Aranda, El Motín de Esquilache y otros asuntos del reinado de Carlos III

Leí sobre el suceso en los libros de historia, pero este artículo de José Ramón San Miguel Hevia en el Catoblepas proporciona una información muy valiosa. Se trató de una escaramuza entre distintas facciones de la nobleza que el Conde de Aranda desactivó inteligentemente. No solo inteligentemente, sino cínicamente también: aprovechó para dar puerta a los jesuitas.

Os dejo algunos estractos del artículo. El motín:

Contra lo que esperaba el Rey y contra toda lógica, el Lunes Santo la situación se agravó El pueblo, se enteró de que Esquilache estaba despachando con el Rey , y emprendió una marcha hacia el Palacio para presentar en tono imperativo sus peticiones Todas tenían un factor común: destierro del Marqués y prohibición de que en el gobierno hubiese ministros extranjeros, extinción de la Guardia Valona y retirada de las tropas a sus cuarteles, conservación del traje español, y -contra la medida más impopular del gobierno del Marqués- bajada del precio de los comestibles. Grimaldi añadía en su billete que estas reclamaciones no le parecían fruto de la chusma exaltada de la víspera, pues denunciaban una inteligencia tan calculadora como maligna.

El Conde de Aranda sabía, gracias a su correspondencia con su paisano Roda, secretario de Gracia y Justicia, quiénes eran los conspiradores que habían canalizado desde la sombra el motín para su provecho. El grupo estaba dirigido por el mismo Marqués de Ensenada y contaba con el apoyo de un confuso nacionalismo popular por su enemiga hacia los gobernantes extranjeros y con el favor de sectores religiosos, particularmente potentes y contrarios a la política regalista de los reformadores. Las peticiones probablemente estaban redactadas personalmente por Ensenada.

Al día siguiente, cuando parecía que las concesiones reales habían pacificado por segunda vez a los insurgentes -seguía el billete de Grimaldi- los madrileños se enteraron de que Carlos III había huído a Aranjuez, protegido por la Guardia Valona y todavía en compañía de Esquilache. Sospechando que se les quería escamotear la victoria, una multitud de por lo menos 30.000 hombres se hizo dueña de la ciudad, saqueando almacenes y cuarteles y abriendo las cárceles. El aterrorizado Rey, ante la creciente ola de protestas, tuvo que prescindir muy de mala gana pero esta vez definitivamente de su ministro preferido, y así lo comunicó al pueblo en un escrito que un emisario se encargó de llevar con toda urgencia hasta Madrid.

La respuesta de Aranda:

La primera medida de Aranda -como Presidente y sobre todo como soldado y capitán general- fue dar orden de que la Guardia Valona volviese a sus cuarteles de Madrid sin demora, devolviendo así al ejército el honor que los sediciosos le habían querido quitar, porque según sus palabras ninguna tropa es extranjera cuando se bautiza y adquiere carta de naturaleza con su sangre. La revocación de las demás medidas podía esperar, pero una de ellas, la rebaja de los precios de los comestibles se compensó por la abundante cosecha del año 1766, que por lo menos evitó la carestía. En cuanto al traje de los embozados, motivo inmediato del motín, fue desapareciendo poco a poco pues el Conde, en otro alarde de psicología, había ordenado que fuese uniforme de los verdugos. Cuando Carlos III en Diciembre decidió volver a Madrid, quedó perplejo pues entre la multitud que le aclamaba no había nadie que no llevara capa corta y un sombrero de tres picos.

La expulsión de los jesuitas:

Una vez que consiguió la total pacificación del reino, Aranda decidió que fuese el Consejo de Castilla el continuador de la política reformista a pesar de su aparente lentitud de acción. Su primera medida fue determinar por una pesquisa secreta la participación de los jesuitas, la compañía regular más poderosa y enemiga de la política regalista. Su paisano Roda, todavía Secretario de Justicia, le recomendó que dirigiese el proceso Campomanes, en vista de su decisiva intervención en el juicio contra los amotinados, y sobre todo de su brillante trayectoria académica y jurídica, que le había convertido en aquel momento el defensor más eminente de las prerrogativas del soberano.

