Es una auténtica espina clavada en el corazón de la prensa de derechas. Afecta no solo a El Mundo (derechista por los lectores, semiprogre por la sección de Internet, de Cultura y de Internacional), sino también al ABC. Del circo palestino de Cierco en el ABC hemos tratado en otras ocasiones, pero ya no lo hacemos porque hemos dejado de leer ese periódico.
El pasado viernes leí dos artículos sesgados como es habitual en los chicos de Internacional:
Los maronitas, una secta con vocación de poder (de pago). Llama secta a los maronitas, les califica de “nacionalistas fenicios”, de mangonear el país y de esto:
Esta ideología tuvo un gran papel en la guerra civil (1975-1990), en la que los partidos maronitas, eminentemente el Partido Kataeb (Falange) y las Fuerzas Libanesas, protagonizaron un rol importante y se atribuyeron graves episodios de violencia.
Ni referencia a los desmanes de la OLP de Arafat, por supuesto. Aquí tienes una lista, Rosa. De nada, no hay de qué; enseñar al que no sabe es una obra de caridad cristiana. Y nótese que esta reseña ha sido escrita después del asesinato de un ministro antisirio… Demosthenes trató aquí del “estruendoso silencio” de la prensa europea al respecto.
Un éxodo masivo y silencioso (de pago). Trata sobre la reciente emigración de Irak y da un poco la risa porque estos periodistas nunca hablaron de la vuelta de iraquíes del exilio tras la intervención internacional en Irak. Ahora se van por el recrudecimiento del terrorismo contra los civiles protagonizado por lo que llaman resistencia o insurgencia. Tiene alguna joya:
El movimiento migratorio -quizás el de más amplitud en la región desde la expulsión de los palestinos en 1948 o el que registró el Líbano durante su conflagración interna- se aceleró tras el dramático atentado del mes de febrero contra una mezquita sagrada chií en Samarra. El incremento subsiguiente de la violencia sectaria logró revertir así la tendencia de 2005, cuando 50.000 iraquíes regresaron a esa nación. Este año, advierte ACNUR, sólo lo han hecho 1.000.
No fueron expulsados, los árabes les recomendaron que se fueran. Por supuesto, no menciona la expulsión –esta sí- de los judíos que vivían en países árabes, cifra equivalente a la de los palestinos “expulsados”. Y esta es la traca final:
«Es que antes de la invasión de Estados Unidos eso de suní o chií no tenía importancia alguna. Nosotros somos chiíes, pero muchos de mis familiares están casados con suníes. Todo comenzó con los norteamericanos. Fue como una lenta partida de ajedrez. Poco a poco fueron enfrentando al pueblo. Unos contra otros. Les apoyaban los políticos que venían del exterior», opina Wasim mientras Yarub asiente con la cabeza.
Espinosa (de quien hemos hablado aquí, aquí y aquí) guarda las formas poniendo eso en boca de un iraquí emigrado. Buen truco.
Tags: Irak, Líbano, Medios de comunicación por AMDG
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