Antigüedad, Cristianismo y Tecnología, o la Teología como clave de la Tecnología

[REPOSICIÓN]

En varias ocasiones ha tratado Fjordman de la ambigua posición de las iglesias frente a la agresión islámica que sufrimos. En este caso, define, frente a la derecha neopagana, el papel esencial jugado por el cristianismo en el desarollo tecnológico de Occidente. El asunto clave es por qué los griegos no desarrollaron tecnología, a pesar de sus grandes logros científicos.

Empieza Fjordman rebatiendo al blog Conservative Swede, que afirma que las revoluciones científica e industrial son productos de la lógica griega y la ingeniería romana y nada tienen que ver con el cristianismo. Fjordman afirma que Occidente debe más a la Edad Media que a la Antigüedad. Estoy de acuerdo, el avance tecnológico y demográfico de la EM fue espectacular:

– Aumento de la población: de 20 en el s. X a 54 millones en el s. XIV. Consecuecia de la mayor producción agrícola.

– Aumento de la productividad en la agricultura cerealística: La proporción pasó de 2.5/1 a 4/1. Un incremento solo comparable al de la revolución del XVIII.

– Aumento de la esperanza de vida: De 25 años en el imperio romano a 35 en el s. XIII en Inglaterra.

Más aún, hay que advertir que sin la Iglesia no hubiera sido posible la transferencia de los saberes clásicos a la Europa medieval, en particular a la del norte. Por eso me hace gracia que su referencia a un tal “Pagan Westerner” que dice la Iglesia católica fue “una institución bárbara y corrupta”. Bárbaro significaba originalmente quien no hablaba griego, después latín. Parece mentira que los nietos de los bárbaros acusen ahora de bárbara a una institución que tiene el latín como lengua oficial. Por cierto, pagano significaba originariamente persona del campo, es decir rústica. Hace gracia también que ahora los “paganos” se consideren los herederos de una civilización urbana. Qué atrevida es la ignorancia.

Fjordman da en el clavo cuando se pregunta que cómo es que los nórdicos y germanos se consideren ahora herederos del imperio romano cuando este nunca se estableció allí y hubo una discontinuidad de mil años mil, entre la muerte oficial (por las manos de los germanos) y el supuesto Renacimiento (que tuvo lugar de nuevo en el Mediterráneo). Una herencia muy rara.

Pero dejemos a un lado esas curiosidades etimológicas –muy significativas en todo caso- y vayamos al grano: ¿Porqué los griegos no desarrollaron y generalizaron las tecnologías que surgieron en la Edad media? Es una pregunta clave en historia de la ciencia. Fjordman nos presenta este artículo, que responde precisamente a esa pregunta. Vamos a ello:

1.- Los hechos: los griegos y romanos conocieron un gran progreso científico, desarrollaron curioso máquinas hidráulica, de viento, de vapor… pero solo las aplicaron a lo militar.

2.- Las explicaciones usuales afirman que no tenían los materiales adecuados, o que la esclavitud hizo que no fuera necesario ahorrar trabajo, o que había mucha mano de obra en general. El autor las refuta y propone que el problema es que se despreciaba el trabajo manual, que era considerado impropio de hombres libres. Propone a demás que los cristianos del este y los árabes heredaron ese desprecio intelectual y social por el trabajo manual. Esto me recuerda a las peloteras de la españa barroca sobre la consideración de ciertas artes como mecánicas o liberales. Quizás sea un impedimento que tenga su origen en el “legado andalusí”.

Este desprecio del trabajo artesanal es independiente del afán de lucro. Los antiguos consideraban que el dinero se ganaba dignamente en el campo o en grandes operaciones mercantiles, pero no con la industria de producción. La materia esta considerada cosa ruin, sucia y baja. Tampoco existía el cálculo mercantil ni el concepto de beneficio. La institución medieval del monasterio cambiaría eso:

Lewis Mumford thinks that the answer is to be found in that quintessentially medieval institution, the monastery. “The monastery,” he writes, “through its very other-worldliness, had a special incentive to develop mechanization. The monks sought . . . to avoid unnecessary labour in order to have more time and energy for meditation and prayer; and possibly their willing immersion in ritual predisposed them to mechanical (repetitious and standardized) solutions. Though they themselves were disciplined to regular work, they readily turned over to machinery those operations that could be performed without benefit of mind. Rewarding work they kept for themselves: manuscript copying, illumination, carving. Unrewarding work they turned over to the machine grinding, pounding, sawing.”

En la Iglesia de Oriente, continuadora de pleno derecho de ese Imperio Romano reivindicado por los neopaganos, no se dieron estas condiciones.

This is a problem that has particularly engaged the attention of Lynn White, whose work on medieval technology we had occasion to mention earlier. He looks for the explanation in a basic difference in spiritual direction between the two churches: the eastern generally held that sin is ignorance and that salvation comes by illumination, the western that sin is vice and that rebirth comes by disciplining the will to do good works. The Greek saint is normally a contemplative figure, the Latin an activist

Por cierto, como en la idea de progreso (linealidad, frente a circularidad, de la historia), vemos que detrás de ello está la mentalidad judía:

The effect of this theological difference was to restore respectability not only to the artisan but to manual labour, to remove the disrepute under which it had suffered during all of ancient times. And in this, monasticism played a significant role. From the beginning, the monks had been mindful of the Hebrew tradition that work was in accordance with God’s commandment: Here, too, there was a division between east and west.

En efecto: “levántate temprano, toma el desayuno y ponte a trabaja”, dicen los judíos. Fue además lo que hace Dios en el Génesis, seis días de trabajo y uno de descanso. Incluso se mancha las manos de barro para hacer el hombre:

The western attitude toward work and toward technology, as an expression of Christian faith, thus stands in contrast equally to the ancient Greco-Roman attitudes and that of the medieval Eastern Church. It is dramatically symbolized in a manuscript of the Gospels produced at Winchester shortly after the year 1000. Here, God is portrayed as He would never be in the Eastern Church, as a master craftsman holding scales, a carpenter’s square, and a pair of compasses. He is at the opposite pole from Homer’s Zeus, who joined his fellow deities in laughing unquenchably at the gnarled, limping Hephaestus.

Pues eso, sin una teología apropiada no puede surgir la tecnología.

Could the Ancient Greeks Have Created the Scientific Revolution?

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3 Comments

  1. Yo desligaría lo que es ciencia “teórica” y por otro lado lo que es ingeniería (ciencia aplicada/tecnología).
    Un ejemplo claro de todo esto son los chinos, que inventaron muchísimas cosas antes que los europeos pero sin embargo no las aplicaron o le dieron un uso casi ridículo.

    Saludos.

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