¿Quién teme al cerdo feroz?

El mundo al revés. Una mahometana empleada en un ayuntamiento británico se quejó de que algunos colegas tenían cerditos de plástico en sus escritorios… El ayuntamiento pidió inicialmente que se retiraran, pero ha recapacitado, parece ser:

“In Dudley we rightly pride ourselves on being fair and reasonable employers but we will not accept extreme forms of political correctness.”

Un empleado del ayuntamiento dice, anónimamente, que el asunto ha causado “una cierta atmósfera en la oficina”. Understatement le llaman a eso. Lo cierto es que algunos han tenido que quitar pijaditas que habían tenido varios años encima de la mesa.

Este es el artículo entero.

4 comentarios

  1. Comenté esta noticia con unos amigos (estoy en Venezuela por navidades) y me dijeron que de haber sucedido eso en estas tierras del 3er mundo, al otro día la tipa hubiera conseguido su escritorio forrado con motivos porcinos. Parece que en el primer mundo necesitan un poco de la irreverencia del tercero.

  2. Más que un problema de irreverencia, lo de Europa es un problema de acomplejamiento. Se puede ser respetuoso con las creencias y sensibilidades de los musulmanes en relación al cerdo, pero no permitir que venga uno y exija que los no musulmanes adecúen sus gustos a su sensibilidad particular. Quizá los no musulmanes accedan, en un momento dado, a no hacer ciertas cosas por una voluntad personal de ser respetuosos, pero no por los santísimos (y nunca mejor dicho) cojones de nadie. En una sociedad colectivista, teocrática y dogmática como la de los países de origen de esa gente, pues vale, allí les resultaría natural y comprensible, pero en una democracia europea, donde no todo el mundo baila al son de unos pocos ni interpreta literalmente un libro antiguo como si fuese la única verdad absoluta y revelada, pues la cosa cambia.

    Y en Venezuela y demás países latinoamericanos el problema no será el fervor religioso, pero el revolucionario no veas: éste cumple allí el mismo papel irracional y totalizador que desempeña la fe en los países musulmanes.

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