales enseñoreados de París, Londonistán o sus protegidos musulmanes de los Balcanes. Es un ejemplo magnífico de guerra (y manipulación) cultural.

  4. "La tragedia de los moriscos" - P

    [...] "La tragedia de los moriscos" Centenario de la expulsi

  5. Arjun

    Montcalm, muy de acuerdo contigo.

    El caso morisco es pura propaganda de guerra, manipulación cultural e histórica a favor de un proyecto politico que se está llevando a cabo bajo nuestros ojos.

    Hemos asistido en directo a la limpieza étnica de los serbios en amplias zonas de los Balcanes, de tierras que eran serbias desde que el pueblo serbio existe. Kosovo ha sido casi vaciado de su población serbia, tambén extensas comarcas de Bosnia y hasta de Croacia. El crimen es actual, y nadie dice nada. Por el contrario, Occidente y la “Comunidad internacional” ha ayudado y avalado esas expulsiones.

    La zona bajo ocupación turca de Chipre ha sido limpiada de griegos; un millón de europeos tuvieron que salir de Argelia en el momento de su independencia; varios millones de alemanes fueron expulsados de Polonia y Checoeslovaquia al finalizar la Segunda Guerra Mundial; un millón y medio de griegos fueron expulsados de Turquía en los años 20 del siglo pasado. Quedémonos ahí. Nadie se ofende por esos episodios históricos, nadie se plantea la posible injusticia de esos éxodos, nadie reivindica la memoria de esos desplazados (como no sean ellos mismos o sus descendientes). Pero nos van a hartar con el “drama”, la “tragedia”, la “injusticia”, el “crimen” de la expulsión de los moriscos hace 400 años.

    Cualquier cosa que le ocurra a un pueblo blanco, europeo y cristiano es justificable, cuando no merecido. Si la víctima, real o supuesta, es de “color” o mejor aun musulmana, y si por añadidura el victimario, real o supuesto, es blanco, europeo o cristiano, o las tres cosas a la vez, entonces estamos ante un crimen imprescriptible que exige venganza y reparación, así pasen siglos.

    Aciertas plenamente en calificar de operación de blindaje del proyecto inmigracionista el tratamiento de los medios y de los intelectuales colaboracionistas del tema de la expulsión de los moriscos. Si logran hacer pasar ante la opinión pública el destierro de los moriscos como un crimen de lesa humanidad (una limpieza étnica y un genocidio cultural), entonces la expulsión de los nuevos “moriscos” (la puta plaga de moros que pululan por nuestro país, para hablar en cristiano) aparecerá como una política absolutamente imposible de aplicar visto su carácter “criminal” y “genocida”. La “recuperación de la memoria histórica morisca” (no me invento yo esta expresión, la he leido por ahí) no solo busca legitimar el regreso del islam a España y justificar su colonización por cuanto moro quiera venir a la “tierra de sus antepasados expoliada por los malvados cristianos”, sino impedir, a través de la criminalización de un hecho lejano, que se puedan algún día aplicar medidas, primero restrictivas a la inmigración/invasión musulmana, y después adoptar cualquier desición de revertir esos flujos migratorios hacia sus países de origen. Toda medida que tienda a hacer volver a los musulmanes a sus puntos de origen se volverá un “crimen contra la humanidad”.

    Si la versión de la culpabilidad española y su “maldad” en la expulsión de los moriscos queda establecida por el poder mediatico-político con las complicidades académicas y demás artistas y saltimbanquis de variado pelaje, entonces entraremos en una dinámica acelerada de destrucción masiva de la identidad y la cultura españolas. La colonización tomará un impulso vertiginoso que llenará en pocos años el país de millones de musulmanes venidos de los cuatro puntos cardinales del orbe mahometano y de otros países de Europa que llegarán a instalarse en el primer país de Europa Occidental convertido/sometido completamente al islam. He nombrado: Al-Ándalus

    Vamos a tener moriscos hasta en la sopa. Todavía no han empezado con el tema.

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