Los Demócratas, por el control de los medios de comunicación. Comparan la libertad de expresión con la pornografía

La llamada «Talk Radio», las tertulias, por así decirlo, están en el punto de mira  de la progresía nortemericana. Por alguna razón, al radio escapa a su control. Se trata de un fenómeno parecido al del odio que suscitan los protagnósticos de la COPE (That Didn’t Take Long… Liberal Media Begins Attack On Talk Radio).

Por ello, los Demócratas quieren volver a introducir la “Doctrina de la Imparcialidad”, que trata de forzar a los medios de comunicación a dar «noticias de calidad» y de asegurar la «objetividad», mediante la aplicación de reglas, códigos deontológicos… Es decir, introducir algo parecido lo que presumiblemente votó Luis Herrero en la Comisión Comisión de Cultura y Educación del Parlamento Europeo (Carta abierta a Luis Herrero y a los eurodiputados populares sobre la iniciativa de la Comisión para el control de los blogs).

Esta «doctrina» fue suspendida en 1985 durante la presidencia de Reagan (The Fairness Doctrine: What You May Not Know):

A background article from The Museum of Broadcast Communications says this on page two, regarding the dissolution of the Fairness Doctrine by the FCC in August 1985:

«The doctrine, nevertheless, disturbed many journalists, who considered it a violation of First Amendment rights of free speech/free press which should allow reporters to make their own decisions about balancing stories. Fairness, in this view, should not be forced by the FCC. In order to avoid the requirement to go out and find contrasting viewpoints on every issue raised in a story, some journalists simply avoided any coverage of some controversial issues. This «chilling effect» was just the opposite of what the FCC intended.

Pero ahora los Demócratas quieren reintroducirla. Han nombrado presidente de la Federal Communications Commission (FCC) a un tal Henry Rivera, un radical. Los Demócratas lo habían intentado ya dos veces en 2004 y 2005, aunque el Congreso no lo aceptó.

Como es natural, se trata de hacer callar a las voces desafectas. Para ello vale todo, por ejemplo comparar las discusiones políticas con la pornografía. Lo ha declarado un demócrata: «quienes se oponen a la doctrina de la imparcialidad son los mismo que exigen que se limite la pornografía (A Baste of Tinas To Come…….):

«The very same people who don’t want the Fairness Doctrine want the FCC [Federal Communications Commission] to limit pornography on the air. I am for that… But you can’t say government hands off in one area to a commercial enterprise but you are allowed to intervene in another. That’s not consistent.»

Estoy seguro de que es sincero y de que a él le gustan menos las tertulias de la radio de loas derecha que la pornografía. Pero eso hace el caso aún más preocupante ¿no?

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