Esta Navidad, regalos antiislámicos (1). 43 Temas sobre el Vino
Recuérdalo, nada mejor para celebrar el nacimiento de Cristo que jamones, chorizos, vinos, licores y libros.
Vamos a haceros propuestas diversas. Voy a empezar con un “Manual completo para el aficionado” al vino, esa bebida impura. Explica como se hace, como se guarda se sirve y se saborea. Incluye una introducción a los estilos de vino españoles y un conjunto de artículo variados sobre vino y comida. Se trata de un amigo mío así que os pido que me agradezcáis el trabajo hecho aquí comprándolo, regalándolo y haciéndole publicidad.

El libro es muy instructivo y además muy ameno. En esta página tenéis enlaces a tres capítulos, para hacer boca. Este “esbozo de la historia socioeconómica del vino blanco español” os gustará:
Hasta principios del decenio de los setenta, el blanco “de calidad” era el Rioja con crianza en madera. Era el que tomaban los ricos, que entonces se llamaban millonarios (con el cambio al euro es probable que vuelvan a llamarse así pronto); lo servían seguramente para acompañar el besugo en las reuniones de los “siete grandes”, imaginamos. Aun hoy en día, sigue siendo el blanco de los ricos de toda la vida con dinero viejo. Para su elaboración se partía de la Viura, variedad poco aromática, que se vinificaba sin control de temperaturas, lo que daba lugar a vinos neutros, sin caracteres frutales. Estos vinos recibían posteriormente crianza en barrica, que les proporcionaba todas sus cualidades aromáticas.
Se obtenían de esta forma vinos algo oxidados y bastante pesados, que fueron sustituidos por el blanco-joven-afrutado. Este otro tipo de vinos se empezó elaborando en el Penedés, por la aplicación de la tecnología de fermentación en frío, utilizada para los vinos de base del Cava. Fueron los vinos del ejecutivo “agresivo” del desarrollismo, y pueden ser calificados de agradables (en su caso), pero intrascendentes. Por esta razón, surgen a finales del decenio de los ochenta los tres tipos de vino aquí descritos.
Los blancos aromáticos (en España, básicamente albariños) surgieron por la aplicación de las vinificaciones modernas al Albariño, y son los vinos del yuppy de los ochenta. Un poco fatuos y sin consistencia… “¿Qué fue de tanto galán, qué de tanta inuinción que truxeron?
Los años 1993 y 1994, cuando se acaba el pastel y se inicia una época de supuesta austeridad, comienza el auge los blancos fermentados en barrica, caros necesariamente, y destinados a quienes esa austeridad no sólo no afecta, sino beneficia.
Por eso, cuando se hicieron imprescindibles unas medidas de austeridad serias, surgió el tercer tipo de blanco, equidistante de los dos anteriores (aromáticos y fermentados en barrica) y también del blanco-joven-afrutado del desarrollismo. Son los blancos jóvenes con fundamento, relativamente baratos, por ser su elaboración menos costosa que los anteriores. Su mejor ejemplo en España es el blanco de Rueda.
Las medidas produjeron su efecto y, si tomamos los vinos como indicador de coyuntura, la bonanza de los años alrededor del cambio de milenio no tiene precedentes en España. Sin embargo la sarracina sangrienta del 11-M, turbiamente protagonizada por unos haschischinos enófobos, hace difícil pronosticar el futuro.
Pues sí, se han torcido muchas cosas desde entonces en España.
El libro está de venta en las mejores tiendas (y en el Corte Ingles).







