Esta entrada (Blogueros con plumas y taparrabo) ha tenido una repercusión imprevista. Uno de los lectores de este blog se ha sentido aludido por la zumba que gasto a cuenta de un pobre mentecato que se pone plumas y pinturas de guerra para ir a un sarao de Internet. Hay que decir que los grandes culpables de este gesto estrafalario son los que le dan importancia a semejante mamarrachada y hacen que el chaval se sienta importante y se crea que las plumas le dan «identidad»
El lector se lo toma como una crítica racista en vez de cómo la crítica de un comportamiento ridículo. Allá cada cual con sus complejos. Insisto en que a mi me parecería igual de ridículo que un chaval de mi pueblo (yo soy de pueblo, como las amapolas) se pusiera la boina y la faja en plan mañico de jota.
No me ha dado tiempo a contestar a todo lo que ha depuesto; además Joana e Iskander también han participado en la discusión.
En todo caso, hay algunas afirmaciones que merecen un repaso:
Se refiere a la conquista de América por los españoles. Lo de los moros es un tópico del que se debería deshacer. Y «sadismo» tampoco lo hubo. Los imperios inca y azteca se vinieron abajo con unas pocas batallas.
unos hipócritas civilizadores ambiciosos, avaros y crueles (los peores pecados de la humanidad).
¿Los peores pecados de la humanidad? La ambición ni siquiera es pecado. La crueldad fue relativa, apenas hubo unas batallas. Y si hubo abusos, como es inevitable, fueron abusos, no política de destrucción.
Otra, los españoles no conquistaron un continente, solo Árido América, mesoamérica y la cordillera de los andes. De nuevo los horros Históricos de una new hispanis.
Cierto, el resto no hizo falta «conquistarlo», fue ocupado y administrado, simplemente. Le concedemos el punto.
Ya sin mencionar que no todos las civilizaciones fueron sometidas más la guerra epidemiológica y espiritual de este tema.
Las «civilizaciones» no sometidas fueron las de las tribus nómadas, de nuevo no hacía falta hacerlo. La «guerra epidemiológica y espiritual» no fue tal. Una guerra es una decisión de agresión, y las epidemias simplemente se propagaron por el contacto. En cuanto a la «guerra» espiritual, sí, se acabó, por ejemplo, con los sacrificios humanos y el infanticidio. ¿Hay planes para volver a ellos?
aunque los españoles lo nieguen muchos tienen sangre mora
No es que me importe lo de la sangre (tenemos una considerable cantidad de «sangre» de judíos, por los conversos), pero es que no es cierto: Moors, Jews and Christians. The genetic legacy of Spanish unique history.
Pero nada, de donde no hay no se `puede sacar como la exagerada cultura Hispana en América que se limita a corrida de toros, lengua y demás cosas mestizadas. Es la verdad, no mas, no se le niega a España su legado pero tampoco se le puede inflar.
¿»Demás cosas mestizadas»? Creo que el zambo siente odio por lo mestizo. Mezcla de español e indio: ¡malo! Mezcla de indio y negro: ¡bueno!
De hecho acepto lo que soy: Indígena Occidental, acaso es difícil para un hispanista entender eso?
Lo que quieras. Rechazas lo hispano (la especie) que sustituyes por lo occidental (el género), si te consuela… ¿Vas a dejar de hablar español? Por cierto, yo no soy hispanista, soy español.
Bueno algo medio inteligente dijo: gracias a los españoles vinieron ESCLAVOS a América enriqueciendo mas su cultura
Vaya, se rechaza la aportación española pero se pone por las nubes la de los negros. ¿El vudú? ¿La santería? Esto ya da risa.
Entender la Historia de América y la sociedad Latinoamericana es difícil pero solo ver el lado hispanista y el negativo de algunas civilizaciones indígenas resulta muy malo.
¿América Latina? ¿Sabrá el «indígena occidentalizado» que eso es un invento de franchotes y masones para ocultar el legado hispano? (La denominación «América Latina» nació en las logias masónicas del Río de la Plata). Lo que era aprovechable de las civilizaciones indígenas se aprovechó de eso. No ¿acababa de decir que salvo la lengua y los toros no hay aportación española? Me gustaría tener esa lista de aportaciones indígenas. ¿Técnicas de navegación? ¿Metalúrgicas? Los productos agrícolas se aprovecharon, por supuesto, inclusos se trajeron a Europa, donde nos alegramos de tener patatas, tomates, tabaco, chocolate…
para los Indígenas Americanos tiene un significado negativo estas fechas pero también significa la occidentalizacion de América y la llegada de nuestros hermanos africanos, por lo tanto, no se puede borrar así de fácil, es mejor centrarse en la multiculturalismo (no compararla con la progresia Europea) y no alabar a algunos llamándolo «día de la hispanidad».
