Benedicto XVI en Turquía (3). Jornada de transición: Frente a la alianza de Zapatero, la de Benedicto y Bartolomé.
La encerrona preparada por el Primer Ministro turco Erdogán y los líderes religiosos mahometanos a Su Santidad Benedicto XVI ha sido neutralizada en el segundo día de su viaje por la Comisión Europea con un auténtico varapalo a las desmesuradas pretensiones europeístas de los turcos centroasiáticos establecidos en Anatolia. Se cancelan parcialmente las negociaciones de admisión por el bloqueo turco al tráfico comercial precedente de uno de los países de la UE, un tercio de cuyo territorio llevan ocupando militar y demográficamente desde hace más de 30 años. El anuncio ha sido muy oportuno, con el Primer Ministro turco en Riga (reunión de la OTAN) y el Papa de visita en el país.
La misa de Éfeso, en la residencia última de la Virgen María, aunque no fue un éxito de público (200 personas), nos ha hecho recordar que el territorio donde la religión cristiana se hizo católica – es decir, universal- está ocupada por los musulmanes. Estos han hecho y siguen haciendo todo lo posible por borrar sus rastros, como es su costumbre.

Por la tarde, el Papa se fue a Constantinopla (llamada ahora Estambul) donde fue recibido por Bartolomé I (foto), Patriarca Ecuménico de los cismáticos ortodoxos. Con ello comienza la parte importante de la visita a Turquía, cuyo fin no es visitar una exiguo comunidad católica y mucho menos buscar la reconciliación con el Islam tras el discurso de Ratisbona, como insiste la prensa progre europea… (¡Por Dios, señores; o mejor dicho, que no haya confusiones, por la Santísima Trinidad!). No, siento defraudarles, señores aliancistas –entiendan, mentecatos, quiero decir que me alegro de defraudarles- pero Benedicto no ha ido a pedir disculpas, ni a mendigar una tregua, ni a rogar que le perdonen la vida, para eso vale y sobra Zapatero. Benedicto ha ido a buscar la unión de las iglesias de Oriente y de Roma separadas por motivos políticos y que tienen la obligación de reunirse por esos mismos motivos: la agresión musulmana a las tierras de la Cristiandad, incluida la Cristiandad atea.
En este sentido no ha podido comenzar mejor: “«Bendito el que viene en el nombre del Señor», afirma Bartolomé I”. Bendito hace referencia al nombre del papa, Benedicto. Creo que no cabe bienvenida más cordial:
«Bendito el que viene en el nombre del Señor», añadió el patriarca, al final de una oración en la Iglesia patriarca de San Jorge.
«Doy las gracias al Señor por el don de este encuentro, lleno de buena voluntad y de significado eclesial», le respondió el Papa, quien en su discurso pronunciado en inglés dio un fuerte empuje al diálogo entre católicos y ortodoxos en búsqueda de la unidad.
Aquí tenéis el resto: Abrazo fraterno entre el Papa y el patriarca de Constantinopla. El Papa respondió con un discurso que empezaba así:
Santidad:
Me siento profundamente agradecido por la acogida fraterna que usted me ha ofrecido personalmente, así como el Santo Sínodo del patriarcado ecuménico y guardaré para siempre este recuerdo en mi corazón con aprecio. Doy las gracias al Señor por el don de este encuentro, lleno de buena voluntad y de significado eclesial.
Para mí es motivo de gran alegría estar entre vosotros, hermanos en Cristo, en esta iglesia catedral, mientras rezamos juntos al Señor y recodamos los importantes acontecimientos que han apoyado nuestro compromiso para trabajar por la unidad plena entre católicos y ortodoxos.
No so lo perdáis, está lleno de declaraciones de amor fraterno: Discurso del Papa al patriarca ecuménico de Constantinopla tras llegar a Estambul.
De allí se fueron a la Iglesia Patriarcal de San Jorge en El Fanar (¿Iglesia de San Jorge? ¡Bravo!), para un “encuentro de oración y diálogo”. La oración consistió en “una breve «akolouthia» compuesta para la ocasión, con varios elementos tomados de distintas horas y fiestas del Oficio de la Iglesia Bizantina.”, Aquí dan más detalles. El diálogo tuvo lugar posteriormente en el Palacio Patriarcal de Bartolomé.
Para que no quedara nada en el tintero, Benedicto XVI se había acordado en Éfeso de los judíos:
«Desde esta extremidad de la península de Anatolia –añadió–, puente natural entre continentes, invocamos paz y reconciliación ante todo para quienes viven en la Tierra que llamamos “santa”, y que así es considerada por cristianos, judíos y musulmanes: es la tierra de Abraham, de Isaac y de Jacob, destinada a albergar un pueblo que fuera bendición para todas las gentes».
La expresión “destinada a albergar” es maravillosamente ambigua. ¿Se referirá al hecho histórico -incontestable- o es la expresión de la determinación de hacer que siga siendo así? En fin, “el Vaticano no se mete en política…”.
En fin, al jornada del miércoles no pudo se más positiva. La UE anula el gol que se dejó meter este bendito en propia puesta y las impertinencias tan poco diplomáticas del muftí… La jornada de hoy ha sido plenamente exitosa, pero eso lo ponemos más tarde.
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PS: Hay que comprender que los turcos tengan que poner mala cara ante el cáliz que están teniendo que apurar: presenciar como dos enemigos declarados cuyo desencuentro aprovecharon para atacarles (y casi acabar con ellos) pactan delante de sus narices es un trago muy amargo. Pero tener que ser además anfitrión de ese pacto y tener que poner buena cara por exigencias del protocolo internacional y bajo la atenta mirada del resto del mundo, en especial de los europeos, a cuya UE quieren incorporarse, tiene que descomponer las entrañas del más templado. Esperemos que el purgante les deje suaves.








