Historia de Bélgica. “A Throne in Brussels”, de Paul Belien. Leopoldo III. La Segunda Guerra Mundial

A Throne in Brussels”, de Paul Belien

El Capítulo 5 del libro, “Un rey coronado con espinas (1934-1950)” está dedicado Leopoldo III.

El nuevo reinado coincide con el cambio de líder en el Partido Socialista. Hendrik De Man (enlace a la wiky, en inglés) un socialista que permanecería con el rey durante la ocupación alemana y que colaboró con el nazismo. Antes, fue profesor de psicología social en la Universidad de Frankfurt. Me pregunto si tuvo alguna conexión con la Escuela de Frankfurt. Tomaría como ayudante a Paul-Henry Spaak, que se fue al exilio –bastante a su pesar, hubiera preferido colaborar- y que acabó siendo uno de los “padres fundadores” de Europa.

p. 192: “En 1936, De Man y Spaak declararon que el “socialismo nacional” era el concepto central del BWP [Partido Socialista]. Este socialismo nacional, dijo De Man, es “un socialismo que reconoce la importancia primordial del hecho nacional”.

No es lo que se entiende por nazismo, sino socialismo dentro del marco de la nación.

p. 192: “[De Man] llegó a afirmar que el sistema de protección social Belga podía –y debería- al final ser reemplazado por una sistema pan-Europeo, incluso global”

En dos años como ministro de hacienda, mayo de 1936 a 1938, De Man dejó un déficit de 2 mil millones de francos.

Bélgica se ve envuelta en la SGM. Fue ocupada por Alemania, sin demasiada resistencia. La postura de los partidos belgas y de la casa real en relación con Alemania y la ocupación cambia en las distintas fases de la guerra.

Spaak, ministro de Hacienda, instó a los checos a detener las provocaciones a Alemania, en la mejor tradición del apaciguamiento. Los nacionalistas flamencos estaban divididos. Staf De Clerq, el jefe, medió entre los dos bandos imponiendo la neutralidad.

En Febrero del 30 Perlot, del partido Católico, es nombrado Primer Ministro. Sigue las consignas de estricta neutralidad del Rey, y pone en práctica la censura de la prensa evitando toda crítica a la Alemania nazi.

p. 199: “Tras la invasión de Noruega y Dinamarca por Hitler en abril de 1940, Londres y Paris pidieron permiso a Bélgica para estacionar tropas en su territorio. Leopoldo respondí enviando refuerzos a… la frontera con Francia”.

Igualmente en abril se elabora una lista de subversivos compuesta por flamencos y judíos fugitivos, aunque se había intenta pararlos y se les denegaron visados. El 109 de mayo, cuando las tropas alemanas invaden Bélgica. El ejército no presenta batalla; la policía arresta a los “subversivos”. En Amberes fueron 300, la mayoría judíos, con algunos nacionalistas flamencos. Fueron metidos hacinados en trenes y enviados a Francia. Algún tren tardaría siete días en llegar de Bruselas a Orleáns (sur de Paris). Los nacionalistas flamencos deciden no colaborar.

Una parte del gobierno belga huyó a Francia, otra se quedó con el rey. Spaak estuvo a punto de quedarse, pero al final huyó. Volvería después para ser uno de los “padres fundadores” de Europa. El Rey y el Cardenal Primado instaron a la no resistencia, incluso a la colaboración.

Leopoldo III

Bélgica fue administrada por el ejército alemán, a diferencia de Holanda, administrada por la SS. Tras la capitulación de Francia, la mayor parte de los políticos belgas quisieron continuar su carrera en Bélgica, bajo el nuevo mando. Al final un puñado de ellos fue a Londres, formando el gobierno en el exilio.

En mayo del 40, De Clerq decide colaborar con los alemanes, tras lo que consiguen algunas concesiones. Sin embargo, las SS tenían planes para convertir a Bélgica en dos provincias alemanas, una flamenca y una valona. Establecen para ello los correspondientes partidos nazis. En Valonia sobre la base del partido fascista de Leon Degüelle; en Flandes crean un partido nuevo.

p. 217: “Flandes fue el único sitio de la Europa ocupada donde los nazis no encontraron ningún partido fiable”.

p. 220: “Cuando los alemanes invadieron Bélgica, había unos 64.000 judíos. Más de 30.500 fueron deportados a los campos de exterminio. De ellos, solo 1821 sobrevivieron. En total, fueron asesinados el 45% de los judíos residentes en Bélgica, una figura inferior al 80% de los que murieron bajo la Administración civil (por las SS) de Holanda”

De Clerq muere en 1942, su sucesor deja de colaborar con los ocupantes.

En enero de 1943 los alemanes son derrotados en Stalingrado. En enero de 1944 el rey empieza a tener en cuenta la posibilidad de que Alemania perdiera la guerra. En verano del 44 la Societé general empieza a financiar a la “resistencia”comunista. En junio la familia real es tomada como rehén y trasladada a Alemania, después a Salzburgo. En septiembre entran los aliados en Bruselas, el gobierno en el exilio de Pierrot a la cabeza.

En febrero del 45 se forma un nuevo gobierno con los tres partidos más los comunistas.

p. 225: “Salvo Spaak, el políticos de las siete vidas, los nuevos ministros permanecieron el Bélgica durante la guerra

Los comunistas “resistentes” de última hora desencadenaron una batalla de purga de los colaboracionistas. Se encarceló a unos 70.000. Los colaboradores “belgicistas” apenas fueron perseguidos, pero los flamencos no fueron tan afortunados. En total, fueron investigados 400,000 belgas. Un cuarto de ellos fueron formalmente castigados, otros lo fueron “informalmente”.

p.229: “De los castigados oficialmente por la autoridades, 57.254 tuvieron una sentencia judicial, mientras que otros 43,093 fueron víctimas de las llamadas “purgas civiles. Una decisión gubernamental que les quitaba sus derecho políticos y civiles”

p. 230: “Hubo una forma de asistencia al enemigo que no fue castigada: la colaboración económica”

p. 231: “Las purgas eliminaron a todos los nacionalistas flamencos de la administración”

Esta represión de los colaboracionistas en un país en que colabora hasta el rey me parece increíble.

El capítulo acaba con el culebrón de la vuelta del rey, a quien se obligó a abdicar en Balduino.

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