Fachas, rojos, moros y maris. Algunas citas sorprendentes sobre el racismo y la homofobia de izquierdas
Verdades y testimonios como puos. Eso es lo que leo en este artículo del Catoblepas que hace un repaso a los protagonistas de la “famosa foto de Sevilla 1927″, la que dio pie a hablar de una “Generación del 27″ en literatura.

Empecemos con argunas afirmaciones del autor del artículo, para hacer boca:
Los verdaderos rojos estaban en contra de la República, e incluso de la izquierda democrática{3}.
En 1936, en cambio, los valores de la izquierda eran echar de España{4} al moro invasor{5} y los valores de la derecha aliarse con los moros que «vienen a luchar por su Dios contra los sindiós».
Alberti fue fascista primero, estalinista luego, e ingrato y traicionero en general. (…) Y no sólo puso a Stalin por encima de la poesía, sino también su propia persona, su honradez y su amistad, e incluso su izquierdismo, ya que no protestas cuando Stalin se alia con Hitler. (…) Koltsov falsifica la figura de un héroe. Inventa un nuevo Cid, liberador de todas las Españs: Rafael Alberti. Stalin llamó a Koltsov a Moscú. La cheka lo liquidó de un tiro en la nuca. Nunca denunció Alberti el asesinato de su admirador. A esto por lo menos se le llama desagradecimiento.»{9}.
… lo que los movía hacia uno u otro extremo [a los intelectuales de su tiempo] eran fundamentalmente motivos estéticos, de elección entre camisa o mono{10}, o de -ismo, o de amores. Frivolidades, en suma. Una prueba determinante es que en uno y otro bando despreciaran las mismas cosas. Por ejemplo, a los gordos con sortijas y acompañantes ostentosas{11}.
Vamos ahora con algunas citas de aquellos señoritos del 27. Primero sobre la homosexualidad:
Pero hay algo peor que ser llamado franquista. A otro no le llama «marica», pero se lo insinúa. ¡Intolerable!»
Palabras de Jorge Guillén casi no se entienden hoy en día. Hasta que uno se da cuenta de que aquellos republicanos consideraban la insinuación de homosexualidad un insulto mucho peor que el de “franquista”, pero mucho peor. Y también asusaban de “maricón” al enemigo:
«Vete, mariconazo: se te ha visto
bajo los pantalones el roquete
y bajo la mirada el ano hambriento»
Miguel Hernández, «Mandado que mando a Don Gil de las Calzas de CEDA, a ese que lleva robles a las espaldas del Gil y a las del corazón caca» (Miguel Hernández, Obras completas, I, pág. 630).
Esto sobre los moros:
«Medio cielo de España, media aurora
(la otra mitad gime en poder de moros)
puede alumbrarte el sol en esta hora»
(Rafael Alberti, «Al general Kleber», en De un momento a otro, ed. de Luis García Montero, Aguilar, Madrid 1988, pág. 677).
En Miguel Hernández, Pastor de la muerte. Drama en cuatro actos, en Obras completas, II, p. 1849, se instruye contra los moros de presa (pp. 1890-1891).:
«Pisa tu cigarro,
que es la orientación
del ojo y la bala
del moro traidor»«Ya muerto, arrojó su mecha
de fumador a la cara
sin rostro de aquella piara
de asesinos africanos,
que han encendido sus manos
dentro de su sangre clara»
En este romance anónimo de la CNT se refleja el sentimiento popular de una forma que supera a la de cualquier poeta, incluido el cabrero:
««Cosas veredes, ¡oh, Cid!,
que farán fablar las piedras».
Las cosas que estamos viendo,
mejor es que no las veas.Vemos a los mercaderes
de la Santa Madre Iglesia,
buscar febriles ayuda
de Mahoma y sus profetas.La Media Luna y la Cruz
como buenas compañeras,
cogiditas de bracete
van por Castilla la Vieja,cruzando calles y plazas,
de pueblos, villas y aldeas.
Donde antaño los chavales
jugaban a las pedreas“moros eran los de un bando,
los otros cristianos eran“
la Cruz y la Media Luna
con gran cariño se besan.«Cosas veredes, ¡oh, Cid!,
que farán fablar las piedras».
Las cosas que estamos viendo,
mejor es que no las veas.Vemos a los alemanes,
celosos de la pureza
de su raza, perseguir,
como persiguen las fieras,a judíos y católicos,
que son de su misma tierra.
“¡Libros de Einstein y Remarque
que fuisteis pasto de hogueras!y, en cambio, con los nipones,
raza amarilla, se mezclan.
Buda se acerca a Jesús,
el RabÃí de Galilea,Lutero busca a Mahoma,
predicador de la Meca,
y todos los cuatro juntos,
borrando sus diferencias,seguidos de la morralla
cruel de la España negra,
bajo palio de metralla,
siéntanse a la misma mesa.«Tomad y comed el cuerpo
del mundo que libre alienta»».
Antonio Agraz/ Serge Salén (eds.), Romancero libertario, Ruedo Ibérico, Alendon 1971, págs. 49-50.
Parece que a los rojos clásicos no les hacía demasiada gracia la “alianza de civilizaciones”. Pues eso, para que después acusen de racismo y homofobia a la derecha.







