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Excelencia, que se l’a caído el bló.

Yo que iba a echar unas risas con las excogitaciones de Moratinos…

Nada que hacer.

PS: Me dicen que ha puesto video en YouTube. La cosa promete.

Arabia Saudita: Cuota para peregrinos a la Meca (Cuanto más conozco al Islam más me gusta mi perro)

Me acabo de enterar que la entrega de visados a los peregrinos por el guardián de los Santos Lugares está sujeto a una cuota de 100 visas por millón de habitantes. Sin embargo, algunos países están exentos de cuota, como Francia. Me imagino que se debe a que Francia es aún tierra de predicación, por lo que hay que dar facilidades a los conversos. Tiempo habrá de hacerles saber que entre los hermanos hay clases y que primero somos los árabes, y despúes el resto.

Pues eso, cuanto más conozco al Islam más me gusta mi perro

30 à 35000 pèlerins français à La Mecque

(Pincha para ampliar)


Cristianos flagelantes

Estas Navidades pude ver en el Metro de Madrid varios carteles de este tenor:

Otro afirmaba -es decír, ponía en cuestión- que ningún cristiano es racista, o pega a la parienta, o defrauda a haciendasomostodos. Los publica un revista cristiana progre.

Me ha parecido repugnante. Los católicos tradicionales, cuando se querían mortificar, se ponían un cilicio discretamente. Estos hipócritas -doblemente hipócritas, porque además denuncian la hipocresía de los otros- tienen la piel demasiado fina para eso, así que prefieren tirar el dinero pagando un anuncio (en Navidad, cuando la publicidad es más cara) que denuncia a los otros.

“Te doy gracias señor, porque no soy como ese cristiano…”

El lado canalla de Gabriel Albiac

El filósofo y columnista Albiac ha dejado más de una muestra de no estar a la altura de la máxima espinosiana que propone abstenerse de reír o llorar al analizar la condición humana y limitarse a comprender, o al menos a intentarlo.

Albiac ha dejado atrás una época progre de filósofo postmoderno. Actualmente colabora con el agnóstico FJLS en “la cadena de los obispos”. Cosas de la vida. Tengo en mis manos una recopilación de artículos publicados originalmente en El Mundo, creo. Se titula Otros Mundos y está editada en Páginas de Espuma.

Hay varios artículos agrupados bajo el título Monoteísmos. En ellos Albiac se dedica a denunciar al monoteísmo como la más criminal de las ideologías. Su actitud projudía, sin embargo, le juega más de una mala pasada: su denuncia del monoteísmo acaba siendo un ataque al Islam y, sobre todo al Cristianismo, a la vez que una defensa del judaísmo. Semejante actitud le lleva a algunos errores de bulto y a un sectarismo peor que el que denuncia. No es de extrañar, el monoteísmo más mortífero ha sido el ateísmo. El comunismo y el nazismo tienen más de cien millones de muertes en el debe, en menos de un siglo.

De los artículos reseñados, el primero es un “Elogio del marranismo” que carga contra la expulsión de los judíos y la Inquisición: España “apuesta desde el primer momento por la homogeneización, frente a la coexistencia medieval de las tres religiones”. No sé hasta qué punto se puede decir que “desde el primer momento” España apostó por ello; España fue el último país Europeo en expulsar a los judíos, y a los moriscos se les tardó en expulsar más de un siglo. En todo caso, lo relevante es si esa política fue prudente políticamente o no; sus levantamientos continuados y la amenaza corsaria lo hacían imprescindible. Visto que la coexistencia con los musulmanes implica aceptar su dominio, creo que fue acertada. De la expulsión de los judíos no estoy tan seguro, pero había razones también muy poderosas.

