Churchill, Hitler and the Unnecessary War, de Pat Buchanan (6). Invasion de Checoslovaquia; promesas incumplibles a Polonia

Pat-j-buchanan-churchill-hitler-and-the-unnecessary-war-31Capítulo 9, Un fiasco imperdonable. En noviembre de 1938 se produjo la Noche de los Cristales rotos. La opinión británica cambió de la noche a la mañana: la guerra se hizo inevitable.

Alemania siguió con su política de reunificación. El siguiente objetivo era Danzig. Trata de convencer a Polonia para que cediera la ciudad y un corredor de comunicación terrestre. Se trataba de llegar a un pacto como el hecho con Italia, Hungría y Rumania antes de lanzarse por la Unión Soviética. Pero Polonia rechazó sistemáticamente los avances alemanes. .

En la primavera de 1939, el resto de Checoslovaquia se vino abajo. Hitler la ocupó dando algunas migajas a Polonia y Hungría.

Hitler cometió un gran error político al entrar personalmente en Praga con el ejército. Fue una especie de «foto de las Azores» que indispuso todo el mundo contra él. Fue una ruptura de los acuerdos de Munich y una humillación para Chamberlain. Además No había necesidad de hacerlo, Checoslovaquia estaba de hecho a la merced de Alemania. Hitler rompió la baraja diplomática que había usado hasta entonces en la recuperación de Alemania y empezaría a usar las armas.

El cambio formal se produciría el 17 de marzo. Chamberlain anuncia en un discurso que Hitler había roto la confianza del acuerdo de Munich.

Francia propone inmediatamente un pacto con Rusia y Polonia, pero Polonia los rechaza, pues temía más a Rusia que a Alemania. Tras la anexión de Medel (de Lituania), Inglaterra decide dar una garantía incondicional de apoyo a Polonia. Con ella en la cartera, Polonia se volvería intransigente.

Se trataba del farol político más grotesco del s. XX. Inglaterra no tenía capacidad para defender a Polonia de Alemania. Polonia podía decidir ahora la entrada del Imperio británico en guerra.

Churchill lo recibió como una excelente idea: «»La preservación e integridad de Polonia debe ser considerada una causa que exige la intervención de todo el mundo». (p. 257). Esto es difícilmente digerible… Qué cinismo, Dios mío. Sin embargo, nueve años más tarde en The Gathering Storm escribe que se tomo en el pero momento y sin ningún fundamento., ya que era materialmente imposible para Gran Bretaña hacer honor a su palabra.

Sin embargo, afirma que fue necesario luchar para sobrevivir o para no vivir como esclavos…

«If you will not fight for the right when you can easily win without bloodshed; if you will not fight when your victory will be sure and not too costly; you may come to the moment when you will have to fight with all the odds against you and only a small chance of survival. There may even be a worse case: you may have to fight when there is no hope of victory, because it is better to perish than to live as slaves.» –

Esto es ridículo. Inglaterra no estaba en peligro en ningún caso. Además, Polonia era también un estado autoritario y nacionalista.

Buchanan afirma que el mal gusto que dejó Munich, la Noche de los Cristales rotos y la continuación de las anexiones, aun por medios diplomáticos, llevaron ala clase política británica a parar a Hitler en la siguiente oportunidad, independiente de la causa.

¿Por qué actuó Inglaterra así?

Se mencionan el sentimiento de humillación tras Munich, el pánico por ver a una Alemania dominar el continente europeo, que los británicos extendieron a todo el mundo (cosa que hacían ellos).

Por ello, prefirieron que Polonia fuera a la guerra con Alemania a dejarla para que cediera Danzig. Hay que tener en cuenta que Danzig era menos vital para Polonia que los sudetes para Checoslovaquia.

La alternativa hubiera estado en forzara Polonia a esa decisión y azuzar a Hitler contra Rusia, esperando que se destruyeran mutuamente. Pero…

Capítulo 10, April Fools (Inocentadas de primavera). Hitler vio el acuerdo Anglo-polaco como un reto afrentoso directamente dirigido a él. Tres días después del anuncio de la garantía ordenó el comienzo de los preparativos para la invasión de Polonia, con fecha el 1 de setiembre. Polonia pasó de ser considerada objeto de un pacto que la convirtiera en un satélite a presa de guerra.

El siete de abril, Mussolini invadió Albania, para emular a Hitler. Inglaterra y Francia quedaron alarmadas. Francia concedió a Grecia y Rumania garantías similares a las de Polonia en un ejercicio de precipitación histérica. Habla Chamberlain:

«El quid de la cuestión es que, si da señales de que intenta continuar con su marcha hacia el dominio mundial, nosotros tenemos que tomar medidas para pararla… Debemos atacar Alemania no para salvar a una víctima determinada, sino para poner en su sitio al fanfarrón»

Buchanan cuenta que hay tres errores en este razonamiento. Primero no se puede considerar «marcha hacia el dominio mundial» el propósito de reunificar a territorialmente a los alemanes. Segundo, considerar que era deber de Inglaterra intervenir en el Este de Europa, donde nunca lo había hecho, y tercero y definitivo: creer que Inglaterra podría hacer algo para impedirlo.

Añado de mi propia cosecha que el Imperio británico era precisamente eso un ejemplo de dominio mundial. Es decir, se trata de imperio frente a imperio, y nada más.

Inglaterra empezó a dar garantías de la misma manera que un insolvente que se volviera loco podría firmar cheques sin fondo: El 23 de marzo se lo dio a Holanda, Bélgica y Suiza. El 32 a Polonia, el 13 de abril a Rumania y Grecia, el 12 de mayo a Turquía…

Polonia pagaría muy cara la garantía. El país quedó destruido, millones de sus habitantes fueron exterminados. Benes, el presidente de Checoslovaquia que vio su país troceado primero y después ocupado pudo exclamar desde su palacio cuando regresó a Praga después de la guerra:

«¿No es esto maravilloso? La única ciudad de Europa central que no ha sido destruida. Y todo por mí [buen hacer]»

Este es el resultado cuando en política exterior se ponen los principios por encima del cálculo de intereses y no se miden bien las propias fuerzas. Pesemos que España se perdió por inmiscuirse en las guerras de religión centroeuropeas de los siglos XVI y XVII. Lo mismo le pasó al imperio británico, y de forma mucho menos honrosa. España defendió la Fe Católica, Inglaterra ¿qué defendía sino su imperio?

Cabe decir que la clase dirigente del Imperio británico se creyó sus propias mentiras. Si su imperio no era moral y civilizador -aunque indirectamente tuviera muy meritorias consecuencias civilizadoras- ¿por qué jugar la carta moral cuando es tan obvio que no hay fuerza para mantenerla?. La defensa española de la Fe Católica fracasó solo porque el Cristianísimo rey de Francia apoyó al bando protestante.

El 28 de abril, Hitler hizo una oferta a Polonia sobre Danzig. Fue rechazada. Hitler esperaba que Francia Y gran Bretaña presionaran a Polonia, pues Danzig no valía una guerra. Sin embargo, nadie movió ficha. Los polacos rechazaron incluso discutir el asunto. Los ingleses rechazaron presionar a los polacos. La garantía de guerra se convirtió en la guerra garantizada.

2 comentarios

  1. Una de las cosas más difícilmente aceptable es el comportamiento de los «aliados» con Polonia. Tras la Guerra, y estudiando cuidadosamente los acontecimientos, no se puede llegar a otra conclusión que, o bien eran completamente idiotas -los ingleses-, o usaron a Polonia y su población como un casus belli contra el Reich…
    En ninguno de los dos casos salen bien parados.

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