Otra vez los dos fiscales se encargaron de informar el proceso para determinar quiénes habían organizado el motín, tomando como instrumento a la “gente baja y soez”. La investigación sólo pudo probar la vinculación personal de miembros relevantes de la Compañía con los dirigentes de los sublevados y particularmente con el mismo Ensenada, pero el Consejo Extraordinario se desvió hacia un juicio político contra los jesuitas, que se oponían al regalismo y a cualquier reforma eclesiástica, que monopolizaban un sistema educativo fuertemente reaccionario y que acumulaban un dominio y una riqueza cada vez mayores.

Otras cosas. Llamo la atención sobre el hecho de que en aquella época sabían gestionar la inmigración, no como ahora:

Así que la actividad del Conde no se limitaba a Madrid y se extendió pronto a las provincias. En 1768 creó la Compañía del Canal de Aragón, poniendo en marcha uno de sus proyectos más ambiciosos, que aspiraba a comunicar el Mediterráneo y el Atlántico, y pocos años después puso al frente de la obra a su familiar Ramón Pignatelli. Al mismo tiempo con la ayuda de Olavide emprendió en Andalucía la colonización en Sierra Morena. Seis mil colonos católicos de la empobrecida Alemania, bien financiados por el Estado, fueron los protagonistas de esta aventura, que afectaba a territorios despoblados, amenazados por el bandolerismo, en Córdoba, Sevilla y Jaén.

Y esto, para acabar:

En Septiembre de 1783, Aranda anunciaba a Madrid desde Versalles los términos de un inminente tratado de paz entre Francia, Inglaterra, Estados Unidos y España. Después de una dura discusión con el Duque de Manchester, y aprovechando la situación de aislamiento internacional de Inglaterra y su necesidad de conservar a toda costa la peña de Gibraltar, el Conde había coronado su actividad diplomática con un éxito político, que volvía a situar a España en línea con las primeras potencias de Europa. Según los artículos 4º y 5º del Tratado de Versalles, S. M. Británica cedía en toda propiedad a S. M Católica la isla de Menorca, así como la Florida oriental y occidental, más parte de las costas de Nicaragua, Honduras y Campeche.

Hacia diez años que Carlos III había apartado por tercera vez de la corte real a un personaje tan imprescindible como amenazador, enviándole de embajador a París en un cargo de máxima responsabilidad. Así había devuelto el poder a los Secretarios de Estado, primero a Grimaldi y después a Moñino, convertido en Conde de Floridablanca después de su triunfo diplomático en Roma. Fue precisamente Floridablanca, a pesar de ser entonces enemigo político de Aranda y primer representante del partido de los golillas, quien calificó el Tratado que se estaba gestando, como el más ventajoso para España en los últimos doscientos años. Pero el Rey sólo se atrevió en esta ocasión a aceptar el ofrecimiento de Inglaterra con la extraña cláusula de que su embajador, cara a la opinión pública, asumiese personalmente la decisión de renunciar al dominio del Peñón.

Aranda, en una contestación confidencial, tan respetuosa como severa, comunicaba la aceptación de la condición real y anunciaba la firma del texto final. Pero advertía a Carlos III que aunque efectivamente el Reino conseguía un amplio dominio colonial en América del Norte, por otra parte su situación era más delicada que nunca, pues ahora que los trece estados de la Unión habían obtenido su independencia, era inevitable que más tarde o más temprano los virreinatos de las Indias quisiesen seguir su ejemplo. Para evitar estos movimientos secesionistas proponía como solución segura y definitiva -y Su Majestad no debía despreciar otra vez el espíritu de los españoles- la formación de una federación de estados iguales, presididos por infantes de la familia real.

Tengo que leer más sobre el tratado ese. El último en el que España participa como imperio poderoso. Aranda propone una transición del imperio a una fase postimperial que veía inevitable.

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