Londonistán ha despertado, pero no acaba de sacudirse la modorra
Es lo que nos cuenta este artículo. La población se fía cada vez menos de los seguidores de la religión-de-la-paz, pero el gobierno insistirá en la línea apaciguadora. Brown ya ha indicado que quiere hacer de Londres la capital de la banca islámica. Prohibió que se utilizara la palabra “musulmán” en relación con los últimos atentados. “Dialoga” y tolera a los radicales en vez de apoyar a los moderados, que los hay:
Thousands of Muslims, for example, who live near the proposed Olympic mosque signed a petition against it on the grounds that it would radicalize their children. So far, they have simply been ignored.
Reformist-minded British Muslims point out that, although there are Islamic authorities that specifically allow Muslims in Britain to adopt mainstream British practices - such as eating non-halal meat, for example, or using ordinary mortgages - the British government has chosen to assume that the divisive strictures of Islamism brook no argument.
Resumo: Miles de musulmanes se oponen la construcción de la megamezquita de la futura cuidad olímpica, porque radicalizará a sus hijos. También los hay que comen comida no halal (aunque rechacen el cerdo) y tampoco tienen problemas para pedir una hipoteca con intereses. Pero a estos no se les tiene en cuenta, porque son poco “exóticos” para los actuales gustos multiculturales.
La predicación de la muerte al infiel sigue en Reino Unido. Un informe ha revelado que las bibliotecas públicas acumulan cientos de libros en los que se incita a la violencia y se glorifica el terrorismo. La mitad de las mezquitas está en manos de radicales que consideran que quien esté orgulloso de ser británico no puede ser buen musulmán y que tener amistad con cristianos es una burla a Alá.