Da por buena la cifra de “50.000 quemados y reconciliados” de Caro Baroja. Cifra que está uno cansado de rebatir (y no digo nada de sumar quemados con reconciliados, como si fuera lo mismo). Toma Albiac la pregunta retórica de Caro Baroja sobre el significado de nacer entre la parte triunfante; “cómo vivir soportablemente la condición de cristiano viejo”, y hace referencia a Calderón, Quevedo, Góngora… No lo entiendo; no me consta que estos autores se flagelaran por la expulsión de los judíos, ni por la muy popular Inquisición. Es obvio que está proyectando sobre otros sus propios fantasmas, indebidamente.

Para rematar la jugada responde a la pregunta con una manipulación que el procedimiento inquisitorial, mas garantista de lo que Albiac se podría imaginar, no aceptaría:

Hay una respuesta escalofriante. La identificación con el verdugo. Menéndez Pelayo:«La llamada tolerancia es virtud fácil, enfermedad del escepticismo, debilidad o eunuquismo del entendimiento», de la que solo el recio fuego del inquisidor libera.

Creo que yuxtaponer esa coletilla a las palabras de la cita es una manipulación inaceptable. Hacerse una pregunta retórica improcedente y responderla manipulando palabras de otro es una canallada o, como diría un cristiano viejo, una judiada. En cuanto a la sustancia del razonamiento, hay que advertir, primero, que la Inquisición fue una exigencia del pueblo que los reyes tardaron en aceptar, y segundo, que, en efecto, la tolerancia nunca ha sido virtud, sino muy recientemente, como bien explica otro filosofo admirado de Albiac, Gustavo Bueno. Albiac sabe, demasiado bien, que no era una virtud practicada entre los acusadores y correligionarios de Uriel da Costa.

El segundo artículo se titula Incitación al genocidio, y se refiere, por supuesto, a la negativa del Papa Juan Pablo II a dar el visto bueno al preservativo:

“Si el nombre de eso no es genocidio, es que los diccionarios no sirven para gran cosa”

Creo que semejante razonamiento tampoco es un problema de lógica, sino de sectarismo.. El tercer artículo, Regulación del placer, se refiere a las mutilaciones sexuales de prescripción religiosa. Dice que respeta todas las perversiones sexuales practicadas en privado por adultos que consisten en ello. No me parece evidente que sean todas ellas respetables; personalmente, solo llego a proponer que no sean penalizadas por la ley, siempre y cuando no haya muerte sni lesiones. Más me sorprende lo que sigue, cuando se escribe “esta [perversión] de católicos y musulmanes”, refiriéndose a la mutilación genital femenina.

No me consta que sea practicada entre católicos, que condenan toda mutilación del cuerpo. Si quería atacar a los monoteísmos podría haber citado la circuncisión, una mutilación simbólica. Pero Albiac se cuida muy mucho de no atacar al primero de los monoteísmos. Sigue:

Lo grave empieza cuando tales prácticas amputatorias salen de fuera de iglesias y mezquitas, que son su cruel teatro propio, para erigirse en norma universal de disciplina humanan.

Insiste. Sigue una disquisición sobre “la construcción del sujeto histórico femenino” (no son palabras textuales), Lacan, Freud… paparruchas posmodernas de las que -espero e imagino- estará bastante avergonzado actualmente.

El siguiente artículo se titula “Sabiduría lucreciana” y trata de la domesticación secular de los monoteísmos (judaísmo y cristianismo) excepto uno (el Islam). Tiene esto:

No hay moral monoteísta que no aspire a trocarse en ley sin mas. Civil, penal, política. Un monoteísmo unívoco solo admite una ciencia, la teología.

Lo de monoteísmo “unívoco” es una patochada superlativa que esconde la falta de argumentos. Si el filósofo hubiera estudiado la escolástica -que es a la filosofía lo que el solfeo a la música (G. Bueno)- sabría de la distinción entre ius naturalis y ius gentium, que echa por tierra su condena pretenciosa e ignorante.

Qué pena da ver malgastada una inteligencia por el cerrilismo laico.