El origen de los vascos: una banda de bereberes cobardes.
Aquí nos cuentan que los vascongados son unos bereberes desertores del ejército de Aníbal que se refugiaron en la montaña Navarra y se dedicaron a atacar a los pueblos hispanos vecinos. A los soldados romanos, sin embargo, estos valientes chicarrones les portaban el equipaje. Es todo tan patético que produce asombro. Mandádselo a todos los vascos que conozcáis, si son nacionalistas, tres veces:
Ningún investigador cree hoy en el supuesto origen misterioso de la lengua y etnia vasca y todas las crónicas de la historia demuestran que aquellos hombres a quienes los celtas pusieron el nombre de vascones (barscunes que en lengua celta significa “los de lo alto” o “los de la cima”) y a quienes los romanos describieron como “guerreros salvajes de razas varias” y “de lengua y costumbres diferentes en todo a los pueblos celtas de la zona” (180 aC), no eran pobladores autóctonos del lugar donde los celtas les dieron el nombre sino que provenían de las tropas bereberes que abandonaron a Anibal (219 aC), cuando, a punto de atravesar los Pirineos, se enteraron que marchaban a luchar contra Roma.
Los comienzos no son demasiado honrosos… Atención a estas afirmaciones:
1º Los vascos no tenían nombre para denominarse a si mismos, lo cual quiere decir que carecían de identidad como tribu o grupo étnico (hasta que Sabino Arana inventó el término “eusk” para denominar a la nación vasca que propugnaba), lo que es claro indicio de que su presencia en las montañas navarras fue consecuencia de un hecho sobrevenido y no de su evolución natural como pueblo, tribu o grupo étnico de aquellos solares.
2º Los romanos describen a los vasconum como “hombres de razas varias” y de ahí que los celtas al apodarlos se refirieran solo a su situación en la parte alta y no a una característica o tipo étnico uniforme que los describiera.
La identidad del “pueblo más antiguo de Europa” es una invención reciente, a lo que se ve.
La “Raza” de los vascos




