En las pasadas elecciones parlamentarias, en las que Rassmusen revalidó una mayoría parlamentaria suficiente para seguir gobernando, hubo dos candidatos musulmanes que dieron bastante que hablar.

El primero fue Naser Khader (foto), cabeza de lista del partido Nueva Alianza, que se presentaba como “centro” y quería convertirse en el partido bisagra imprescindible, para evitar la infleuencia del Partido del Pueblo Danés. El partido había levantado grandes expectativas, los famosillos daneses (presentadores de televisión, yuppies, titiriteros…) se apuntaron como quien se apunta a una party en lugar de a un party. Tras la reválida de la mayoría por la actual coalición de gobierno y sus socios, el partido pijitonto se desinfló, porque los cinco escaños conseguidos no les han servido para nada. Hace unas semanas se dio de baja uno de sus parlamentarios, el otro se pasó al partido de Rassmusen. En fin, el partido se ha quedado ne nada, auqneu Kahder no se apea del burro, le gustan más los focos que a un tonto un caramelo. The End of the New Alliance
El segundo caso es el de la musulmana de origen palestino Abdol-Hamid (foto), que se presentaba con la alianza roji-verde, pero no consiguió escaño. Había hecho diversas declaraciones relacionadas con su confesión e insistido en que usaría pañuelo en el parlamento. Tras el chasco que sufrió al no conseguir escaño, había aireado demasiado su desencanto. El partido ha empezado a culparla de los pobres resultados electorales, así que acaba de pedir un año sabático, aunque espera volver a ser candidata…Denmark: Abdol-Hamid taking one year break
Son dos buenas noticias, especialmente la última. Muestran que los daneses, también los de izquierdas, han dado la espalda a quienes intentan imponer una cultura retrógrada.
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