El asunto del Líbano no debe de hacernos olvidar el frente de la yijad soterrada que se sigue librando en Europa.
Se trata de el de Educación e Iglesia [Me imagino la tirria que semejante nombre le daría al laicista Zapatero, a su asistenta De la Vega y a otros tantos progres. Sin embargo, no es la primera sorpresa que nos da al respecto este avanzado país escandinavo]. El propio ministro reconoce su autocensura:
“We have all learned from the Mohammed Crisis so that we now exercise self-censorship, or at least think carefully before making any statements. There are things that I would have said previously, which I’m not going to say today. I believe that this is true for all of us!”
Nótese que no lo hace por “respeto a las creencias religiosas de los seguidores de Mahoma”, sino porque teme su comportamiento criminal, demostrado tras la publicación de unas inofensivas viñetas:
Ekstra Bladet revealed a little under a month ago that the Association of Islamic Belief (Det Islamiske Trossamfund) has a hate list, at the top of which Bertel Haarder’s name can be found.
Es decir, el ministro está en la lista negra de un grupo islámico. Me pregunto, ¿no sería mejor expulsar a los miembros de la asociación de Dinamarca? Téngase en cuanta que esto sucede en el único país europeo ha mantenido su firmeza ante la agresión del terrorismo islámico.

Tómese nota: los inmigrantes musulmanes están acabando con el “imperio de la ley” en Europa. Y eso es algo que trae muy malas consecuencias. Sucedió también en España, hace 70 años y unos días.
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