Pues eso, si es negativo, como proponía Joana, se quita la fiesta. Pero no, se propone celebrar la «llegada de nuestros hermanos africanos», que llegaron mucho más tarde del 12 de octubre vendidos por los jefes de su tribu como esclavos y que culturalmente aportaron bastante poco. Pero esos sí son «hermanos». Puro racismo. Las disculpas de mal pagador que presenta producen vergüenza ajena.
La Hipocresía viene de algunas elites criollas y resentidos en la península (no son todos) que tratan de utilizar esta fecha como bandera de hispanidad.
¿Bandera de qué? ¿La hispanidad es un movimiento político? Venga ya. En todo caso, las élites independentistas criollas NO crearon la ideología hispanista, eran masonas, anglófilas unas y francófilas otras… Y SOBRE TODO ANTIESPAÑOLAS (de Azaña y la tradición jacobina)
El antiespañolismo en América tuvo rasgos paroxísticos, como en Campo Elías, lugarteniente de Bolívar y nacido en España que rugía: «La raza maldita de los españoles debe desaparecer; después de matarlos a todos, me degollaría yo mismo, para no dejar vestigio de esa raza en Venezuela». Algo parecido expresan, en definitiva, Sarmiento o Alberdi cuando lamentan que Argentina no hubiera sido colonizada por los daneses o los belgas, con lo cual los mismos Alberdi o Sarmiento -Argentina-, no habrían llegado a existir. Para Olmedo, el Homero americano, los españoles -es decir, los progenitores del Olmedo- eran «estúpidos, viciosos, feroces, y por fin supersticiosos».
Francisco Bilbao concluía en El Evangelio americano -libro de texto escolar llegó a ser-, que el progreso de América del sur «consiste en desespañolizarse». Nada más razonable, pues según Bolívar, el imperio español constituía «la tiranía más cruel jamás infligida a la humanidad», había convertido «la región más hermosa del mundo en un vasto y odioso imperio de crueldad y saqueo». Etc. (Aunque el mismo Bolívar, en un momento de debilidad, asumiría que, con la guerra de independencia, la época española, los «tres siglos de cultura, de saber y de industria han desaparecido»). Por lo demás, los republicanos españoles no iban a la zaga a los americanos. Para Pi y Margall, «nuestras pretendidas glorias no fueron sino una interminable serie de hechos que nos deshonran», y Castelar, con mayor lirismo, declamaba: «No hay nada más espantoso, más abominable, que aquel gran imperio español que era un sudario que se extendía sobre el planeta». Un analítico economista latinoamericano, J. Cecilio del Valle profetizó alegremente la defunción del idioma español: «Cada Estado americano tendrá su dialecto: se multiplicarán los idiomas y cada idioma será un nuevo método de análisis».
Caso de desespañolización fue la adopción del término «Latinoamérica», en sustitución del de Hispanoamérica, con el argumento de que los nuevos países no sólo tenían influencia española, pues se declaraban hijos espirituales de Francia, es decir, de la revolución francesa. Claro que entonces «Anglolatinoamérica», hubiera quedado mejor, ya que la influencia useña, quizá no muy espiritual pero sí muy práctica, supera de lejos a la francesa. Y acaso la española sea algo más que una influencia.
Menuda indigestión de patrañas tiene el zambo. Lo más lamanetable, continuación del último parrafo de Moa:
La política desespañolizante parece haber encontrado a veces obstáculos inesperados, como en Méjico, cuyos líderes, observaba Tocqueville, «tomaron por modelo y copiaron casi enteramente la constitución federal angloamericana. Pero al trasladar a su patria la letra de la ley, no pudieron transportar al mismo tiempo el espíritu que la vivifica». Resultado: el país «se ve constantemente arrastrado de la anarquía al despotismo militar y del despotismo militar a la anarquía». Hay, en efecto, una enorme distancia entre la tradición anglosajona de apoyarse sólidamente en su propia experiencia y estudiar con cuidado los cambios a introducir, y el obtuso espíritu imitativo y autodenigratorio tan extendido en América Latina y en España. Posiblemente tenga que ver con ese espíritu la impresión que deja la historia contemporánea latinoamericana -y, en buena medida, la española-, de un exceso de retórica, un exceso de violencia, un exceso de incompetencia y un exceso de corrupción (6).
Cuando Hispanoamerica dejó de ser Hispanoamérica y España, España, a principios del XIX y por culpa de la importación de ideologías radicales, empezaron a dar tumbos como boxeadores noqueados. Con altos y bajos, en esas seguimos.
Ya salió otro mono de la selva. En fin, son perdedores y siempre lo serán…..