Cervantes, islamófobo.
Me permito resumir así la conclusión que saco tras leer este artículo titulado de forma un tanto barroca “Entre la aversión y el deseo: Aproximación a la mirada del otro en las páginas de Don Quijote”, que viene a mostrar que Cervantes no era ni multiculturalista, ni progre, ni maurófilo, ni ná de ná. Es decir, que hoy en día la Academia Sueca no le daría el Nóbel, por las mismas razones que no se lo dio a Borges (por connivencia con los militares argentinos), y por las mismas que se lo dio a García Márquez (por amigo del cubano de las barbas).
El artículo presenta la imagen del moro y morisco en el Quijote, para demostrar que:
Cervantes contribuye en cierta medida a la construcción de la identidad nacional de la España del siglo XVII mediante la apropiación de un discurso hegemónico que rechazaba al otro. Este sentimiento de superioridad cristiana y esta actitud de discriminación étnica se pueden distinguir nítidamente a través de las páginas de Don Quijote.
Sin embargo, en el s. XVII, la nación y “la identidad” estaban constituidas, los moros derrotados hacía siglos, los morisco acababan de ser expulsados. El objetivo primordial de la tesis (“demostrar…”) es bastante flojo. Además no se demuestra nada. Habría que comparar la “identidad nacional” de la España del s. XVII con la del s. XVI y mostrar que había más rechazo al moro en el XVII que en el s XVI. Por supuesto que la autora no lo hace. Muy complicado, habría que empezar proponiendo o construyendo un indicador de “identidad nacional”, tomar datos de los documentos de la época y comparar. La autora se limita a recopilar las menciones del Quijote a la morería.
En todo caso mucho me extraña que los españoles del s. XVII rechazaran al moro más que los del XVI, cuando estos sufrían los ataques continuos de los piratas berberiscos y en s. XVII, tras Lepanto, quedó conjurado el peligro. Veamos otra:
Los estereotipos sociales, ideológicos y culturales que fueron creándose a raíz de la larga coexistencia entre tres comunidades culturales se pueden observar en las representaciones literarias de la época
Es decir, para Corbalán la coexistencia –la proximidad- es la que da lugar a los estereotipos ¿? Yo diría que los elimina reemplazándolos por el conocimiento real del vecino. Si tras una larga coexistencia aumentan los “estereotipos”, pensaría que no son tales, sino conocimiento adecuado de la realidad. Más:
La situación de esta comunidad empeoró considerablemente a partir de 1570, cuando comenzó la crisis económica del imperio español y los moriscos se convirtieron en el símbolo del enemigo interno de la nación, enemigo que había que expulsar.
Esto tampoco se sostiene. No fue la crisis económica la que los convirtió en enemigos, sino su connivencia con los piratas berberiscos y sus levantamientos. Es mas se dice que la agricultura dependía de su trabajo en algunas zonas como Valencia. ¡Qué curioso que se conviertan en “el símbolo del enemigo interno de la nación” justo cuando el Turco estaban en su máximo poder, antes de Lepanto! ¿No le dice nada a esta señora?. Más:
“Si [a la historia] se le puede poner alguna objeción cerca de su verdad, no podrá ser otra sino haber sido su autor arábigo, siendo muy propio de los de aquella nación ser mentirosos” (I, 67). Como podemos observar, la propagación del estereotipo que consideraba a todos los árabes como mentirosos estaba realmente generalizada
En efecto, eso es lo que dice todo aquel que los ha tratado. La mentira y el disimulo son pautas recogidas en la jurisprudencia islámica. Taqqya le llaman. Y con esto vamos a la conclusión del artículo:
En definitiva, hemos explorado cómo mediante la utilización de estos diálogos y recursos, Cervantes nos vuelve a sorprender reflejando y plasmando a la perfección el ambiente social de su tiempo y el discurso imperante de hegemonía cristiana que deslegitimaba al otro.
En efecto, es evidente que Cervantes no era multiculturalista, ni maurófilo, ni creía en la alianza de civilizaciones, ni en las identidades múltiples, tampoco era relativista, ni postmoderno, no cristofobo, ni renegaba de su propia cultura, ni se admiraba de la de sus enemigos.
¿Y eso le “sorprende” a esta señora? Imagínese, Sra. Corbalán, que hasta luchó en Lepanto y estuvo cautivo en Argel. Y lo digo porque pareece que usted lo ignora, en ambos sentidos de la palabra, porque de hecho no se refiere a la historia del cautivo de la primera parte del Quijote. ¿Será que no le parece bien que se sepa que los moriscos se dedicaban al noble oficio del secuestro de cristianos?.
Entre la aversión y el deseo: Aproximación a la mirada del otro en las páginas de Don Quijote
PS: Esto me recuerda que tengo que leer Al-Ándalus contra España, La forja de un mito.








