Es la segunda vez que Abdennur Prado se refiere a nosotros. La primera razonaba a base de falacias concluyendo que las acusaciones contra los seguidores de la-religión-de-la-paz son equivalentes a las acusaciones de los socialistas nacionalistas alemanes contra los judíos en los años 30. Los repetidos actos criminales cometidos en nombre del Islam actualmente –auténticas masacres contra la población civil- son de sobra conocidos, así que Prado tendría que mostrarnos cuáles fueron los atentados terroristas cometidos por los alemanes en los años 30. Aquí le dan cumplida respuesta.
En su segundo artículo, Prado, además de a las falacias, recurre a la media verdad, incluso a la falsedad, así que procede que le hagamos un repaso, como han hecho ya otros.
Pardo acusa a Ariel Sharon de haber dado el pistoletazo de salida de la “islamofobia” contra los conversos. Es falso. La llamada de atención sobre la agresión musulmana tomó fuerza hace cinco años, tras la matanza del 11 de Septiembre de 2001 (cerca de 3000 muertos) y a ido in crescendo tras las de Londres, Breslan –prefiero suspender el juicio en relación con Madrid- y las noticias que nos llegan de la India, Indonesia, Filipinas… Al apuntar hacia Sharon, Prado recurre a un tópico para desviar la atención.
Niega también la conexión entre la izquierda radical -y los secesionistas españoles, en particular- con el Islam. La forma en que la refuta produce sonrojo: “Esta propaganda está vinculada a la estrategia del PP de sembrar sospechas sobre la participación de ETA en el 11-M.”, “Desde el diario vasco Gara, Maite Soroa se burla con sarcasmo de todo este discurso, sin necesidad de comentarlo.”, “Para él, los conversos somos enemigos de la civilización occidental (léase: del imperialismo neoliberal) que “han reemplazado El capital por el Corán”, frase absurda donde las haya.”. Eso no es forma de refutar nada, de hecho, su argumentación muestra la afinidad del universo mental islamista y el de la izquierda antioccidental.
La motivación ideológica del cambio del Capital por el Corán por los enemigos declarados de la civilización occidental es considerada absurda por Pardo. Para él, se trataría de “un fenómeno espiritual profundo” que “no se puede reducir a una dimensión ideológica”. Esa preferencia por las causas remotas y trascendentes frente a las próximas e inmanentes muestra a las claras su oscurantismo y su irracionalidad. Irracionalidad que ha sido acertadamente señalada por Benedicto XVI.
Otra frase de antología es “Todo esto explica la alianza entre el sionismo, los neocon americanos y el nacional-catolicismo ultramontano, que tuvo como punto culminante la participación española en la invasión de Iraq”. No se sabe cuál será el todo, pues no ha mostrado nada. En todo caso, la citada alianza solo existe en el delirio persecutorio del que eso escribe. La extrema derecha española está abierta y públicamente contra los sionistas (incluso muestra su admiración por Irán) y la derecha católica se opuso al apoyo de España a la intervención militar de EE.UU. en Irak. Curas, monjas y falangistas se manifestaron junto con pacifistas, comunistas e islamistas. Nunca se había visto antes. El propio Vaticano, con Juan Pablo II a la cabeza, se opuso a la guerra.

No podía faltar la mención al “periodo de mayor esplendor cultural de nuestra historia”, que corresponde al de la España musulmana. Hay muchas cuestiones preambulares, por ejemplo si la ya existía España entonces, el converso Yusuf Galán, interventor de Herri Batasuna, tendrá quizás ideas diferentes. En todo caso, ni la arquitectura, ni la literatura, ni la música, ni la pintura, ni la escultura ni el teatro de aquella época están a la altura de la España del s. XVI al XVII. Y no hay razón alguna para suponer que, si el Islam no hubiera sido expulsado de España, nuestra situación cultural –y económica- no sería muy diferente de la de Marruecos.
Sigue una diatriba contra autores egregios que admiramos: Bueno, Fanjul… contra algunos blogs, como este. Y acaba con una falsedad muy repetida últimamente:
Al vincular la conversión a aspectos meramente ideológicos, se persigue eludir el tema de fondo: si el Islam es la religión con mayor proyección internacional en el siglo XXI habrá que analizarlo en relación a sus valores intrínsecos, y no en relación al ‘separatismo vasco’.
Prado achica espacios, reduciendo la complicidad entre Islam e izquierda al separatismo vasco, pero el asunto principal es la pretensión según la cual la religión mahometana es la que más crece. Se trata de uno de esos “mitos urbanos” que caen por su propio peso en cuanto se da un vistazo a las estadísticas. Para empezar, hay que advertir que ese crecimiento no demuestra nada; el crecimiento fulminante del socialismo nacionalista alemán no puede disimular el carácter criminal de la doctrina. En todo caso, no es cierto que el Islam sea la religión que mas crece, o como leemos “de mayor proyección internacional”. Eso solo sucede en el continente europeo, y por la inmigración, no por la conversión. Son mas los europeos que se hacen budistas que los que siguen a Mahoma. Más aún, si se produce en Europa –como esperamos- el fenómeno que ha sucedido en los EE. UU., serán mas aún los cristianos que vuelvan a ir el domingo a las iglesias.
Por eso, la afirmación de que un “fenómeno espiritual profundo” se proyecta sobre el mundo es tan jactanciosa como la del fantasma que recorría a Europa a mediados del s. XIX. Esperemos que esta similitud adicional entre islamistas y comunistas no caiga en saco roto y se tomen las medidas políticas adecuadas antes de que sea tarde.
Cuando se hace el cómputo de los seguidores del Islam, se cuentan todas sus diversas tendencias: sunnitas, chiitas, ismaelitas, malakitas, etc… y se compara con la Iglesia Católica para deducir a continuación que el Islam es la primera religión en número de fieles. Sin embargo el Catolicismo es sólo una, la mayor, de las diferentes iglesias que componen lo que llamamos Cristiandad, si computáramos conjuntamente a Católicos, Protestantes y Ortodoxos el resultado sería otro.
Y aunque el Cristianismo parece retroceder en Europa, más por efecto de la secularización que por cualquier otra causa, seguramente no podamos decir lo mismo de América, Asia y África.
Os habéis columpiado un poquillo: Falange Auténtica, a pesar de las apariencias (‘Falange’, bandera rojinegra, etc.) de extrema derecha no tiene nada. Al contrario, si me apuras: «La falange democrática y social.No nos juzgues sin conocernos» afirman.Se han llegado a hacer bastante conocidos Dragó mediante. Es un caso muy curioso. Pretenden quedarse con aquello del pensamiento de J.A. Primo de Rivera que sea aprovechable en la actualidad dentro del marco democrático. Siempre les toman por extrema derecha pero para los ultras, que no los pueden ni ver, son una especie de herejía.
Las falanges de extrema derecha, las de toda la vida y además de línea años 40, no años 60 siquiera, son «La Falange» (con este nombre exacto) y «Falange Española de las JONS», si recuerdo bien.