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Turquía: “Suicidas” por dejar de ser vírgenes

De hoy en El Mundo.

La persecución de los 'crímenes de honor' hace que cada vez más jóvenes turcas se quiten la vida para que su familia recupere su honra. KARMELO KRAUS. Especial para EL MUNDO

ESTAMBUL.- Cada vez más mujeres jóvenes se suicidan en Turquía. De enero a mayo de 2006, 36 mujeres se quitaron la vida en el sureste del país, más que en todo el año anterior. Estas muertes están relacionadas con los llamados crímenes de honor. Según las últimas investigaciones, el cambio de la legislación turca en lo que concierne a los delitos de honor, que antes tenían un tratamiento mucho más benévolo, está relacionado con este incremento de suicidas. Las familias afectadas por estos delitos han cambiado de estrategia: en lugar de matar a la joven que ha manchado el honor de la familia le inducen a suicidarse o acaban con su vida y presentan la muerte como un suicidio.

Según Yakin Ertürk, la relatora especial de la ONU sobre violencia contra las mujeres, «las niñas están siendo forzadas a suicidarse porque el nuevo Código ya no contempla atenuantes para los familiares que cometen delitos de honor».

Y esto sucede en un país "europeo". Nuevo Digital tiene más información: Las Naciones Unidas investigan los ‘suicidios forzados’ de mujeres en una práctica que sustituye en Turquía a los tradicionales asesinatos islámicos ‘por honor’

El espejo yugoslavo

Aunque el libro se titula “El espejismo yugoslavo” he preferido decir espejo, pues Yugoslavia es el país en el que se debe mirar España en esta hora -crítica para la continuidad nacional- en la que una de las naciones más antiguas de Europa corre el riesgo de verse “balcanizada”. Creo que el día en que formalmente se ha consumado la completa destrucción de Yugoslavia es muy oportuno este artículo.

El Semanario Serbio tiene un extracto amplio del capítulo cuarto de este libro. El prologo afirma lo siguiente:

El lector, habituado a saber la realidad de esa desafortunada región sólo a través del antiserbismo automático y mimético de los medios, va a asustarse con este libro. ¿Cómo es posible que la prensa, la televisión y la radio no hayan mostrado estos hechos sencillos, al alcance de cualquiera que busque unas horas en las bibliotecas o sobre el terreno?

(…)

"Los reconocimientos de la UE, la OSCE, Los EEUU y la ONU dejaron a los serbios sin otra alternativa que la lucha, como lo demuestra muy bien Palau. Los serbios vencieron en las guerras de 1991 en adelante, y lo perdieron todo en la guerra de 1995 contra la injerencia extranjera.

Sobre el desconocido genocidio padecido por los serbios:

El baile de cifras es como sigue: 200.000 víctimas como máximo según cronistas croatas o hasta 1.000.000 largo según los serbios; las fuentes extranjeras hablan de 400.000 a 700.000; las mejor documentadas (entre ellas, los archivos del almirantazgo británico), fijan 675.000.

Con un detalle muy triste:

"La iglesia católica participó activa y directamente, casi podría decirse entusiastamente, en ese genocidio. Los serbios al oeste del Drina eran vistos por el Vaticano como una anomalía histórica, una intolerable presencia de la ortodoxia oriental tan cerca del Adriático y, por tanto, de Roma.

Esto es directamente aplicable a España:

Ahora bien, el nacionalismo serbio no es el primer nacionalismo que se manifiesta, surge sólo después de la muerte de Tito como reacción a los otros nacionalismos, y se desarrolla en paralelo con el nacionalismo de todos los demás. Hay una responsabilidad serbia en el proceso de desintegración yugoslavo, consistente en haber alimentado el descrédito de la propia idea yugoslava al denunciar las desventajas que el sistema titoísta había impuesto al pueblo serbio respecto de otros. (…) esa responsabilidad se puede definir como la ausencia de una estrategia: las élites serbias no sabían lo que querían a finales de los años 80. Por el contrario, en el caso de eslovenos, croatas y albaneses (y sólo más tarde, musulmanes), se habían perfilado y consolidado estrategias rupturistas muy solidas, meditadas, consensuadas, consultadas en el exterior, con apoyos y garantías internacionales.

(…) El malestar serbio cuajó a partir de la última constitución yugoslava, la de 1974, que debilitó extremadamente los poderes federales e introdujo, sin reconocerlo, rasgos de tipo confederal. Mientras se vacía el Estado central, se acentúa, en aparente paradoja, el poder centralista en cada república, excepto precisamente en la de Serbia, la única que reconoce autonomías en las regiones de Kosovo-Metohija y Voivodina.

Desprestigio de la nación española y de sus símbolos. Colaboración de la izquierda -e inhibición de la derecha- con la ofensiva periodística, educativa e institucional de los secesionismos. Incluidas discusiones sobre los modelos federales y confederales que tienen como fin seguir restando competencias a la nación española.

Sin embargo, el desencadenante del derrumbamiento fue este:

En algún momento a finales de 1990 o principios de 1991 los centros de poder mundial más importantes establecen un consenso: las fronteras internacionalmente reconocidas de Yugoslavia iban a ser sustituidas por multitud de nuevas fronteras; éstas se corresponderían con las demarcaciones existentes entre las repúblicas federadas, lo que significaba elevar a esas repúblicas a la categoría de estados soberanos reconocidos; las nuevas soberanías estarían representadas por los establecimientos políticos de sus capitales.

En efecto, España sigue unida porque a EE.UU. y a la Unión Europea no le interesa que salte en pedazos. En cambio, por Yugoslavia pasaban las fronteras de tres civilizaciones sucesivamente enfrentadas, la Occidental, la Ortodoxo/Comunista y la Mahometana.

Sigue un relato sobre la historia de ese derrumbamiento, de gran interés.

Léelo entero: El espejismo yugoslavo de Josep Palau